Personas con problemas de salud mental viven encadenadas en México: HRW

Human Rights Watch advierte que cientos de miles de personas con problemas de salud mental viven encadenadas o encerradas en más de 60 países.
(Human Rights Watch)

El informe “Viviendo encadenados: El uso de cadenas en personas con discapacidades psicosociales en todo el mundo”, realizado por la organización Human Rights Watch (HRW), reveló que dientos de miles de personas (mujeres, hombres y niños, algunos menores de 10 años), que viven con problemas de salud mental son encerrados o encadenados en espacios confinados durante semanas.

El informe de 56 páginas basa sus resultados en un estudio realizado por Human Rights Watch en 60 países, incluido México. La organización documentó alrededor de 800 entrevistas que describen cómo las personas con discapacidades psicosociales vivir encadenadas durante años, atadas a árboles, encerradas en jaulas o en cobertizos para animales.

En una entrevista realizada por la organización, miembros de la Fiscalía para la Protección de Personas con Discapacidad de México reconocieron que “Las familias las atan [a las personas con discapacidades psicosociales] con regularidad. Podemos decirlo por los signos físicos en sus cuerpos. Tienen cicatrices”.

“Esther, de 37 años, una mujer con discapacidad psicosocial que vivía con sus padres en una comunidad rural en Apodaca, Nuevo León, en el noreste de México, fue encadenada desde que era niña. A pesar de haber estado encadenada la mayor parte de su vida, su caso nunca fue contado ni incluido en los datos del gobierno porque es una práctica que permanece invisible y oculta, incluso para los vecinos, la comunidad local y las autoridades”, reporta HRW.

El organismo dijo que las familias a menudo encadenan a sus familiares por temor a que escapen y se lastimen a sí mismos o a otros.

Algunos d elos países en los que se encontró este problema fueron s Afganistán, Burkina Faso, Camboya, Ghana, Indonesia, Kenia, Liberia, México, Mozambique, Nigeria, Sierra Leona, Palestina, Rusia, el autodeclarado estado independiente de Somalilandia, Sudán del Sur y Yemen.
(Human Rights Watch)

En otra entrevista, un hombre de 41 años, llamado Felipe Orozco, dijo a Human Rights Watch que lo habían hospitalizado cinco veces porque padecía una enfermedad mental. Dijo que en una ocasión en 2018 profesionales de la salud mental del “Hospital psiquiátrico Dr. Rafael Serrano” de Puebla lo encadenó desnudo con un candado todas las noches durante dos semanas y media, y lo obligaron a defecar y orinar en su cama.

“Tenía miedo de que alguien me atacara durante las noches, sin poder defenderme por estar encadenado”, contó.

HRW asegura que otra parte del problema es que los centros estatales, privados e instituciones tradicionales y religiosas de todo el mundo, se niegan a alimentar a las personas con estas condiciones mentales, “les obligan a tomar medicamentos y les aplican violencia física y sexual, acusó Human Rights Watch. Reconocen que estos centros de ayuda se han convertido en “negocios muy rentables”.

Como resultado, las personas terminan viviendo encadenadas en instituciones durante largos períodos porque sus familiares no las llevan a casa y la institución no tiene a dónde enviarlas.

De los 60 países en los que Human Rights Watch encontró evidencia de encadenamiento, solo un puñado de países cuenta con leyes, políticas o estrategias que prohíben explícitamente o tienen como objetivo acabar con el encadenamiento de personas con problemas de salud mental.

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