¿Nostradamus inventó el juego de la Oca?

Es posible que el inventor del juego de la Oca haya sido ni más ni menos que el profeta más famoso del siglo XVI.

Quién no se haya divertido alguna vez con El Juego de la Oca, que tire los primeros dados. Cuando era niño, mis padres solían comprar juegos de mesa… pero no la clase de juegos comerciales como Monopoly o Jenga, u otro juegos fifís semejantes. Nuestra diversión eran unas láminas de cartón con dibujos rústicos impresos de un solo lado. Eran juegos populares que podías comprar en cualquier mercado. Mi madre se dedicó a ganarme en Serpientes y escaleras y en El Juego de la Oca. No tenía escrúpulos. Mi trabajo era perder. ¿Los dados estaban en mi contra? ¿O quizá mi madre los cargaba? El caso fue que mi mamá me enseñó el significado de la derrota. Y, sin embargo, jamás me pregunté de dónde demonios podría haber salido el juego -de la Oca- que me hizo perder tantas veces. Algunos años después descubrí que su origen es un misterio. El Juego de la Oca es un enigma y quizá pudo haber sido elaborado por el mismísimo Nostradamus, pero mejor vayamos más despacio.

De Oca a Oca… y tiro porque me toca

El juego de la Oca es famoso en todo el mundo. Si acaso no lo recuerdas, esta es la descripción del mismo publicada en el Diccionario de autoridades de la real academia española de 1773:

  “(El juego) está pintado en un mapa en forma de óvalo, con sesenta y tres casillas, que van subiendo desde el número primero, y todas las que cuentan nueve tienen pintado un ganso, y tiene otras figuras en varias casas como son Puente, Pozo, Barca, Muerte. Juégase con dos dados”.

Más de 200 años después, la anterior descripción sigue aplicando a las versiones actuales del juego. Su aspecto original sigue intacto. En países de habla inglesa es conocido como “The Game of the Goose”, mientras que en italiano como “Gioco dell’Oca”, el “Jeu de l’Oie” en francés o “Das Gänsespiel”, como se le conoce en Alemania.

¿De dónde viene?

Se sabe que la primera vez que alguien hizo una mención del juego de la Oca como tal, ocurrió en el año de 1580, en Italia. El Gran Duque de Toscana, Francisco I de Medici, había llevado un obsequio al rey Felipe II de Habsburgo con el rimbombante nombre de “El nuevo y muy divertido juego de la oca” (Il nuovo e molto dilettevole giuoco dell’oca) y según cuentan, provocó una enorme excitación o, para evitar confusiones, una gran emoción en la corte. Desde entonces, las personas ya eran fanáticas de malgastar su tiempo con juegos de mesa. Y me pregunto, ¿de qué manera habrán aprendido a lidiar con la derrota? Tiempo después, Francisco I asesinó a su esposa Juana por envenenamiento… pero esa es otra historia.

Algunas conjeturas deducen que la elaboración de El Juego de la Oca antecede a un juego creado en el antiguo Egipto,  del año 2600 a.C. Era llamado El juego de la serpiente. Se trataba de un tablero en forma de espiral, al igual que todos los demás juegos que, al parecer, son un antecedente de El Juego de la Oca. Su forma parece delatarlo, aunque no exista una prueba contundente que respalde esta idea. Otro ejemplo es el disco de Festo (Phaistos), elaborado con terracota de 15 centímetros de diámetro que incluía dibujos de animales grabados en ambas partes del tablero.  Podría ser un precedente, dado que está conformado por 31 casillas de un lado y 30 del otro. Suman 62 casillas de manera similar al juego de la Oca y sí, tiene dibujitos.

Disco de Festo (Foto: Getty Images)

Pero en Troya existe otro antecedente: El juego de Troya. Este invento se le atribuye a un héroe troyano llamado Palamedes que, por pasarse de listo, fue lapidado. No era exactamente un héroe y, parece que era el Steve Jobs de sus tiempos. Se le atribuyó la invención de la báscula, de algunas letras del alfabeto griego, de los dados y de algunos juegos para aliviar el aburrimiento de los soldados. Se cree que Palamedes fue quien inventó El juego de la Oca, pero no existe ninguna constancia de que así haya ocurrido. Pero algunos expertos insisten que el origen del juego de la Oca se ubica en Troya. Sugieren que podría encontrarse en la evolución de un concurso de baile conocido como la “Danza de Troya”. Las personas bailaban en forma de espiral y quien llegara al centro de la pista, era el ganador. Del premio mejor ni hablamos.

