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La Vía Láctea devoró a una galaxia más pequeña hace millones de años

Hace 10 mil millones de años, la Vía Láctea primigenia, hogar de nuestro Sistema Solar, devoró a una galaxia más pequeña.
(Foto: NASA)

Nuestra galaxia es una caníbal. La evidencia reciente sugiere que la Vía Láctea se tragó una galaxia más pequeña, conocida como Gaia-Enceladus, durante sus primeros años, incorporando las estrellas, gases y polvo de la galaxia en su órbita.

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Sin embargo, una fecha exacta para este “evento de acreción”, como dicen los astrónomos, ha sido difícil de precisar. Una nueva investigación, de una colaboración de científicos en Europa, examinó las edades de las estrellas a través de la Vía Láctea para determinar con mayor precisión cómo se formó la galaxia.

La investigación, publicada en la revista Nature Astronomy el 22 de julio, utilizó un enorme conjunto de datos acumulados por la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea, que proporciona mediciones precisas de la posición, el brillo y el movimiento de las estrellas. El equipo de investigación, dirigido por Carme Gallart del Instituto de Astrofísica de Canarias en España, estaba particularmente interesado en el “halo” de la Vía Láctea, una enorme región esférica del espacio que rodea la galaxia, y su “disco grueso”, una región llena de estrellas que contiene la mayor parte de la masa de una galaxia espiral.

(Foto: NASA/JPL-Caltech/ESA/ATG medialab)

Investigaciones anteriores, publicadas en Nature en 2018, encontraron evidencia de que una gran población de estrellas dentro de la región halo de la Vía Láctea se estaba moviendo en una dirección diferente al resto de los miles de millones de estrellas de la galaxia. El estudio concluyó que esto solamente tendría sentido si es que se hubiera producido una colisión galáctica durante los años de formación de la Vía Láctea.

El equipo de Gallart se basó en esa investigación, determinando edades precisas para cientos de miles de estrellas en el halo y el disco. “Saber cómo estos componentes se han formado y evolucionado con el tiempo”, dice Gallart, “implica conocer la mayor parte de la historia de la galaxia”. Al determinar la edad de las estrellas, una gran cantidad de información nueva y tentadora permitió a Gallart y su equipo concluir que dos sistemas distintos, Gaia-Enceladus y la Vía Láctea, habían estado evolucionando por separado hace 13 mil millones de años. Además, al estudiar la distribución de elementos pesados ​​en los sistemas, encontraron que la Vía Láctea había estado madurando más rápidamente que Gaia-Enceladus.

Luego chocaron.

“Además de permitirnos fechar estos primeros eventos, nuestro análisis también indicó que la fusión fomentó aún más la formación de estrellas en el disco grueso de la Vía Láctea, que había estado formando estrellas de manera continua desde la más temprana época”, comentó Gallart.

Todos estos eventos ocurrieron en conjunto, hace unos 10 mil millones de años, lo que llevó a los investigadores a desarrollar una sincronización mucho más precisa de la fusión y pintar una imagen mucho más clara de cómo se formó nuestra galaxia.

El siguiente paso para los astrónomos es extender los marcos de tiempo aún más, lo que debería proporcionar una determinación aún más precisa de cómo surgió el disco de la Vía Láctea.

“Ahora estamos trabajando en la evolución completa del disco en función del tiempo, hasta el presente, utilizando la misma técnica para derivar las edades y las composiciones químicas de las estrellas”, dijo Gallart.