Dos de los más importantes monstruos de la literatura cumplen dos siglos de estar entre nosotros.

En 1816 Lord Byron, un joven e irreverente poeta, se encontraba en los cuernos de la Luna. Byron era increíblemente popular en la sociedad inglesa de su tiempo, a niveles de las estrellas de rock actuales, gracias a sus poemas, crónicas de viajes y sus aventuras amorosas.

La fama, galanura y comportamiento excéntrico de Byron generaron en su tiempo un sinnúmero de chismes a su alrededor, que iban desde endilgarle incontables romances, hasta decir que podía controlar los deseos de una mujer tan sólo con verla fijamente. En realidad, el poeta sólo era increíblemente carismático, muy guapo y tenía una gran labia, además de un gran talento literario.

Lord Byron vestido con una indumentaria típica albanesa.
Lord Byron vestido con una indumentaria típica albanesa.

A finales de mayo de ese año Byron decidió pasar el verano en la Villa Diodati, una mansión ubicada en Cologny, Suiza, cerca del Lago de Ginebra. El poeta nunca soportó estar solo por mucho tiempo, por eso convocó a su viaje a Claire Clairmont, una de sus amantes, y a la hermanastra de ésta, Mary, que acudió con su esposo y gran amigo de Byron: Percy Shelley. Junto con ellos también se encontraba John William Polidori, médico personal de Byron.

Mary Shelley, también escritora, y el poeta estaban maravillados por pasar unos días en la casa de descanso, un lugar que tenía un aura especial para ellos. Shelley y Byron sabían que John Milton, Jean-Jacques Rousseau y Voltaire pasaron diferentes periodos de tiempo, y escribieron algunos de sus mejores textos, en Villa Diodati.

La mansión de Villa Diodati
La mansión de Villa Diodati

Los Shelley sólo planeaban permanecer una semana acompañando a Byron, pero una tormenta que se prolongó por varias semanas los obligó a mantenerse encerrados en la mansión hasta mediados de junio.

Durante días, los habitantes de Villa Diodati se reunían alrededor de la chimenea, pasando horas platicando sobre filosofía, política, y los grandes avances científicos de su tiempo, como el estudio de los fenómenos eléctricos de Benjamin Franklin. Durante esas conversaciones en más de una ocasión Percy Shelley y Polidori discutieron investigaciones médicas curiosas, como las realizadas por Luigi Galvani para descifrar la naturaleza eléctrica del impulso nervioso, o las del médico y químico Johann Dippel dentro del célebre Castillo de Frankenstein (Darmstadt, Alemania) en cuerpos muertos, que le permitieron realizar varios avances químicos.

Mary Shelley
Mary Shelley

La noche del 16 de junio de 1816, en medio de una tormenta, todos se pusieron a leer el libro Phantasmagoriana, una antología de leyendas alemanas de fantasmas que los mantuvieron al borde del asiento. Al disfrutar la tensión y miedo que se sintió al momento de leer los relatos, Byron propuso que todos escribieran un cuento de terror que leerían con el fin de atemorizar a los otros habitantes de la mansión.

Los únicos dos personajes que concluyeron un relato fueron Mary Shelley y John William Polidori. El cuento de Shelley fue la base de su obra más famosa, Frankenstein o el moderno Prometeo, mientras que la historia de Polidori fue la base de El vampiro, con el misterioso Lord Ruthven (el vampiro seminal de la literatura), la primer referencia literaria a los vampiros, y creador del género del vampiro romántico, además de una de las obras que inspiró a Bram Stoker a la hora de escribir Drácula.

John William Polidori
John William Polidori

El relato de Mary Shelley era sólo una serie de ideas, mismas que se volvieron una obsesión que fue puliendo con el paso de los meses, hasta dar forma a la novela que todos conocemos, la cual es considerada por muchos como la primera historia moderna de ciencia ficción.

Cuando, un año después, se publicó El Vampiro, Polidori ganó bastante fama y éxito comercial. Byron no tardó en acusarlo de plagiar El entierro, el cuento de terror que él contó a los habitantes de Villa Diodati, basado en leyendas que escuchó durante uno de sus viajes a los Balcanes. Lamentablemente Byron nunca terminó de escribir el cuento, sólo se conservan apuntes y esbozos del relato, que son increíblemente similares a la primera parte de El Vampiro… así que, probablemente Lord Byron, ese seductor, libertino y galante poeta, al que muchos tachaban de loco, fue el padre de todo un género que aun hoy goza de mucha salud.

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