Las 5 madres más extrañas del reino animal

Algunos madres del reino animal tienen una forma muy peculiar de dar a luz y criar a sus hijos.

En muchas culturas prehispánicas y precristianas, la importancia de lo femenino como ente creador y fertilizador tiene una presencia importante que se ha llegado a asociar la mayoría de las veces con los ciclos de agricultura. Desde Isis, Gea o Era hasta Coatlicue, Cihuacóatl y Teteoinan, la relación de los seres humanos con lo femenino y la madre es ancestral.

Sin embargo, la naturaleza ha querido que algunas especies sostengan una relación distinta con sus descendientes. Por eso, a continuación, te presentamos 5 madres extravagantes del reino animal que nos hacen repensar el concepto de maternidad como lo entendemos los humanos.

1. Ácaro (Adactylidium)

Katy Prudic, entomóloga de la Universidad de Arizona, describe el destino del macho del ácaro de la especie Adactulidum como “una tragedia griega”, pues sucede que la madre puede incubar un total de nueve huevos dentro de su cuerpo y, por lo general, solamente uno es macho.

Estos ácaros viven dentro del cuerpo de la madre y se alimentan de ella. Cuando alcanzan la madurez, las hembras se aparean con su hermano y después abren un agujero en el cuerpo muerto de la madre y salen. Mientras tanto, la única cría macho muere. Toda una tragedia de Sófocles.

2. Caballito de mar (Hippocampus)

(Foto: Hans Hillewaert / Wikimedia Commons)

O cuando los padres también son madres. Y es que el nacimiento del caballito de mar involucra un cambio de roles completo. Los machos de muchas especies de hipocampos desarrollan una bolsa especial en su estómago, la hembra llega, deposita los huevos y se va. Entonces, la fertilización y la incubación de las crías recae completamente sobre el hipocampo macho.

3. Cuco (Cuculus canorus)

(Foto: Tim Peukert / Wikimedia Commons)

Se trata nada más y nada menos que de la historia de la madre desentendida. El cuco común se caracteriza, entre otras cosas, porque la madre no construye un nido para poner sus huevos. En realidad, la hembra utiliza los nidos de otras especies de aves para depositar un único huevo y entonces emprender el vuelo.

El huevecillo de cuco se forma junto a los huevos de otras especies más pequeñas. Entonces, la creía crece y termina por destruir los otros huevos o por deshacerse de los polluelos. Los ahora padres adoptivos del cuco no notan este fenómeno y se dedican a procurar de cuidados a la cría.

4. Copépodo (Copepoda)

(Foto: Uwe Kils / Wikimedia Commons)

Seguramente se trata de uno de los partos más dolorosos de la naturaleza. En primer lugar, la hembra del copépodo tiene que lidiar hasta con machos que impregnan hasta 25 hembras al mismo tiempo. Pero lo terrible sucede cuando la hembra está lista para dar a luz y los cientos de bebés empiezan a comerle las entrañas hasta que salen al mundo. Como dicen por ahí, “Cría copópodos y te sacarán las entrañas”.

5. Koala (Phascolarctos cinereus)

Las mamás koalas pasan por todo un proceso para cuidar de sus pequeñas crías. Durante el embarazo, estos marsupiales llevan una dieta de hojas venenosas de eucalipto. Sin embargo, para las madres no representa ningún riesgo porque cuentan con millones de bacterias que se dedican a desintoxicar las hojas.

Entonces, cuando nacen los bebés –sin haberse desarrollado por completo– no poseen estas bacterias. La hembra alimenta a las crías con sus propias heces, las cuales ya vienen desintoxicadas y con todos los nutrientes de estas plantas. Por su parte, las crías pasan casi 6 meses en la bolsa de su madre alimentándose de leche hasta que terminan de desarrollar por completo sus ojos, oídos, piel y sistema digestivo.

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