El gran Bill Murray cumplió 65 años en este 2015. Así que, para festejarlo, decidimos armar una lista con sus 10 mejores momentos geek.

¿Qué representa para ustedes el gran Bill Murray? ¿Acaso lo recuerdan por sus extrañas canciones en Saturday Night Life? ¿O como el comediante que sobrevivió a esas lejanas épocas de Caddyshack, Meatballs y Scrooged? ¿Es para ustedes un personaje de otra generación? ¿O lo tienen bien presente con un whisky en la mano en el Tokio de Sofia Coppola o como fetiche reciente de películas de Jim Jarmusch?

Claro, Bill Murray es eso y mucho más. Sin embargo, para nosotros, el Murray que recordamos inmediatamente es ese que salta en una pierna por una plaza neoyorkina mientras espera ligarse a Sigourney Weaver, es el cazafantasmas alocado que salvó Nueva York y el romántico gruñón que se quedó atrapado en el tiempo. Es, también, el compañero de Michael Jordan y el bizarro aliado de Ed Wood, es el de los cameos insistentes y el que murió disfrazado de zombi. Porque este actor tuvo grandes momentos en la cultura geek, momentos que ahora nos complace comentar como un homenaje sincero y humilde al gran hombre de los pantalones de golf, al guerrero de la irreverencia, al filósofo incomprendido, al maestro de ceremonias, el genio de la canción, ese que está en la cima de la lista principal, el que bebe el café directo de la jarra: Bill Fucking Murray.

10. Cuando fue un superhéroe en televisión

Es difícil escoger momentos televisivos de Murray. Entre las grabaciones de sus primeros pasos en el Second City de Chicago hasta sus años más tremendos dando nueva vida a Saturday Night Live o haciendo la mejor mancuerna de talk shows de la historia con sus emblemáticas apariciones en Letterman, este hombre es un ícono televisivo desde hace más de tres décadas. Sin embargo, no todas sus hilarantes apariciones en pantalla chica tienen un signo geekero tan distintivo como cuando salió, en un especial con el loquillo de Rodney Dangerfield, disputándose a una mujer enfundado en una botarga de superhéroe y colgado del techo con un arnés. Como encarnación alocada del ego absoluto de los superhéroes, esta breve aparición de Murray como HIM es un momento clásico de la televisión que se seguirá recordando por décadas. Vean este breve sketch y recuerden algo de esa generación de comediantes locos ochenteros, de gente como Belushi, Aykroyd y Chevy Chase, acuérdense de una época dorada de la comedia televisiva americana y observen esos momentos lejanos del nacimiento del gran mito en que se convertiría Bill Murray.

9. Cuando tuvo caricaturas adentro de su cuerpo

En la rarísima película Osmosis Jones, Murray hace un protagónico bastante peculiar: la gran mayoría de la cinta transcurre adentro de su cuerpo. Y sí, la cinta se divide en el live-action protagonizado por un desaliñado y soez Murray y las aventuras, en caricatura, de un glóbulo blanco con la voz de Chris Rock que intenta salvar su cuerpo de un maligno virus. La alocada premisa de esta cinta poco apreciada y que vivió sus mejores días en estelares de Canal 5, se alimenta, en gran medida, de la personalidad extravagante de un Murray que nunca fue tan asqueroso. Entre vómitos y granos gigantes que explotan, entre pedos involuntarios y eructos de cerveza con sabor a Cheetos Puff, Murray logra darle toda la desfachatez necesaria a una película familiar que nunca llegó a fascinar al público pero que se recordará por su abigarrada premisa y la locura de su protagonista. Digan lo que digan de tus películas fallidas, gran Murray, nadie portó como tú caricaturas en el estómago.

8. Cuando salvó a los Looney Tunes de empresarios extrasterrestres

Siguiendo en los papeles de Murray en películas con animación incluida no podemos dejar de lado esta cinta que marcó también a una generación. Y hablamos, claro, del rarísimo y noventerísimo éxito taquillero Space Jam: una producción sin sentido y convulsa que, sin embargo, fascinó al público joven que ya adoraba a los Bulls de Jordan y que recordaba con cariño una infancia en la que los Looney Tunes tenían enorme presencia y demasiados remakes innecesarios. Aquí Murray hace lo que mejor le sale: ser él mismo en pantalla. Con sus obsesiones admitidas por el golf, sus extraños sombreros y otro de sus sueños megalómanos (esta vez es el de ser una estrella de la NBA), este comediante tan querido hace una excelente mancuerna con el tremendo Newman de Seinfeld (Wayne Knight) y el despistado pero entrañable Michael Jordan. Esta aparición menor que desborda carisma, dejó marca en una época muy peculiar y mostró que Murray no se acabó, de ninguna manera, en su década ochentera.

