Se cumplen 100 años del nacimiento del gran escritor británico Roald Dahl. Para celebrarlo, les dejamos una selección de las mejores adaptaciones fílmicas de sus obras.

Todos tienen una obra favorita de Roald Dahl. Algunos les tocó leer un cuento, distraídamente, en la infancia. Otros lo encontraron a través de cuentos para adultos o, tal vez, leyendo libros para niños con la nostalgia de un tiempo pasado. En todo caso, creo que pocos pueden decir que no hayan visto alguna de las películas que, a continuación, enlistamos. Digo, estas películas han marcado infancias desde los años setenta y, particularmente, marcaron profundamente a una generación noventera de la que me siento parte. Yo crecí leyendo los Cuentos en Verso para Niños Perversos en una maravillosa traducción; crecí leyendo sobre una Caperucita que mataba al lobo sacando una arma de su escote, que salvaba a los tres cochinitos para hacerse maletas de piel de marrano; y leí, ahí también, de una Cenicienta que no quería casarse con un príncipe porque la hacía más feliz estar con un vendedor de mermeladas.

Esos maravillosos cuentos que cautivaban con su mezcla de despiadada violencia y folklore infantil, no tenían nada que ver con la fascinación extraña y el terror que causaban en mí las adaptaciones al cine del gran escritor británico. The Witches, Matilda y James and the Giant Peach mostraron, en los noventa, un hermoso lado humano y fantástico en medio de ambientes lúgubres y terroríficos personajes. Todo momento de optimismo feliz se opacaba, antes de ser cursi, por la sombra de una amenaza. La oscuridad de Dahl es, tal vez, una de las características más maravillosas de su obra. Como también entendió bien Lewis Carroll, los cuentos fantásticos, para niños y adolescentes, no tienen que ser historias morales de inocencia transparente, sino que pueden mostrar al mundo como es: oscuro, maltrecho, carente de sentido y maravillosamente curioso.

Para celebrar ahora el centenario de este increíble creador, de este surcador de cielos y piloto de guerra, de este padre apasionado y médico tentativo, de este gran diplomático y hombre de infinita elegancia, de este enorme personaje curioso de casi dos metros que se codeaba con Ian Fleming en el mundo real del espionaje, les preparamos una breve lista cariñosa. En ella vienen, con todo cariño, las películas basadas en la obra de Dahl que más han marcado nuestras vidas. Espero que recuerden estas hermosas cintas, que las vuelvan a disfrutar con gusto y que, con un placer renovado, regresen a leer a una de las voces más originales de la literatura inglesa contemporánea.

1. Matilda (1996)

Roald Dahl tuvo una infancia bastante feliz en su natal Galés. Jugaba con los niños del vecindario, le hacía bromas a una vieja señora malvada que tenía una tienda de dulces y pasaba tiempo con una madre cariñosa que lo crió sola después de la muerte de su padre, cuando él tenía tres años. Pero las cosas no fueron fáciles para el joven Dahl cuando, cumpliendo el deseo póstumo de su padre, lo enviaron a estudiar a Inglaterra. En esas escuelas de la gran isla, Dahl encontró a compañeros abusivos que solían torturar a los más jóvenes y a maestros abusivos que los encerraban en lugares inhóspitos como castigo. Mucho de eso quedó plasmado en la gran película noventera que marcó a una generación. En Matilda, la fuerza de voluntad de una niña curiosa que encontró su camino más en los libros que en la escuela, triunfa sobre unos padres despreocupados que la abandonan constantemente, a una maestra abusiva que encerraba niños en un calabozo y las injusticias cotidianas del patio escolar. Esta cinta logró expresar las tonalidades oscuras del pensamiento de Dahl, al mismo tiempo que privilegió el cariño por la imaginación y la gran animadversión que siempre sintió el escritor británico por los abusos físicos. Con una dirección fascinada del gran Danny DeVito, esta cinta es un clásico infantil que nos muestra, a través de las generaciones, el gran impacto que tuvo Dahl en la cultura popular. Adaptada apenas ocho años después de la publicación de la novela, Matilda ilustra perfectamente el impacto inmediato que tenían los escritos tardíos de este maravilloso imaginador de rebeliones.

