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El capítulo de Black Mirror de Miley Cyrus es una completa basura

Podría tratarse del peor capítulo en la historia de Black Mirror.
(Netflix)

La quinta temporada de Black Mirror se ha estrenado y lo cierto es que la serie ha ido perdiendo su encanto con los años, sobre todo desde que Netflix la tomó en su poder. Sin embargo, Nunca habíamos visto peor capítulo que el de “Rachel, Jack and Ashley Too” protagonizada por Miley Cyrus.

Mientras que el capítulo de “Striking Vipers” ofrece una interesante mirada a las relaciones humanas (hetero y homosexuales) a través de los videojuegos y la realidad virtual, “Smithereens” muestra la manera en que las grandes compañías tecnológicas utilizan nuestros datos. Pero “Rachel, Jack and Ashley Too” no tiene mucho sentido, sobre todo en el universo apocalíptico de Black Mirror.

Rachel Goggins ( Angourie Rice ) vive con su hermana mayor Jack ( Madison Davenport ) y su padre Kevin (Marc Menchaca). Su madre Genevieve murió años atrás. Para expandir su negocio de exterminio, Kevin está tratando de crear un reemplazo humano para cazar ratones: ratones mecánicos inteligentes que atacan y aturden a los ratones vivos, lo que permite que el propietario de la casa saque el ratón antes de que recupere la conciencia. Jack tiene una pasión por la música, toca el bajo y es un fanática de la música alternativa. Mientras que la joven Rachel admira ciegamente a la cantante y superestrella Ashley O ( Miley Cyrus) que está promoviendo una nueva muñeca inteligente llamada Ashley Too.

Ok, hasta aquí todo está más o menos en el terreno de Black Mirror, Rachel empieza a depositar su amor en el asistente electrónico, el cual es una extensión de lo positiva que es Ashley O y que pretende contagiar de sus mensajes rosa a sus fans. Sin embargo, la vida de la verdadera cantante vive prisionera de su explotadora tía y está constantemente deprimida.

(Netflix)

Podemos entender que Miley Cyrus ponga mucho del infierno que puede ser su vida como una cantante pop en este capítulo, al tratarse de una artista condenada a vivir su propia imagen de “no rompo ningún plato” para atraer más público e hinchar a sus manejadores de billetes. Aquí podríamos hablar de la manipulación de los asistentes y de la imagen de los artistas pop en los jóvenes, pero no. El capítulo se compadece de la artista pop, víctima de la ambición de su tía y la transforma en una especie de heroína al lado de Rachel y Jack, quienes en algún momento de la trama terminan por ayudarla a escapar de las garras de su terrible opresora.

¿Y por qué es tan malo? En primera porque el mensaje final es muy optimista en comparación a otros finales de Black Mirror, donde siempre queda suspendido en el aire el terror a la tecnología. Si bien, se tocan temas como los famosos hologramas de las estrellas pop, la alienación que podrían producir los asistentes caseros o amigos robots inteligentes, el capítulo destaca por su actitud positiva frente al futuro inmediato.

(Netflix)

Ver actuar a Miley Cyrus es como ver a un pepino marino esforzándose por expresar un gesto dramático aceptable. Las actuaciones de Rachel y Jack no son tan malas, pero tampoco despiertan mucha empatía.

En cuanto al guión es más absurdo que rezarle al palo de una escoba. Parece una aventura juvenil mal elaborada donde todo termina favoreciendo a las protagonistas de la historia y donde el personaje de Miley Cyrus termina transformándose en una rebelde rockera.

Esperemos que Black Mirror no vuelva a hacer algo parecido o una serie que podría ser una aguda crítica a los tiempos que vivimos, terminará transformándose en una ridícula caricatura de sí misma.