El músico entendía, como pocos, el potencial que internet tenía para la música y el arte.

David Bowie era un artista visionario: no sólo hablo de su música (o sus películas), también de la forma en que entendía el negocio de la industria discográfica, o en cómo concebía la relación entre su arte y la audiencia a la que ésta llegaba.

Decir que Bowie era un adelantado a su época puede sonar algo trillado: un lugar común. Pero también es cierto. Un ejemplo de esto es la visión que tenía acerca de internet, y sobre las posibilidades que una tecnología así podría ofrecerle al mundo. Incluso ahora, resulta difícil creer que, desde hace dos décadas, Bowie tenía una idea tan clara de lo que estaría por venir.

El 11 de septiembre de 1996, David Bowie lanzó el sencillo Telling Lies de su disco Earthling. Pero no lo hizo de forma tradicional: lo dio a conocer primero a través de la su página web, y fue hasta dos meses después que la versión física llegó editada por BMG. En total, se registraron más de 300,000 descargas, siendo la primera vez que un artista mainstream lanzaba un sencillo en internet.

Y sí, esto era tres años antes de que Napster apareciera en el mapa.

Bowie pensaba que internet era el futuro de la distribución musical, así que en 1997 decidió hacer un “cybercast”. En otras palabras, Bowie trató de hacer un stream en vivo de uno de sus conciertos, sin embargo, la tecnología de ese entonces no fue suficiente. Los servidores toparon su ancho de banda y la transmisión del concierto en Boston fue un desastre, del mismo modo que para todos aquellos que después intentaron hacer lo mismo en esa época.

En 1998, mismo año en el que se fundó Google, el músico lanzó Bowienet: su propio proveedor de internet (ISP). Además de ofrecer acceso a la red, por los mismos 19.95 dólares al mes, el servicio de David Bowie permitía entrar a un sitio web exclusivo en el que los suscriptores podían encontrar un gran repositorio de contenido relacionado al cantante: fotos, videos, entrevistas y noticias, además de tener una dirección de correo en el dominio “davidbowie.com”.

Bowienet
La página de Bowienet ofrecía a los suscriptores un gran repositorio de contenido relacionado al cantante.

Al tiempo que Bowie lanzaba su ISP, también dejaba claro que lo que se venía no sólo era una revolución tecnológica, sino una generacional: “Si tuviera 19 años otra vez, pasaría de la música e iría directo a internet”, dijo en alguna ocasión a finales de los noventa.

Durante una entrevista en el año 2000 con el periodista de la BBC Jeremy Paxton, el músico habló sobre la relevancia de internet, más allá de su utilidad como una simple herramienta de comunicación. Para Bowie, la red también representaba algo que impulsaría un “proceso de desmitificación” entre el artista y la audiencia: “No creo que hayamos visto ni siquiera la punta del iceberg. Creo que lo que el potencial de lo que internet va a hacerle a la sociedad –bueno y malo– es inimaginable. Creo que estamos en la cúspide de algo excitante y aterrador.”

Cuando David Bowie fue al programa de David Letterman para promocionar su disco Heathen de 2002, el conductor le preguntó –con un tono irónico– que si había alguien que siguiera comprando viniles, ya que se había lanzado una versión del álbum en ese formato. La magnífica respuesta del músico, queda ahí, casi como una frase profética: “Porque están locos. Yo descargo todo de internet, ya no compro discos en ningún formato físico”.

La revolución del siglo XXI fue digital… y David Bowie la vio venir desde antes, formando parte de ella con esa genialidad única que sin duda el mundo va a extrañar.

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