Recrean la cabeza de un perro de 4 mil años de antigüedad

En el neolítico, los perritos ya eran los mejores amigos y compañeros.
Historic Environment Scotland

En 1901, en el interior de una cueva ubicada en Cuween Hill, en las islas de Orkney, al norte de Escocia, fue encontrada la cabeza de un perro perteneciente de 4 mil años de antigüedad junto con otras 23 osamentas caninas. Hoy, más de un siglo después de su descubrimiento, un artista forense Amy Thornton logró recrear el rostro de este animal perteneciente al paleolítico.

Para lograr recrear al perro, Thornton utilizó imágenes en 3D producidas por Historic Environment Scotland (HES) y la Real Escuela de Estudios Veterinarios de la Universidad de Edimburgo. El resultado muestra a un perro del tamaño de un gran collie con características similares a un lobo gris europeo.

“La escultura terminada se fundió en silicona y se terminó con el abrigo de piel que se asemeja a un lobo gris europeo, según lo aconsejado por los expertos. El modelo resultante nos da una visión fascinante de este animal antiguo”, explicó Thornton.

Los investigadores descubrieron que los perros ya eran animales de compañía para los granjeros que habitaban lo que hoy es Escocia desde hace más de 4 mil años. Los perros eran un objeto de compañía, veneración y alta importancia en sus vidas por eso se han encontrado tótems y símbolos alusivos a ellos.

“Al igual que hoy son valiosas mascotas, los perros claramente tuvieron un lugar importante en el Neolítico de Orkney, ya que fueron criados y entrenados como mascotas y guardias, y tal vez los granjeros los usaron para ayudar a cuidar las ovejas. Sin embargo, los restos descubiertos en Cuween Hill sugieren que los perros tenían un significado especial para los granjeros que vivían y usaban la tumba hace unos 4 mil 500 años”, explicó Steve Farrar, del HES, encargado del proyecto