Existen películas conocidas y comercialmente exitosas. Pero existen otras grandiosas que no gozaron de ese tipo de recepción.

El éxito de una película depende de miles de factores: de saberla anunciar, de un buen avance, de un buen elenco, de tener el dinero, de la prensa, y aun teniendo todo eso, la audiencia puede recibirla a lado de otra cinta que la opaque, que la crítica no le de importancia o simplemente sea un mal momento. Sin embargo, el éxito o fracaso comercial de una cinta no significa nada al final si el producto es de calidad.

En el caso de ciencia ficción ocurre que de golpe un fragmento del público las descarta (por ser un género), y es normal. Hay quienes de golpe descartan películas de acción o de romance. Sin embargo, este género “geek”, suele “triunfar” únicamente cuando el director tiene una súper producción en sus manos o es un director más distinguido (sobre todo si lo nominan a un Oscar). Así ocurre con James Cameron, quien es conocido por trabajos enormes como Avatar o Aliens, Ridley Scott con Blade Runner y Alien, Michael Bay con Armageddon y Transformers, o los Wachowski, que se ubicaron gracias a Matrix y V de Venganza. Unas serán mejores que las otras, lo que sí es un hecho es que tuvieron una enorme producción y apoyo frente y tras bambalinas.

Pero ¿qué ocurre cuando una cinta no cuenta con buen avance, una buena distribución o un elenco que nadie conoce, ya sin mencionar al director? Ahí nos podemos encontrar (en algunos casos) con grandes esfuerzos y un excelente resultado: una buena película que nadie vio en cines.

Eso es lo que pasó con las cintas de nuestra lista a continuación. No son éxitos comerciales, pero son trabajos de su género que, como la buena ciencia ficción, plantean preguntas sobre la condición humana y son un resultado cinematográfico digno. No están llenas de escenas incomprensibles de acción y tiroteos, pero sí de situaciones que nos dejan algo.

Nota: en algunas descripciones pueden encontrar spoilers.

1. John Hillcoat y The Road (2009)

La lista la queremos comenzar con el trabajo más distinguido (pero poco difundido) de John Hillcoat. The Road es una película que se inspiró en una de las obras más importantes de Cormac McCarthy, la cual nos lleva a la peligrosa travesía de un padre y su hijo a través de un mundo destruido y desamparado. Suena a una historia sencilla, sin embargo, el director retoma la idea que McCarthy trabaja en varias obras: ante la desilusión de no poder controlar nuestras vidas, ante el caos, ¿qué nos hace seguir adelante y preservar nuestra civilidad?

The Road tuvo una pésima distribución a pesar de tener a Viggo Mortensen como protagonista y varios reconocimientos y premios, incluyendo un BAFTA.

2. Shane Carruth y Primer (2004)

Esta cinta protagonizada, escrita y dirigida por Carruth retoma la pregunta más importante del viaje en el tiempo ¿qué podríamos hacer para cambiar el curso de las cosas, sobre todo nuestras tragedias? En esta película vemos a dos jóvenes que accidentalmente inventan una máquina del tiempo. Así comenzarán a experimentar hasta que uno empieza a jugar con la idea de utilizar el nuevo poder que tienen. Primer es un trabajo cuyo mérito no viene a través de la anécdota en sí, sino al impecable guión, el cual no se da licencia para descartar las paradojas que surgen con el viaje en el tiempo.

Primer fue una película que nadie vio por cuestiones de mala distribución. Hoy es considerada una de las mejores películas de viaje en el tiempo.

3. Duncan Jones y Moon (2009)

Moon es la obra que colocó en el mapa al hijo de David Bowie, Duncan Jones, como director. Protagonizada por Sam Rockwell y Kevin Spacey, esta película nos ubica en una base en la luna operada por un sólo hombre en un contrato de tres años para ser relevado. Ahí, acompañado sólo por un robot auxiliar, el hombre descubrirá que no es más que un simple clon. Esta cinta nos presentará a un personaje que choca con una serie de preguntas en torno a su condición y luchará por hacer valer su vida.

