El meteorito que posiblemente aniquiló a los dinosaurios cayó en Yucatán. El cráter que prueba el cataclismo tiene muchas cosas qué decirnos sobre nuestro pasado prehistórico.

Fue durante los años 70, durante un trabajo de exploración en busca de hidrocarburos por parte de Pemex, que Antonio Camargo y Glen Penfield descubrieron lo que conocemos como Cráter de Chicxulub, una cicatriz en la faz de la Tierra que fue el lugar de uno de los cataclismos más sorprendentes que haya enfrentado el planeta.

Con el paso de los años, los científicos nos mostrarían que el impacto estuvo ligado a la desaparición de muchísimas especies y quedaron sorprendidos al descubrir que el meteorito medía cerca de 10 kilómetros pero la marca dejada en la superficie de la Tierra resultó ser de más de 180 km de diámetro.

Chicxulub significa, en lengua maya, “la pulga del diablo” y el cráter en la zona inició una de las aventuras científicas más fascinantes y polémicas. ¿Era acaso este impacto el responsable de la desaparición de los dinosaurios? La respuesta no era tan sencilla.

La naturaleza del objeto que impactó a la tierra hace unos 65 millones de años sigue siendo controvertida. Algunos creen que este meteorito era parte de un asteroide mucho más grande que tuvo una colisión hace unos 160 millones de años en algún lugar del universo, separándose en diversos objetos, unos de los cuales terminaría por impactar en lo que hoy se conoce como Yucatán.

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Claro, la fecha del impacto coincide con la desaparición de los monstruos favoritos de Spielberg, pero las condiciones eran otras. El Golfo de México aún no se conformaba como lo conocemos, y América del Sur y África seguían juntas.

Es casi un consenso que este impacto fue de niveles inimaginables para la vida en el Cretácico-Terciario pues muchas especies (entre ellas los dinosaurios) desaparecieron posteriormente. Sin embargo, algunos científicos aseguran que esta no fue la única razón de la desaparición de estos gigantes (puede incluso que el objeto de Yucatán haya sido sólo uno -tal vez el más grande- de una serie de meteoritos que chocaron contra la Tierra en ese tiempo); además, el clima extremo que se había desarrollado en el planeta previo al impacto tuvo también que influir en tan enorme  cambio planetario.

Sin embargo, dado que el objeto, al impactar contra la Tierra, viajaba a más de 20 kilómetros por segundo y la fuerza liberada se compara con mil millones de bombas atómicas (100 teratones de TNT), se considera razón suficiente para que algunos afirmen que, efectivamente, el objeto de Yucatán, terminó con la era de los dinosaurios.

El asunto aquí es que el impacto ha sido uno de los más terribles que ha enfrentado nuestra Tierra, el choque volvería loco a los fans de las películas apocalípticas toda vez que levantó una nube de rocas y polvo que atravesó la atmósfera y volvió a la Tierra por efectos de la gravedad, pero con una incandescencia tal que se formó un pulso térmico, una ola de calor de 500 grados que arrasó con todo aquí.

Con el paso de los años, aprendimos que el cráter de Yucatán podía hablar de muchísimas cosas más que solo la desaparición de los dinosaurios. Su marca es parte de un proceso que devino en un planeta como el que habitamos ahora y entenderlo es entender también nuestro entorno actual.

Durante las últimas décadas, los científicos han hecho miles de pruebas de los restos pero la siguiente deberá enfocarse en la parte central del cráter, en el Golfo de México.

Wikimedia Commons
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Es por eso que se inició el Proyecto Científico de Perforación del Cráter de Chicxulub, “conformado por 30 especialistas en diversas disciplinas de México, Canadá, Japón, Estados Unidos, Alemania, Francia, Austria, España y Puerto Rico, entre otros”. El proyecto está financiado  internacionalmente y se espera que la investigación, desde ahora y hasta que comiencen las perforaciones, cueste unos 10 millones de dólares.

El cráter guarda aún muchas incógnitas que puedes resultar fascinantes, por ejemplo, cómo es que la vida pudo avanzar luego del cataclismo; o queda el asunto de descubrir  por qué este meteorito formó un crater de anillos concéntricos, una estructura regular en la luna y Marte pero que en nuestro planeta solo existe en la cicatriz dejada por el objeto de Yucatán.

El Proyecto de Perforación se enfoca en tres líneas de investigación:

  • Primero que nada, nos enfrentamos a un evento de extinción masiva de especies, nada que hayamos presenciado en nuestra vida como humanos, de tal forma que entender el proceso de desaparición y, después de resurgimiento de la vida, nos dejaría más claro cómo es que se relaciona el ecosistema con los seres que lo habitan.
  • Físicos, matemáticos y geólogos, también podrían tener un orgasmo numérico con estas investigaciones pues se intentará entender la mecánica del impacto; el crater de Yucatán, a diferencia de otros más grandes como el de Australia, es de más fácil acceso y su formación original permanece (la formación de anillos concéntricos que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo).
  • Finalmente, se tratará de entender qué ocurrió después del impacto. Cuáles fueron las condiciones que permitieron que la vida siguiera, qué ocurrió con el ecosistema, y qué formas de vida se generaron y por qué, después del choque.

Eso no es todo, el crater podría también darnos pistas sobre la naturaleza de las corrientes marinas en esta parte del mundo e incluso echar luz sobre el proceso de calentamiento global que vivimos actualmente.

La iniciativa es muy ambiciosa y se proyecta que, para el 2016, se haya instalado un barco-plataforma  al noroeste del puerto de Progreso. Las perforaciones buscan llegar al suelo que originalmente  tocó el meteorito y en el proyecto participan no solo UNAM,  y Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY) sino incluso el Consorcio Europeo de Perforación para la Investigación Oceánica (Ecord, por sus siglas en inglés) y el Programa de Perforación Científica Continental Internacional (ICSDP, por sus siglas en inglés).

vía El País

fuente Animal Político

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