7. Cuando fue un masoquista con obsesión bucal

Tal vez uno de los papeles más recordados de Murray fue cuando apareció, brevemente, en el clásico musical de ciencia ficción alocada de los ochenta Little Shop of Horrors. Junto a la excelente caracterización de Steve Martin de dentista sádico, Murray dio vida a uno de los mejores sketches insertados dentro de una película con su personaje masoquista. Alejándose del musical original, esta breve secuencia juntó a dos comediantes emblemáticos en una relación inigualable de dominador sádico y de masoquista dominado. Con Murray haciendo lujo de su más sutil locura, pegando gritos de placer frente a las espantosas intervenciones odontológicas de Martin, ésta es tal vez una de las escenas más recordadas de la cultura popular ochentera en cine. Con todo y mi odio visceral por los musicales y la terrible tragedia de que Rick Moranis pierda a su chica de ensueño, esta escena siempre me regresa una sonrisa cuando veo este peculiar clásico. Es por estos cameos increíbles que Murray parece crashear, como lo hace con las fiestas de soltero y los karaokes coreanos, las comedias cinematográficas más bizarras de las últimas tres décadas.

6. Cuando hizo su primera aparición en Comic-Con

Este año se descubrió agua en Marte, se tomaron las fotos más nítidas de Plutón y Bill Murray asistió a su primera Comic Con. Definitivamente, entre cosas muy terribles, vivimos en tiempos maravillosos. Murray asistió a la reunión anual geek más importante del mundo para promocionar su nueva película Rock the Kasbah en la que representa a un manager musical venido a menos que encuentra un talento inusitado en una joven Afgana. Y bueno, el panel estuvo lleno de risas, canciones, preguntas alocadas y buenas anécdotas.

Pero, sobre todo, tuvo varios elementos geekeros inolvidables. Como cuando le preguntaron a Murray si era cierto que le habían ofrecido el papel de Han Solo y que si estaría dispuesto a hacerlo ahora y contestó: “no sabía que me hubieran contemplado… pero me estoy ejercitando por si hay nuevo casting”. O cuando le preguntaron si se sentía parte de este ámbito geekero, a lo que respondió: “tuve unas buenas cintas y tuve otras medianas y tuve otras por las que, francamente, debieron meterme a la cárcel. Pero, finalmente, me siento en casa aquí”. O cuando, finalmente, le preguntaron cuál había sido la película en la que más le había gustado participar y respondió: “¿Sabes? Una vez salvé Nueva York… y lo hice conduciendo el maldito carro más cool de la historia”.

Para acabar, la mesa mañanera que inauguró las grandes conferencias en San Diego, tuvo algo de la habitual buena filosofía à-la-Murray con grandes frases de inusual profundidad:   “No estás tratando de educar a la gente sobre un tema particular con tus películas… De lo que hablas es de vivir sobre principios a los que sólo puedes aspirar y que generalmente no logramos alcanzar. No te tomas tan en serio pero intentas con todas tus fuerzas estar vivo en el ahora. Si todos pudiéramos estar vivos ahora, simplemente estar aquí, en nuestra piel, ahora, todos, como grupo, estaríamos elevándonos. Y eso intentas transmitir en la pantalla”.

5. Cuando cantó los temas de Star Wars y Jaws

Es bien sabido que a Bill Murray le gusta cantar. No nada más canta en la gran mayoría de sus películas y apariciones televisivas sino que, de repente, le gusta hacer fiestas de karaoke o crashear en alguna a la que no lo invitaron. Y claro, los personajes por los que empezó a encontrar notoriedad en Saturday Night Live fueron cantantes de variedades con talento desigual como el famoso Nick The Lounge Singer. Como cúspide geek de esta gran carrera como cantante paródico que se toma muy en serio, Murray cantó en SNL sus propias versiones de grandes clásicos: la canción romántica de Jaws basada en algo parecido a Roxanne de Sting y la canción de Star Wars basada en la famosa pista inicial de la mítica cinta. Y bueno, ¿qué se puede decir de sus versiones geniales? ¿Qué se puede decir de grandes letras como “¿Se acuerdan de ese bar loco de Star Wars con muchas criaturas de Star Wars?” o “Jaws, me encontraste en el azul profundo y me hiciste parte de ti. Jaws, ahora encontraste a alguien más, ¿no fui suficiente para ti? Maldito seas Jaws”?

