La saga de El Zorro Escarlata es una muestra de la versatilidad de Luis Aguilar como héroe de acción.

De entre todas las estrellas del cine de oro de México una de las más infravaloradas es Luis Aguilar, probablemente por ser uno de los actores de la época que vivió más tiempo, y por eso pudo aparecer desde en clásicos como ATM hasta en cintas menos trascendentes, como Lola la Trailera 3, hasta terminar su carrera apareciendo en comerciales de frijoles. A pesar de no ser tan carismático como Pedro Infante, ni tener una voz privilegiada como Jorge Negrete, ni el nivel interpretativo de Javier Solís, Aguilar se abrió paso en el competido género de las comedias rancheras, siendo uno de sus mayores representantes.

Tal vez por eso, “el Gallo Giro” no tuvo empacho en participar en varios experimentos cinematográficos, mezclando las comedias rancheras con otros géneros menos valorados, incluyendo cine de ciencia ficción, terror, e incluso algunas cintas que rozaban con el género de super héroes. Lo más interesante de todo es que en una serie de películas unió todas las tendencias mencionadas, se trata de la saga del Zorro Escarlata, una franquicia en la que Luis Aguilar se convierte por derecho propio en uno de los máximos héroes del campo y las rancherías dentro de la ficción mexicana.

Póster de la película El Zorro escarlata

En el primer serial del Zorro Vengador, conocemos a nuestro héroe, el mismísimo Zorro Escarlata, un justiciero que abreva características de varios héroes de la ficción. La influencia más obvia es El Zorro, el personaje clásico inventado por Johnston McCulley a principios del siglo XX, del que incluso copia la “Z” como marca característica, seguido del espadachín aristocrático Pimpinela Escarlata, al que le roba el color de su antifaz. Pero Alfonso Rodríguez, la identidad secreta del Zorro Escarlata, es un remedo del Clark Kent de los años cincuenta, un cobardón gallináceo que se muestra como todo un pusilánime ante el peligro, brindando un enorme contraste cuando se transforma en el vengador enmascarado. Además, como no podía ser de otra manera en el género de las comedias rancheras, Luis aprovecha cualquier momento para mostrar sus habilidades como charro cantor.

Como todo héroe de acción que se respete, Zorro Escarlata tiene un sidekick, ni más ni menos que Pascual, su leal sirviente que, además sirve como recurso cómico en las 3 primeras aventuras del Zorro mexicano. En la cuarta parte de la serie, sedería su puesto al inolvidable Fernando Soto “Mantequilla”.

Por si fuera poco, el Zorro Escarlata también contó con una curiosa galería de villanos, que van de la Diligencia fantasma, al hombre sin manos (que tiene unos peligrosos garfios en lugar de extremidades), el Látigo (que usa un látigo con veneno como arma), una bruja que después regresa convertida en un esqueleto parlante que busca recuperar su piel, científicos locos, un Zorro Escarlata maligno, la hermandad del escorpión, e incluso un monstruo que usa sarape. Sin duda villanos  que envidiaría sin problemas el mismísimo hombre murciélago de Ciudad Gótica.

Durante años era muy complicado ver las películas del Zorro Escarlata, pero ahora es relativamente fácil encontrarlas en los canales de televisión de provincia, y son habituales del Canal 34, TV Mexiquense. Así que, si alguna vez te topas con una de las cintas del Zorro Escarlata, dales una oportunidad, no le piden nada a Steel, Superman IV, Fantastic Four o Ghost Rider.

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