El problema entre Miller y Warner es tan grave que podría afectar a la secuela de Fury Road.

Mad Max: Fury Road fue una de las pocas cintas que en el 2015 entusiasmó a Nico Ruiz, nuestro exquisito crítico de cine. Y no es para menos, la cinta del director australiano George Miller tiene todo para convertirse en una cinta de culto (si no es que ya lo es). Debido a su éxito comercial y de crítica, de inmediato comenzó a especularse que Miller podría hacer alguna película de los héroes de DC. Pero Miller nunca aceptó las propuestas.

Hasta ahora se pensaba que las negativas de Miller se debían a que, hace 10 años, su proyecto de Justice League (que incluía a Armie Hammer como Batman, D.J. Cotrona como Superman y a Megan Gale como Wonder Woman) había sido rechazado. Pero finalmente nos enteramos que existe otra razón: Warner Bros. no le ha pagado a George Miller un bono acordado por Mad Max: Fury Road.

De acuerdo con Sydney Morning Herald, Kennedy Miller Mitchell, la productora de Miller, ha interpuesto una demanda contra Warner Bros. en un tribunal de la Corte Suprema de Nueva Gales del Sur (Australia). Miller sostiene que no ha recibido todos los ingresos prometidos por la película. De acuerdo con la demanda, el contrato entre Warner y la productora de Miller incluía una cláusula por la que Kennedy Miller Mitchell recibiría un bono de 7 millones de dólares en caso de que el presupuesto final de la película no sobrepasara los 157 millones de dólares.

El problema es que Warner sostiene que Miller superó el presupuesto original, mientras que la productora de Miller asegura que los gastos extras se debieron a retrasos por problemas meteorológicos, además de decisiones “creativas” tomadas por Warner, por lo que no deberían incluirse en las cuentas finales de producción. La productora insiste en que, si se restan los gastos por problemas naturales y las decisiones unilaterales de Warner, el presupuesto de la película no sobrepasaría el monto acordado inicialmente.

Además, Miller sostiene que Warner habría violado un acuerdo de oferta previa cuando propuso financiar el filme a RatPac Entertainment (la productora del tristemente celebre Brett Ratner).

 “Nos pertenecen ganancias sustanciales por un trabajo diligente y meticuloso que se ha extendido a lo largo de 10 años con el desarrollo del guion y preparación, y tres años con la producción de la película. Ese arduo trabajo dio como resultado una película que fue aclamada en todo el mundo… Preferiríamos estar haciendo películas con Warner Bros que pleiteando con ellos, pero, tras intentarlo durante un año, no fuimos capaces de llegar a una solución satisfactoria y ahora hemos tenido que presentar este recurso para intentar solucionar las cosas”, indica un comunicado firmado por Miller y su socio Doug  Mitchell.

Por su parte, Warner sostiene que sus cifras son las correctas, y que no están dispuestos a pagar más. Este problema podría retrasar, e incluso cancelar, la secuela de Mad Max.

fuente SMH

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