La historia detrás de la iconografía del Metro de la CDMX

En una ciudad en la que abundaba el analfabetismo, el Metro de CDMX se convirtió en un medio de transporte inclusivo gracias a sus íconos.

Recuerdo cuando uno de los hermanos de mi padre me contó una triste anécdota de su infancia. Era un inocente niño y uno de los primeros problemas a los que tuvo que enfrentarse fue el martirio que significaba para él abordar un autobús. No por miedo a la delincuencia, sino porque no sabía leer. Así que, la única solución que tenía era confiar en el color de los llamativos letreros que adornan (hasta ahora) los microbuses de la Ciudad de México para poder volver a salvo a la casa de los abuelos. Seguramente, al igual que él, una gran parte de la población analfabeta de esa misma época en México se perdió en el camino.

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En 1969 surgió el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro. En ese entonces, aún el 25% de las personas en la ciudad eran analfabetas. Pero la pregunta era cómo el nuevo transporte subterráneo de la metrópoli podría facilitarle a las personas  viajar de un lugar a otro sin preocuparse por las letras de cada palabra. La respuesta era -aparentemente- fácil, y fue resuelta por el diseñador estadounidense Lance Wyman, originario de Nueva Jersey: había que llenar de logotipos las líneas del metro. Y ahora, mi tío (suponiendo que para en ese entonces ya hubiera aprendido a leer) no tendría que preocuparse más por tratar de descifrar la estación del metro que lo llevaría a casa, lo sabría al ver su logo. Las imágenes sustituyeron a las palabras. Y si una persona, ajena al vocabulario, buscara cómo llegar hacia algún punto de la ciudad únicamente tendría que recordar lo más representativo de ese sitio, mirar el mapa y, por simple intuición, descubrir que, por ejemplo, para llegar al barrio de la Merced tendría que descender de la estación con la iconografía de un jacal con bonitas manzanas apiladas. Ese inusual método de comunicación Wyman lo ocupó un año antes en los Juegos Olímpicos de 1968 y funcionó. “Eso tenía que pasar en el Metro”, dijo durante una entrevista con Animal Político.

“Al diseñar los gráficos para los Juegos Olímpicos de México 68 me di cuenta de que los iconos comunicaban con efectividad a un público internacional”, recordó Wyman. “Cuando utilizábamos palabras teníamos que utilizar tres idiomas: español, francés e inglés. En muchas áreas, en las taquillas de venta de entradas, por ejemplo, sólo utilizamos iconos para casi la totalidad de la información necesaria y funcionó”.

(Foto: Metro de Ciudad de México)

Pero, obviamente, un ícono que señalaba dónde estaban localizados los baños públicos de las Olimpiadas no era lo mismo que referirse a una colonia con un nombre histórico. Había que ser más creativos. Y  es por eso que, según Wyman, gran parte de los logotipos que actualmente representan a las estaciones del metro fueron creados, en parte, gracias a los empleados del ICA y de los Ingenieros en Sistemas de Transporte Metropolitano (ISTME), que no sólo ayudaron a construir la red del subterráneo sino también, a comprender la ciudad.

“Había muchos empleados de todas partes de Ciudad de México. Gran parte de la información necesaria para comprender y diseñar los íconos de la estación vinieron directamente de esas personas que vivían en las zonas donde estaban las estaciones. El resto provino de la historia o funciones conocidas comúnmente de una zona con parada”.

(Foto: Metro de Ciudad de México)

El primer diseño que obtuvo Wyman fue el logotipo del Metro, la M anaranjada que según él, representa las vías y los vagones del metro. Incluso, entre los bocetos hay un logo que (extrañamente) nos recuerda al ahora extinto Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM), pero lo que consiguieron con la demás iconografía se trataba de un nuevo “alfabeto”, como expresó el diseñador Alejandro Magallanes, que se convirtió en una especie de “códice moderno”.

Los posibles logos del metro (Foto: Metro de Ciudad de México)

El secreto detrás del éxito de la iconografía del Metro, es la sencillez de sus formas inspiradas (como se puede observar en la primera imagen de arriba) en esculturas, animales (en el caso de la Candelaria) o figuras históricas (como el penacho de Moctezuma, que inspiró, vaya, el icono de la estación Moctezuma). Que México cuente con una “cultura muy gráfica”, como mencionó Wyman, pudo haber contribuido a la creación de este lenguaje del metro que no solo estaba destinado a facilitar la vida de los capitalinos, sino también la de los visitantes extranjeros.

 “Los iconos les harían más fácil entender y utilizar el Metro”, dijo.

Wyman, lamentablemente, sólo se encargó del diseño de los íconos de las primeras tres líneas del Metro aunque le habría encantado crear la imagen de Barranca del Muerto. Así que, si no toda la iconografía del Metro es tan amigable, no es culpa suya. Mi tío viajó durante mucho tiempo sin ningún problema (Tururú).