Golpeará nuestro sol el doble de rápido que las corrientes de materia oscura que hay en nuestra galaxia.

El Sistema Solar tomado en sus inicios

(foto: WikiImages)

En 2017 el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea descubrió una enorme cantidad de matería oscura que tiene una masa de diez mil millones de soles y que chocaría con nuestro Sol y luego con la Tierra a una velocidad de 500 kilómetros por segundo, que aproximadamente el doble de lo que se mueve normalmente en nuestra galaxia.

Este “huracán” ya está en nuestro sistema solar, pero no debes preocuparte porque nuestra vida no se verá afectada en lo más mínimo. De hecho, siempre hemos estados rodeados de materia oscura.

“Hay toneladas de estas corrientes en toda la galaxia, algunas de ellas son realmente enormes y se pueden ver en el cielo”, explico el doctor Ciaran O’hare, investigador la Universidad de Zaragoza quien ha publicado datos de este evento cósmico en la revista Physical Review.

De acuerdo con el investigador, la energía que está llegando a nuestro planeta es parte de los restos de una antigua galaxia devorada por la Vía Láctea. Esto representa una enorme oportunidad para los astrofísicos para estudiar la presencia de partículas que hasta ahora sólo han sido teorizadas.

“Los detectores actuales que buscan partículas masivas de interacción débil (WIMP, por sus siglas en inglés), una forma ampliamente discutida de materia oscura, probablemente no vean ningún efecto desde el S1, pero es posible que los futuros detectores WIMP lo hagan”, explica O’hare.

Los estudios que realizarán O’hare y sus colegas se centrarán en ver como este huracán afecta afectar a los diferentes experimentos de detección directa de materia oscura, que se centran en varios tipos de posibles partículas, sobre todo las WIMP, cuya masa oscilaría entre unas pocas y cientos de veces la masa del protón, y que al chocar con otros átomos produciría un retroceso nuclear visible en el detector.

Esta será una oportunidad para que los científicos pongan a funcionar, por primera vez, los detectores a base de xenón líquido y cristales de yoduro de sodio.

fuente Physical Review

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