Quizá todo estos juegos sirvieron como inspiración para crear el juego de la Oca. O quizá no. Lo único claro es que rastrear el origen del juego es una espiral sin retorno que se pone cada vez más oscura. Existen diversas teorías acerca del origen de El Juego de la Oca, tal y como lo conocemos actualmente… pero sin duda una de las más atractivas es la que supone que su nacimiento proviene del esoterismo y que, incluso, pudo haber sido creado por un tal Michel de Nôtre-Dame. A quien todos conocemos como Nostradamus.

Eres un adivino si jugaste a la Oca

Para empezar, debemos tener algo claro, una Oca es un ganso. En la antigua Roma, existía un método para adivinar el futuro por medio de la observación de las aves. Eran los sacerdotes romanos los que dedicaban su tiempo para observar el vuelo de algunas especies como las águilas, halcones, cuervos, lechuzas y, claro, las ocas. Se les conocía como augares, y quién sabe si este método de adivinación funcionaba, pero eran personas con un gran prestigio que inclusive acompañaba a los ejércitos durante las batallas.

El supuesto arte de mirar aves se conocía como “auis-specia”. Los romanos lo aprendieron de los Etruscos, de la península itálica. Pero más tarde, en la Edad Media y en el Mediterráneo, surgieron una tablas con dibujos que eran la representación del Sol y la Luna, y eran conocidas como aucas. El término derivó de la palabra auis. Los dados sustituyeron a las aves y también eran utilizados para presagiar el futuro.

El auca más antigua que se conoce es “El auca del Sol y la Luna” que está compuesta por 48 casillas:

Nostradamus (Wikimedia)

¿Y quién lo inventó?

Las tablas de como “El auca del Sol y la Luna” surgieron en Valencia, Cataluña y la Provenza, de donde era originario el mismísimo Nostradamus. Según sugiere el historiador Josep Vila Solanes en su libro El enigma del juego de la Oca, la persona que tiempo después tendría que haber sido el autor de El juego de la Oca, debía ser alguien con un perfil muy, pero muy determinado.

Así lo describe:

“En primer lugar, el de una persona culta y conocedora de los antecedentes de la antigüedad”, explica. “También debería ser una persona familiarizada con las formas y costumbres cortesanas, y estar bien relacionado con las personas que la componían. Pues fue en ellas donde se introdujo el juego con mucha rapidez. Es de esperar que tuviera interés por la astrología y el mundo esotérico, y que fuera versado en matemáticas, o al menos en numerología, dado el código oculto empleado en su diseño”, agrega.

Después de una exhaustiva investigación, Solanes llegó a la conclusión de que El Juego de la Oca apareció por primera vez entre 1550 y 1570, en ambientes cortesanos. Y detalla que los lugares a los que se reduce su difusión, no pueden ser más que en las cortes europeas. “Parece que se produjo de sur a norte”, sospecha. “Radiando desde el norte de Italia, o quizás desde el sur de Francia o el levante español, que serían los lugares donde podría buscarse el nacimiento de El juego de la Oca”.

Resulta que Nostradamus era un provenzal y también uno de los personajes que más se alinean al perfil que menciona el autor. Michel de Nôtre-Dame nació en Saint-Rémy-de-Provence, Francia, en el año de 1503. Nostradamus es reconocido incluso en nuestros tiempos, por sus supuestos dotes para llevar a cabo predicciones que la gente tacha de escalofriantes. Al parecer, este personaje de alguna forma anticipó en su libro de profecías Centurias (1555), el asesinato de J.F. Kennedy, en 1963; el ataque a las Torres Gemelas, en 2001, e incluso el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, parece que Nostradamus fue más que un adivino: podría ser el inventor de El juego de la Oca.

Nostradamus era experto en aritmética, geometría, música, astronomía y astrología. También era doctor en medicina. Era popular entre la “clase culta” y las cortes europeas debido a un libro de su autoría llamado El libro del juego de las suerte y que, vaya a redundancia, intentaba adivinar el futuro mediante un juego de cartas y dados. El caso es que su libro lo llevó a convertirse en el consejero y médico real de Catalina de Medici…. ¡sí! una familiar directa de Francisco de Medici, el mismo que, como mencionamos, obsequió a Felipe II el “El nuevo y muy divertido juego de la oca”. Solanes advierte que Nostradamus podría no ser el verdadero creador de El Juego de la Oca, pero, siendo honestos, las relaciones parecen más que evidentes, ¿no? Son meras suposiciones mías, pero es muy posible que Nostradamus también estuviera muy familiarizado con las aucas y, dado que también lo era en el arte de la adivinación, no sería extraño que él fuera el inventor del juego de la Oca.

Ahora bien, según Solanes, el mejor candidato para ocupar el puesto al más posible inventor de El Juego de la Oca es alguien menos famoso que Nostradamos. Su nombre era Girolamo Cardano. 

Quizá la próxima vez que vuelva a perder contra mi madre en El Juego de la Oca, le explique que mi destino fatal ya lo había predicho Nostradamus.