Han comenzado a surgir muchas voces en contra de la compra, por considerar que tendría demasiado poder.

La noticia bomba de la semana pasada fue el arreglo al que habían llegado Disney y Fox para que la compañía del ratón Miguelito absorbiera los principales activos de la compañía dueña de Los Simpson. Sin embargo, desde que se hizo oficial la compra, comenzaron a surgir voces disidentes, que acusaron a Disney de convertirse en un monopolio del entretenimiento.

Si bien las primeras críticas surgieron del periodismo, miembros del Partido Demócrata dentro del comité antimonopolio del Senado de los Estados Unidos ya se manifestaron para iniciar una investigación que podría frenar la compra. Incluso la senadora demócrata, Amy Klobuchar, ha solicitado una audiencia pública con representantes de Disney para aclarar varios aspectos del acuerdo.

Expertos consultados por The Hollywood Reporter sostienen que los 18 meses que –según Disney y Fox– tardará en llegar el permiso del gobierno de Estados Unidos para autorizar la compra, es demasiado optimista:

“Esta no es su situación tradicional en la que dos compañías  que fabrican los mismos productos se fusionan y queremos ver si van a ser demasiado grandes para considerarlos monopolio. Esta es una fusión de tal magnitud en una industria multifacética que, en sí misma, es una evolución de todo lo que conocemos”, sostiene Christopher Leslie, experto antimonopolio de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Irvine.

De acuerdo con Leslie, es casi seguro que el gobierno no dejará pasar la compra tal y como la presentaron Disney y Fox, e incluso podría echar para atrás la operación, como sucedió con el intento de compra de AT&T a Time-Warner. Además, el comité antimonopolio podría usar la enorme influencia que tendría Disney para poner medidas coercitivas a los cines, influyendo enormemente en las carteleras comerciales.

Por si fuera poco, Writers Guild of America (el sindicato de escritores de Estados Unidos) también se manifestó en contra de la fusión a través de un comunicado:

“Disney y Fox han estado décadas enriqueciéndose del control oligopolista que los seis grandes grupos de comunicación han ejercido sobre la industria del entretenimiento, muchas veces a expensas de los creadores que han enriquecido sus operaciones de televisión y cine. Ahora, esta unión de dos competidores directos hará que las cosas sean todavía peor, incrementando el poder de la corporación que resulte de unir a Disney y Fox”.

A pesar de todas las voces en contra, y del reciente caso que impidió a AT&T comprar Warner, Disney y Fox son dos grandes compañías cercanas al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así que podrían tener un fuerte aliado para lograr su objetivo.

vía Variety

fuente The Hollywood Reporter

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