4. Cuando tuvo una racha interminable de suicidios

Es difícil expresar el enorme cariño que le tengo a una de las comedias románticas geek más queridas de todos los tiempos: Groundhog Day. No nada más recuerdo ese tráiler tan intrigante que me parecía encantador, sino también la extraña portada de Videocentro con Murray atrapado detrás de un reloj y la bellísima e inigualable diosa noventera que fue Andy McDowell en otras de esas comedias románticas que le iban tan bien. Y bueno, aquí Murray despachó todo el carisma gruñón, toda la impertinencia burlona y toda la coquetería bizarra de la que era capaz para lograr uno de sus mejores papeles noventeros como el engreído reportero Phil Connors. Entre tantas escenas memorables, nos podemos quedar con la racha interminable de suicidios que intenta Murray a la mitad de la película: sólo él podía lograr, de esa forma extravagante, que su muerte fuera tan graciosa. Digo, nada más hay que recordar la increíble persecución en la que pone a la marmota al volante de una pick-up mientras le da indicaciones de cómo manejar de forma razonable. Eso es puro Bill Muray sin nada diluido: pura locura irreverente, puro humor negro despiadado. Finalmente esta película va muy acorde con el pensamiento de Murray que siempre habla de gozar el presente y aprovechar el ahora: como filosofía y alegría vital, como temática geekera en comedia despilfarrada con necesaria cursilería, Groundhog Day es una de las expresiones más logradas de todo lo que más nos gusta en Bill Murray.

3. Cuando se quiso cambiar de sexo y fue emperador intergaláctico

Por allá por los noventas todavía no habíamos perdido completamente a Tim Burton y prueba de ello fue la increíble biopic cariñosa que le dedicó a Edward D. Wood Jr., el llamado peor director de la historia. A pesar de que este colorido personaje que gustaba de vestirse de mujer y tenía un fetiche por ciertas telas suaves es considerado algo así como el Juan Orol de Hollywood, sus películas mostraban un profundo amor por las locuras abigarradas de ciencia ficción y horror.

En su ya clásica obra maestra involuntaria Plan 9 from Outher Space, su gran amigo Bunny Breckinridge, un hombre adinerado y abiertamente gay que quiso cambiarse el sexo, con ayuda de su nieta, en una clínica clandestina en México, interpretó, con gran variedad de ojos de hartazgo y retocado de lápiz labial, a The Ruler, el líder marciano que quería apoderarse de la tierra levantando a los muertos. Y bueno, no pudo haber mejor elección para interpretar a este gran personaje, en la película de Burton, que el desfachatado Murray. Como no podía faltar, se hace amigo de unos mariachis en su viaje a México y los lleva de fiesta a una carnicería: toda una escena típica de la locura musical y provocadora del más emblemático comediante de una generación. El epitafio de Breckinridge finalmente, también podría aplicarse a Murray: “Fui un poquito salvaje cuando fui joven, querida, pero viví mi vida a lo grande”.

2. Cuando quiso pasar desapercibido en el apocalipsis zombi

http://www.youtube.com/watch?v=pDzHsQapOKQ

Llegando al podio de este conteo está una de las escenas más recordadas en toda la carrera de nuestro célebre cumpleañero: el fenomenal cameo que hace en Zombieland. Esta secuencia no nada más representa la vitalidad de Murray en tiempos recientes sino que muestra todo un relevo generacional en la comedia: mientras los personajes de Jessie Eisenberg y Emma Stone buscan alguna mansión de una lustrosa estrella actual, mientras el personaje de Abigail Breslin no sabe ni siquiera quiénes son los Cazafantasmas, Woody Harleson les señala el camino de la verdad con la búsqueda por la cúspide: el palacio de Chez Bill Fucking Murray. Y claro, ahí encuentran a Murray disfrazado de zombi con sus típicos pantalones de golf y una de las frases más memorables para justificar su comportamiento: “¿qué les puedo decir? Me gusta armonizar con el ambiente”. Aquí la muerte de Murray es exactamente lo que uno esperaría: termina con el pecho perforado de un escopetazo por querer hacer una broma y muere prolongando de manera incómoda sus estertores. Como pasa también en Groundhog Day, sólo Murray puede hacer de su propia muerte algo tan divertido.