Moon fue el debut del hijo de David Bowie, pero, con todo y un casting de la mejor calidad, apenas recaudó lo suficiente para decir que les fue bien.

4. Mark Romanek y Never Let Me Go (2010)

Esta cinta lleva una idea similar a la de Duncan Jones. La historia nos presenta a un grupo de amigos en lo que ellos creen que es un internado, pero en realidad se trata de un centro de cultivo de clones. Estos clones serán el respaldo de los originales (algo así como ocurre en The Island). A diferencia de The Island, la película se centra en el conflicto de los protagonistas de saber que su vida es para dársela a alguien más. Temas como el amor, el alma y la misma humanidad son cuestionados en esta emotiva obra.

Never Let Me Go fue festivaleada y galardonada pero mal distribuida. Fox decidió retirar su apoyo para dárselo a Black Swan.

5. Christian Alvart y Pandorum (2009)

La cinta de los productores de Resident Evil (las películas) fue un fracaso comercial, sin embargo, es una que vale la pena. Se trata de un hombre que despierta a bordo de una nave con sesenta mil tripulantes, sin embargo, su despertar pronto se convierte en una lucha por su vida cuando descubre que la tripulación ya no es lo que era. Esta obra de Alvart, la primera en Estados Unidos, es una que pueden ver varias veces para encontrar cada vez más detalles y entender lo que realmente pasó en la nave. Además, la historia nos presenta a un hombre que padecerá la desilusión de no saber por qué tiene que sobrevivir cuando se entera que ya no hay un hogar al cual regresar o salvar.

Bajo la etiqueta de los productores de Resident Evil, esta cinta ni siquiera juntó para sacar la inversión de producción, sin embargo ha crecido una base de fans con el paso del tiempo.

6. Gareth Edwards y Monsters (2010)

Dejando de lado la porquería de película que este director hizo el año pasado (Godzila), Gareth Edwards realizó una excelente cinta hace un lustro. No tuvo mucha difusión pero presentó la interesante anécdota de mundo en el que la vida extraterrestre llegó y evolucionó en enfermedades y animales gigantescos que cada vez abarcan más territorio en la frontera de México y Estados Unidos. Mientras las fuerzas armadas tratan de contener a estos animales, una chica y un periodista que la escolta descubrirán la nobleza en estos extraterrestres y serán testigos de la violenta naturaleza de la que somos capaces.

Monsters no tuvo distribución en Estados Unidos. Fue festivaleada pero fuera del Reino Unidos no tuvo mayor audiencia.

7. Mike Cahill y Another Earth (2011)

Esta película es un claro ejemplo de cómo la ciencia ficción busca plantear preguntas sobre nuestra existencia y naturaleza a través de escenarios ficticios. Una mujer acaba de ser aceptada en la universidad y de regreso está en un accidente que cobra vidas. En el momento del choque descubre que en el cielo se avista otro planeta; es la Tierra. Esta película va sobre la idea de las vidas paralelas y lo que pasa cuando éstas se encuentran.

Esta cinta simplemente no tuvo distribución a pesar de ser considerada una de las mejores cintas independientes de su año. En algunos países simplemente llegó en DVD.

8. Alex Proyas y Dark City (1998)

La obra protagonizada por Rufus Sewell fue un gran trabajo que Proyas no logró repetir (Yo, Robot fue un bodrio). Esta cinta nos transporta a una ciudad construida por extraterrestres donde realizan experimentos en los humanos, pero no son los típicos donde abren y analizan a personas, sino que hacen experimentos sociales en la gente. Toda la cinta se centra en los extraterrestres queriendo entender a los humanos y así encontrar el alma, la cual ellos no tienen.

Dark City, a pesar de tener al legendario Proyas como su director, apenas recaudó lo suficiente para no ser un fracaso.

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