Fernando del Paso fue un autor de novelas, poesía, teatro y ensayo, pero sobre todo fue un amante del español.

(Jorge Alberto Mendoza)

Fernando del Paso fue un escritor que, hay que decirlo antes que nada, sabía vestir. Su exótico sentido de la moda lo hacía visible donde quiera que se parara. Un amigo me comentaba por Facabook tras la notica de su muerte: “Ahora tendremos que hacer un combate a muerte para definir quién es el escritor mejor vestido de México”.

Y es verdad, pero también como publicó el escritor de Señales que precederán al fin del mundo, Yuri Herrera en su cuenta de Twitter, su compromiso con el idioma es igual imprescindible.

Del Paso también fue dibujante, pintor, académico y diplomático, pero sin duda su patromonio más grande para nosotros es su amor por el español, mismo que queda demostrado en sus tres novelas históricas más representativas –José Trigo (1966), Palinuro de México (1977) y Noticias del Imperio (1987)– y las cuales el propio autor consideraba como novelas murales.

Fernando Del Paso pertenecía a esa generación que, como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez, tenían la idea de la novela total latinoamericana, la cual buscaba reflexionar sobre la historia e identidad de América Latina. En México podría ser el mayor representante del género. Por ejemplo, en José Trigo reflexiona sobre las huelgas de los ferrocarrileros; en Palinuro de México sobre los hechos de 1968 y, finalmente, en Noticias del Imperio sobre el Segundo Imperio Mexicano.

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A diferencia de lo que conocemos como Historia –que pretende contar los hechos “tal y como sucedieron”–, la historiografía se permite interpretar los textos y los hechos históricos para ofrecer una visión distinta de las cosas. Fernando del Paso traza así la historia de nuestro país, con una imaginación exacerbada y un conocimiento del idioma que muchos envidiaríamos.

Una historia simbolizada de México, la exploración de las posibilidades que ofrece la tradición de la novela, los arquetipos culturales, las teorías sobre el lenguaje, las corrientes artísticas y las posibilidades que tiene un escritor de trasladar el pasado de la historia al presente de la escritura, eso significa, entre otras cosas, leer a Fernando del Paso.

Pero tal vez la mejor forma de definirlo para la posteridad sea a través de esta cita de Noticias del Imperio:

“Porque yo soy una memoria viva y temblorosa, una memoria incendiada, vuelta llamas, que se alimenta y se abrasa a sí misma y se consume y vuelve a nacer y abrir las alas. Porque yo tengo alas de águila: me las robé de una bandera mexicana. Yo tengo alas de ángel: me crecieron anoche mientras soñaba contigo, mientras te imaginaba”.

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