2. Fantastic Mr. Fox (2009)

Esta hermosa adaptación es la primera y única película animada de Wes Anderson. También, es la única película que ha hecho sin escribir el guión. Y eso quiere decir mucho. Dirigida con su habitual cariño por el diseño de arte único y obsesivo, esta cinta es una de las más logradas joyas en la increíble filmografía del director texano. Apoyándose en un maravilloso elenco que incluye a George Clooney como el sagaz y despreocupado Mr. Fox, Merryl Streep como su esposa, Jason Schwatrzman como su hijo y el gran Bill Murray como el cercano amigo Badger, esta cinta adapta libremente la sencilla historia de Dahl para meter las preocupaciones propias del director. Con gran sagacidad, Anderson encontró un balance perfecto entre las fábulas morales en las que se inspira la historia, el pensamiento revoltoso de Dahl y sus propias obsesiones sobre la familia. Sin miedo a mostrar la poderosa idea detrás de la historia original, Anderson enfrenta, con gran humor y sin un dejo de solemnidad, una de las historias más agudas de Dahl en cuanto al cuestionamiento de clases sociales. Fantastic Mr. Fox es una cinta a la que se puede acudir repetidamente para encontrar en ella intrigantes interpretaciones económicas y políticas o, simplemente, para dejarse encantar por la maravillosa ternura visual de un stop-motion cargado de viejos cariños.  

3. Willy Wonka and the Chocolate Factory (1971)

El recientemente fallecido Gene Wilder es la estrella de esta increíble cinta musical que ha encantado a muchas generaciones. Más allá del intento burdo y torpe de Tim Burton, ésta es la única verdadera adaptación de una de las novelas más famosas de Roal Dahl. A pesar de que Dahl se molestó mucho por el resultado final de la cinta (que cambió detalles esenciales del libro) y por la elección de Gene Wilder como Willy Wonka, esta película sigue siendo un clásico único en el universo de los musicales. Digo, algunas de las canciones de la película se siguen cantando en numerosas versiones de jazz, Sammy Davies Jr. se apropió de la enorme “The Candyman Can” y la cinta se llevó el oscar por mejor música original. Así, a pesar de centrarse mucho más en Wonka que en Charly, la película explora, nuevamente, aspectos que parecían obsesionar a Dahl: la pobreza y el mérito, la curiosidad y la inventividad, la innovación y la imaginación como pilares de la verdadera superación. Además, mostró con fabuloso colorido el trasfondo real que inspiró la historia original: la rivalidad acérrima entre las dos más grandes compañías chocolateras de Inglaterra, Cadbury y Rowntree’s, que cerraban sus misteriosas fábricas con grandes medidas de seguridad para impedir el espionaje industrial y que solían mandar cajas de chocolates a niños a cambio de comentarios sobre sus productos. Estas misteriosas máquinas que producen nuestras delicias son una obsesión de Dahl que muestra, también, su enorme fascinación por los misteriosos e inaccesibles parajes de lo imaginario.

4. James and the Giant Peach (1996)

Esta maravillosa película sigue siendo un hito en la animación estadounidense. La gran inventivitad con la que se recreó visualmente, a medio camino entre el live-action y el stop-motion, esta bellísima historia, hace de James and the Giant Peach una de las más memorables adaptaciones de Roald Dahl al cine. Las grandes actuaciones en las voces de Susan Sarandon, Richard Dreyfuss y David Thewlis, terminan de redondear este cuento que mezcla, a la perfección, la cruda realidad en la que vivimos todos con la más inocente fantasía. James and the Giant Peach muestra con original poesía, la capacidad de huir, a través de la imaginación, de una realidad opresiva; retrata un amor peculiar por la naturaleza y sus inesperados habitantes; y dibuja, hermosamente, la posibilidad de crear a una familia que no se impone, sino que, con la amistad, se elige.

