Las investigaciones referentes al control mental se prolongaron, aunque en menor grado de importancia, hasta el año 2003.

El investigador de la Universidad de Cornell, Serge Kernbach, realizó la documentación de los gastos que la URSS tuvo durante la Guerra Fría con referencia a “proyectos no convencionales”, es decir, como se le conocía oficialmente a los estudios relacionados con la psicotrónica. La idea de realizar esta investigación surgió después de que recientemente se documentaran los estudios que durante ese periodo de tiempo realizó el gobierno de Estados Unidos en ese mismo rubro.

A pesar de que el control mental y la influencia a distancia en las decisiones de otras personas hoy nos suena como algo más propio de la ficción que de la ciencia, durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS este tipo de investigaciones se tomaba muy en serio. El caso de los estrambóticos esfuerzos por desarrollar armamento de control mental en los Estados Unidos ya está suficientemente documentado, es de dominio público y se ha utilizado como base para libros, documentales de televisión y películas.

Por el contrario, los experimentos similares de la URSS no están del todo documentados, por ello Kernbach realizó un análisis general de los esfuerzos soviéticos en “investigaciones no convencionales” entre los años 1917 y 2003, basados en publicaciones de revistas académicas rusas y recientes documentos desclasificados. Sin embargo, todavía falta documentación por abrir debido ya que, según Kernbach, “los experimentos realizados por la OGPU y la NKVD aún permanecen clasificados”.

Guerra-Fría
El auge de las investigaciones de psicotrónica se dio durante la Guerra Fría

El autor demuestra en su trabajo que la investigación soviética se desarrolló independientemente de los esfuerzos occidentales en el mismo campo, pero a pesar de ello investigaron, en su mayoría, los mismos temas. Además, Kernbach afirma que tanto los soviéticos como los estadounidenses utilizaron lo poco que sabían del trabajo de su contraparte para crear un círculo vicioso de obtención de fondos para sus estudios. Esta guerra fría psicotrónica secreta le costó a la ex Unión Soviética en su totalidad 1,000 millones de dólares, y sus investigaciones relacionadas finalizaron hasta comienzos del siglo XXI, sin éxito alguno, debido a que les quitaron todo el  financiamiento.

Kernbach señala que las investigaciones en la URSS sólo se pudieron realizar con el apoyo del gobierno rojo, a diferencia de la investigación en Estados Unidos, que también recibía financiamiento de fondos privados. Así que los soviéticos tenían una gran burocracia para gestionar las investigaciones no convencionales.

El programa parapsicológico soviético sostenía que el cerebro humano podía recibir y transmitir una cierta frecuencia de radiación electromagnética capaz de influenciar a otros objetos. Muchos investigadores aseguraron que esta “energía humana” era capaz de cambiar la magnetización de los núcleo del hidrógeno, y estimular el sistema inmunológico del trigo, la vid e incluso los seres humanos.  Asimismo. desarrollaron un dispositivo llamado cerpan que podrían generar y almacenar esta energía .

El investigador señala que los documentos revisados por él en ningún momento  detallan los resultados de estos programas. Por consecuencia, es difícil creer que los rusos tuvieran algun verdadero avance en este sector, de lo que si hacen gala los informes soviéticos es de  jerga parapsicológica y pseudocientífica.

Con respecto al gasto tan grande realizado por la URSS en estos estudio Kernbach afirma:

“Los costos de los proyectos soviéticos y estadounidenses son similares, al menos a nivel de los programas por separado.”

vía Universidad de Cornell

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