La sonda de la NASA pasará año y medio en la órbita de Júpiter para estudiar a fondo el planeta y ayudarnos a entender el origen de nuestro sistema solar.

Tras casi cinco años de viaje espacial, la sonda Juno de la NASA finalmente alcanzó a Júpiter. La nave le dará 37 vueltas a la órbita del planeta a lo largo de 20 meses, durante los cuales se encargará de recolectar información que nos ayudará a saber más sobre la formación de Júpiter y nuestro sistema solar. Pero, ¿cómo es que Juno va a lograr su misión?

El quinto planeta como nunca lo habíamos visto


La sonda lleva a bordo nueve instrumentos, entre los que se encuentra la JunoCam: una cámara de luz visible que se encargará de retratar al planeta con un nivel de detalle nunca antes visto. El dispositivo es capaz de captar imágenes con una resolución de 15 kilómetros por pixel, centrándose en los polos de Júpiter y en sus cinturones de nubes.

Sin embargo, la JunoCam operará sólo durante las primeras 7 órbitas, debido a la gran intensidad de la radiación y el campo magnético del planeta. Aún así será tiempo suficiente para que la misión nos ofrezca algunas de las más espectaculares postales de Júpiter que se hayan visto jamás.

El origen de Júpiter y de nuestro vecindario estelar

Más allá de tomar fotos del planeta mayor de nuestro sistema solar, el principal objetivo de Juno es ayudarnos a comprender el origen y la evolución de Júpiter Para conseguirlo, la sonda se encargará de realizar varios estudios con ayuda de instrumentos como un magnetómetro, varios espectrómetros, un radiómetro de microondas, entre otros sensores.

Así, la sonda podrá medir la cantidad de agua en la atmósfera; calcular la composición, temperatura y movimiento de las nubes; trazar un mapa de los campos magnéticos y gravitatorios, que servirá para conocer la estructura interna del planeta; estudiar la magnetosfera de Júpiter cerca de los polos; e incluso observar de cerca las auroras.

Todos los datos obtenidos por Juno serán analizados por los científicos de la NASA, quienes esperan entender cómo es que se forman los planetas gigantes. Y es que debido a la gran fuerza de gravedad y al intenso campo magnético que tiene Júpiter, su composición no ha cambiado tanto.

Además, esto también podría revelar importantes pistas sobre el papel que tiene este tipo de planetas en la formación de los sistemas solares, algo que no sólo nos ayudaría a conocer más del nuestro, sino también para conocer otros más allá de la Vía Láctea.

Se vienen unos meses intensos para la astronomía.

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