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¿Cómo se pronuncia Cthulhu, el nombre del monstruo cósmico de H. P. Lovecraft?

Así es como deberíamos pronunciar el nombre de este terrible monstruo en español.

Uno de los maestros indiscutibles del género de Terror y precursor de la Ciencia Ficción como la conocemos hoy es Howard Phillips Lovecraft (Providence, Rhode Island; 20 de agosto de 1890-ibídem; 15 de marzo de 1937), cuya enrarecida visión del mundo le permitió ofrecernos una mitología propia llena de entidades cósmicas y seres fantásticos que permitió complejizar la estructura de este tipo de literatura.

Su infancia y, en general, su vida, estuvo signada por la mala estrella (al igual que la de Edgar Allan Poe, a quien además Lovecraft consideraba su maestro). Fue hijo de una madre neurótica y puritana y de un viajante de comercio mujeriego que casi nunca estaba en casa y que murió al poco tiempo de que nuestro Howard naciera. Por lo tanto el pequeño Lovecraft se educó bajo el esfuerzo de una viuda rencorosa que nunca dejaba de restregarle que era un niño feo y frágil.

La figura de su madre sería determinante para que Lovecraft construyera su complejo imaginario, pues fue ella la que le prohibió jugar con otros niños (a los cuales consideraba brutos), obligándolo a retraerse del mundo –el cual consideraba violento, degenerado y lascivo–. Por lo tanto, y como señala, el editor Jacobo Siruela: “fue un niño solitario y soñador, que con los años acabaría siendo un perfecto reaccionario, puritano, profundamente sarcástico con todo lo que sonara a ‘democracia’, ‘progreso’, ‘libertad’ o ‘religión’” y un indescriptible racista-chovinista.

(Foto: Lucius B. Truesdell )

Precisa y desafortunadamente ese racismo exacerbado fue el que lo llevó a convertirse en el maestro del cuento materialista de terror, pues la mayoría de sus criaturas pesadillescas tienen su origen en seres humanos reales. Su amor anglosajón por Nueva York lo llevó a establecer una relación de amor-odio con el mundo y con otras razas de seres humanos. Como relata el escritor francés Michel Houellebecq en H.P Lovecraft contra el mundo, contra la vida:

“Caballero de provincias, convencido de la superioridad de sus orígenes anglosajones, sólo siente por las demás razas un lejano desprecio. Su estancia en los barrios bajos de Nueva York lo cambiaría todo. Esas criaturas ajenas se convirtieron en competidores, allegados, enemigos probablemente superiores en el terreno de la fuerza bruta. Y entonces, en un delirio progresivo de masoquismo y de terror, llegan los llamamientos a la masacre”.

El nombre de Cthulhu

(Ilustración: Rafal Bandan)

La misteriosa entidad cósmica conocida como Cthulhu aparece por primera vez en el cuento “The Call of Cthulhu” (La llamada de Cthulhu) publicado en en Waired Tales 1928 y se trata de uno de los personajes más famosos de la literatura fantástica. Un ser que ha trascendido el imaginario colectivo para ser representado más allá de la ficción literaria. El temible monstruo está presente en la música, el cine, juegos de rol, videojuegos, playeras, stickers, coleccionables, cómics y un sinfín de productos que lo representan de mil y una maneras. Y es que Cthulhu es tan misterioso como la pronunciación de su propio nombre.

Esta devoción por el personaje lovecraftiano no es gratuita, en Los mitos de Cthulhu subyace el núcleo en el que se cimientan las religiones. Como bien lo señala el psiquiatra, ensayista y traductor español Rafael Llopis:

“los Mitos de Cthulhu constituyen una racionalización de contenidos numinosos oníricos en un nivel lógico y científico. Contienen, el germen de una religión. Pero este germen, en vez de crecer como creencia, se orientó hacia un plano puramente estético, donde se desarrolló sin trabas”.

Por decirlo de otra manera, la cosmogonía de Lovecraft lo tiene todo para convertirse en un autor de culto, incluso más allá de que se haya leído o no. La idea central de su mitología está enfocada en  una visión paranoica del mundo (fruto de su racismo y chovinismo). Revisémosla rápidamente. Hace millones de años, antes de la aparición de la vida en el universo, existían unos seres llamados Los Primordiales.  Estas criaturas poderosísimas (uno puede pensar en los titanes de la mitología griega), fueron expulsadas de nuestro universo tridimensional y tuvieron que exiliarse. Así, tenemos a Hastur, El Inefable, quien se refugió en el lago Hali, cerca de la ciudad extraterrestre de Carcosa; a Ithaqua, quien vive desterrado en los páramos del ártico y al Gran Cthulhu, quien duerme en una ciudad marina perdida de R’lyeh ; y otras criaturas que fueron expulsadas a otras dimensiones. Al final, todos estos seres viven en un letargo esperando el momento de conquistar nuevamente el mundo.

(Ilustración: H. P. Lovecraft)

La descripción de Cthulhu que nos proporciona Lovecraft lo hace un ser tan fascinante como terrorífico:

“…un monstruo de contornos vagamente antropoides, pero con una cabeza de pulpo cuyo rostro era una masa de tentáculos, un cuerpo escamoso que sugería cierta elasticidad, cuatro extremidades dotadas de garras enormes, y un par de alas largas y estrechas en la espalda…”

Esa misma descripción hace que su nombre se relacione con el caos cósmico. Su nombre, como el cosmos, es impronunciable, de ahí que a lo largo de los años exista todo un debate en torno a la pronunciación correcta de su nombre, el cual, fue transcrito por el propio autor estadounidense como “Khlûl’hloo” que en Alfabeto Fonético Internacional se transcribe [xlulhlu] y en español latinoamericano lo podemos leer como “chukhúltu”, “jluljlu” o “Kathooloo”, pero se aceptan muchas pronunciaciones dependiendo el idioma.

Los amantes de H. P. Lovecraft sugieren que lo mejor es aceptar que la ambigüedad del nombre invita a los fanáticos a no articularlo, pues el aparato fonológico humano es incapaz de pronunciarlo, un argumento muy cercano a las imprecisiones y descripciones del propio autor. No poder pronunciar el nombre de Cthulhu, es otra forma de generar ansiedad y angustia, justo como se debería sentir la presencia de esta aterradora entidad cósmica.