Uno de los premios más polémicos fue otorgado a un autor que trasciende por su dominio del lenguaje frente a realidades desoladoras.

Las fichas se han puesto sobre el tablero de ajedrez y ante los movimientos del público que se inclinaban por Anne Carson, Emmanuel Carrère, Raúl Zurita o Haruki Murakami, la Academia Sueca ha hecho una jugada matadora que ha puesto –una vez más– en jaque a la comunidad literaria al nombrar como ganador del Premio Nobel de Literatura 2017 al autor japonés naturalizado británico Kazuo Ishiguro.

Ishiguro nació en Japón en 1954 pero desde pequeño se trasladó a Inglaterra, donde fijó su residencia. Su precoz instinto del arte lo llevó a estudiar piano desde los 5 hasta los 12 años, para que más tarde estudiara una maestría en la Universidad de East Anglia y la Universidad de Kent.

Su carrera como escritor la inició dentro de las series de televisión escribiendo guiones. Pero la fama internacional la consiguió, sin duda, con sus novelas de tono existencial que encuentran valía en la construcción de argumentos que transcurren en ambientes de angustia, donde sus personajes se circunscriben a situaciones extremas como la posguerra en Japón o el nazismo. 

De acuerdo con Sara Danius, secretaria de la Academia Sueca:

“[Ishiguro] Es un escritor de una gran integridad. No mira hacia un lado, ha desarrollado un universo estético propio”.

El premio vuelve a ser una controversia, pues, luego de que el año pasado lo recibiera Bob Dylan, algunos críticos y escritores consideran que son otros lo que se merecen el galardón. Sin embargo, la Academia ha optado por lo políticamente correcto.

Esto no significa, bajo ninguna circunstancia, que Pálida luz en las colinas, Un artista del mundo flotante, Cuando fuimos huérfanos o Nunca me abandones no sean buenas novelas. Incluso, de esta última, existe una película y una mini serie para televisión que se han ganado un lugar en el gusto de los fanáticos de la ciencia ficción como una obra importantísima para el género.

fuente Nobel Prize

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