1. Cuando se ligó a Sigourney Weaver y salvó a Nueva York de Gozer

El personaje más popular jamás interpretado por Murray fue sin duda el del cínico ligador y excéntrico doctor de lo oculto Peter Venkman en Ghostbusters. Y no nada más es el personaje más popular en la larga carrera de nuestro insigne celebrado, sino uno de los personajes más queridos de la historia del cine hollywoodense. En su recuento de personajes entrañables, la revista Empire calificó a Venkman como el héroe prototípico de Nueva York por su sarcasmo constante, su cinismo frente a todo y, claro, su buena naturaleza oculta. Desde que lo vimos por primera vez en la gran película de Reitman tratando de ligarse a una voluntaria electrocutando a otro pobre tipo, supimos que Venkman iba a ser el corazón de los Cazafantasmas: finalmente es él el que logra safarlos de la cárcel frente al alcalde y finalmente es él el que se queda con la chica. Y no es cualquier chica. Sigourney Weaver en su papel de Dana Barret es el contrapunto perfecto para el personaje de Murray: inteligente, sensible y completamente cautivada por el humor bizarro del curioso doctor que va a revisar su departamento y que luego la salvará de las garras de Gozer el Destructor.

El carisma de este personaje encontró en Murray la más exacta representación: el contrapunto con los papeles de Ramis y Aykroyd, científicos mucho más formales y socialmente incómodos, es perfecto; y su extraña forma de comportarse frente a la profesión que lo alimenta es el alivio cómico necesario para que funcione una historia tan bizarra sin perder completamente la solemnidad de una amenaza apocalíptica interdimensional. En todo esto, algunas de sus líneas son sin duda memorables: cuando le pregunta el alcalde si es en serio lo que afirman sus compañeros no duda en rebotarle algo al agente de EPA que lo detesta “en efecto su señoría, este hombre carece completamente de pene”; o cuando Dana, poseída por Zuul, le dice que lo quiere dentro de ella y el responde “me encantaría, pero hice un pacto de no tener relaciones con poseídas… además ya pareces tener a mucha gente ahí adentro”. Ese humor espontáneo y desangelado es lo que hace de Venkman el alma de una de las grandes películas geek de los ochenta. Y, sin duda, su desfachatez vivirá mucho tiempo en nuestra memoria junto al hombre de malvavisco, los perros-oso de plastilina y el sonido de la sirena que alguna vez salvó a Nueva York con una pegajosa canción de fondo.

Mención Honorífica: Cuando fue el Dr. Thompson y se enfrentó a Nixon

Where the Buffalo Roam fue una película completamente odiada por la crítica norteamericana. Al parecer, hasta la llegada con fuerza de Terry Gilliam y su Fear and Loathing in Las Vegas, el mundo no estaba preparado para ver en pantalla grande la locura del Dr. Gonzo. Esta película es completamente exagerada, no busca nada de la profundidad de los escritos de Thompson y se queda siempre en lo anecdótico. Sin embargo, tiene su chiste. En particular, es sorprende la increíble representación que hace Murray del excéntrico periodista en sus balbuceos alocados por la cantidad inaudita de drogas consumidas con whisky y esos bamboleos tan peculiares de confianza mareada. En realidad Johnny Deep tomó mucho de esta representación para recrear al Thompson de la película de Gilliam y, si se me permite la comparación, Murray se lo lleva de calle. Porque su representación del Dr. Gonzo combina perfecto con su excéntrica personalidad de sabelotodo irónico y actitud provocadora frente a lo establecido: Murray es otro hijo de Thompson, otro renegado de la cultura que se volvió, irónicamente, famoso, otro excéntrico mal comprendido en un mundo que siempre lucha por volver igual lo diferente. Éste es Murray en sus mejores y, si no me creen, véanlo cantando Lucy in the Sky with Diamonds mientras pilotea un avión hasta las chanclas de calmantes y vodka. Más perlas del Sr. Murray para nosotros los puercos.

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Llegamos al final de nuestro conteo con ganas de seguir hablando de este gran personaje que todavía nos toca disfrutar. ¿Cuáles son sus momentos geekeros favoritos de Murray? ¿Se nos fue algún evento clásico entre sus locuras? Aquí pueden comentar sus cariños y sus decepciones para festejar al gran hombre y decirle, con conteos, cariño y alabanza, que siempre esperamos encontrarlo, al improvisto y medio loco, cantando en el fondo de algún bar desastroso.

http://www.youtube.com/watch?v=9EMMM0wC2PE

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