5. The Witches (1990)

Si vieron esta película en la infancia dudo que no la recuerden; y si recuerdan esta película dudo que les sea indiferente. The Witches marcó profundamente a una generación con pesadillas sobre secuestros de brujas, horribles mujeres deformes escondidas entre las más recatadas señoras de sociedad y la visión horrorífica de niños atrapados eternamente detrás de banales pinturas de paisajes decorativos. En esta película, tanto el aspecto espantoso de las brujas como las horribles transformaciones de los niños corren a cargo de la mítica compañía de Jim Henson, el creador de The Muppets. Y esto le da un toque único a las partes más gráficamente espantosas de la cinta. Sin embargo, a pesar de su escalofriante aspecto visual, a pesar de la maravillosa dirección del genio que nos dio The Man who fell to Earth, Nicolas Roeg, y de la increíble presencia de Angelica Houston, Roald Dhal, como pasaba siempre que adaptaban sus cintas en Hollywood, detestó esta cinta.

Pero este rechazo no puede hacernos odiar una de las adaptaciones más insignes de su obra. Esta película muestra, como ninguna, los aspectos más oscuros de la escritura de Dahl: esos rincones en donde se esconden la muerte de su pequeña hija de siete años, la convalescencia de su esposa después de diversos problemas neurológicos y sus propios traumas de guerra. Porque esta película es, también, una historia sobre el duelo, la superación difícil de la pérdida y el proceso de aceptar la muerte como una parte esencial de la vida. En el final de la cinta el niño acaba regresando a su estado normal y no termina su vida como ratón. Pero en la novela este final es mucho más oscuro y a la vez más tierno: el niño acepta su corta vida como roedor por el consuelo de que morirá al mismo tiempo que su abuela. Tal vez Dahl no aceptó esta película porque mostraba una salida fácil y mágica a la dura aceptación de la mortalidad que él buscó, después de tanto llanto.

Mención especial: Four Rooms (1995)

Si no han visto esta rarísima cinta de comedia absolutamente desparpajada es hora de que se den una vuelta por los convulsos pasillos de este extraño compendio fílmico. Con Tim Roth protagonizando la conjunción de cuatro historias dirigidas, en antología, por cuatro directores diferentes, esta película fue muy mal recibida por público y crítica. A pesar de eso, es una de esas cintas que se quedan en la mente. Sobre todo porque cuenta con la adaptación única de Quentin Tarantino a una de las historias cortas para adultos más famosas de Doal. Se trata de The man from the South, un cuento que narra la historia de Carlos, un apostador compulsivo que se las gasta apostando su coche a cambio de dedos. El reto está en que aquél que acepte su apuesta debe prender un encendedor Zippo diez veces consecutivas para ganar el coche; en caso de perder tiene que cortarse, ahí mismo, un dedo. En el cuento, la mujer de Carlos entra y evita que se corten dedos antes de que el asunto escale.

Pero, en la adaptación de Quentin Tarantino, el asunto se burla de la fama extendida de la historia: el pobre tipo retado no logra prender el Zippo ni una sola vez y el botones del hotel, protagonizado por Tim Roth, le tiene que cortar el dedo al desprevenido apostador. Ésta es la cuarta adaptación de un cuento que se recreó, en tres ocasiones, en el programa de televisión de Alfred Hitchcock con grandes actores como Steve McQueen. Pero, sin duda, la historia de Tarantino es la maś espontánea, divertida y original. Si esta cinta es la menos lograda entre todas las que hemos presentado, sigue siendo importante incluirla en cualquier recuento de Roald Dahl. Porque Four Rooms nos muestra, con el mismo júbilo risueño, que éste prolífico creador no fue, exclusivamente, un escritor de literatura infantil y juvenil. Dahl es, sin duda, eterno y para todos.    

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