El simpático animal aprende a “hablar” igual que los seres humanos.

Todos los estudiosos de los primates no humanos aseveran que los estilos y tipos de gruñidos de éstos no dependen de la interacción social. Sin embargo, una nueva investigación científica podría echar por tierra esta teoría.

El estudio estuvo a cargo de Daniel Takahashi, de la Universidad de Princeton, quien observo el desarrollo de los gruñidos de diferentes monos tití bebés (Callithrix jacchus) a lo largo de varios meses, concluyendo que los monitos se ayudan de los monos adultos para desarrollar sus diferentes vocalizaciones. Lo anterior cobra importancia debido a que así es como los seres humanos desarrollan el habla, algo que se pensaba otros primates no podían hacer.

Takahashi y su equipo registraron 4 sonidos bien establecidos que emitían los tití bebés el primer día de su nacimiento, y los comparaban con los que los mismos ejemplares realizaban a los dos meses de edad. Las grabaciones se realizaron en fases de aislamiento social, y también durante interacciones auditivas –pero no visuales– con los padres.

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¿Te recuerdan a algún amigo? Somos más parecidos a ellos de lo que pensábamos

Mientras los monos adultos emiten gemidos con más tipos de significados, los sonidos de los bebés son sólo llantos o sollozos, el estudio pudo constatar que la clave detrás de la transición de los sonidos inmaduros a los más sofisticados no era solamente, como antes se pensaba, algo producto de la maduración física.

El equipo a cargo de Takahashi usó un modelo que ayudaba a medir la actividad respiratoria de los titís, gracias al cual se determinó que los cambios acústicos también se debían a las respuestas de los padres a los balbuceos tempranos de los monos, los cuales afectan su desarrollo del lenguaje.

Hasta ahora se creía que los únicos primates que se beneficiaban de la comunicación temprana eran los seres humanos, que a base de escuchar constantemente el habla de sus padres comenzaban a aprender a hablar. En las conclusiones del estudio se establece que existe una fuerte correlación en el desarrollo de la vocalización tití con la interacción vocal que los monos bebés tienen con sus padres.

Takahashi planea que su estudio impulse a otros científicos a estudiar el mismo tipo de comportamiento en otros primates, buscando seguir probando que somos más parecido a los monos de lo que nos gustaría admitir.

fuente Science

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