Les sacaban la médula espinal para devorarla.

Una investigación internacional dirigida por la arqueóloga francesa Hélène Rougier (académica de la Universidad Pública de California) reveló que los neandertales que vivían en las cuevas de Goyet, en la actual Bélgica, no sólo comían caballos y renos, sino también a otros neandertales, incluso bebés.

El arqueólogo descubrió huesos despedazados, que datan de hace 40,000 años, de seis diferentes neandertales, incluyendo un recién nacido y de un niño de no más de seis años (los demás eran adolescentes), los restos tenían marcas que indicaban que fueron cortados para desarticularlos y sacar la carne de su interior, es decir, sirvieron de alimento de otros neandertales. A los seis cuerpos les extrajeron la médula espinal para devorarla.

“De la misma manera que rompían los huesos de los renos y de los caballos que encontramos en la entrada de la cueva, rompieron los huesos humanos para sacarles la médula”, indicó Christian Casseyas, arqueólogo belga que formó parte de la investigación.

Desde hace años se han empezado a encontrar evidencias de las prácticas caníbales de los neandertales, pero esta es la primera prueba irrefutable hallada en el norte de Europa. Los nenadertales desaparecieron poco después de el periodo de tiempo en el que vivieron los niños neandertales que sirvieron de merienda a sus congéneres, dejando su paso al hombre de Cromañón, nuestro ancestro directo.

fuente Phys

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