Imagen: John Martel

Una investigación científica indica que los viejos saurópodos consumían el hongo del que se produce la dietilamida de ácido lisérgico.

Si en la próxima película de Jurassic Park el Indominus Rex aparece con las pupilas dilatadas, la frecuencia cardiaca elevada y con sequedad en la boca mientras persigue a Chris Pratt, es probable que exista una razón más allá de ser el villano de la historia para encontrarse en ese estado.

Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón acaba de descubrir en Birmania la hierba más antigua encontrada hasta este momento, la cual cuenta con restos de cornezuelo —un hongo parásito del género Claviceps del que deriva el LSD—, la cual se pudo conservar en una muestra de ámbar fosilizado que supuestamente data de entre hace 97 y 110 millones de años.

El hongo ancestral encontrado fue bautizado como Palaeoclaviceps parasiticus, y es considerado como una versión antiquísima de los Claviceps, comúnmente conocidos como cornezuelos. Los especialistas han indicado que contaba con un sabor amargo que servía como mecanismo de defensa contra los herbívoros.

cornezuelo
El Palaeoclaviceps parasiticus conservado en Ambar

El cornezuelo pudo conservarse gracias a la savia de un árbol prehistórico que se derramó sobre él. De acuerdo con los expertos, el hongo se encontraba y desarrollaba al lado de las plantas que consumían los dinosaurios herbívoros, por lo que se atreven a asegurar que es casi seguro que las bestias prehistóricas consumieron con regularidad el cornezuelo.

 “No tengo ninguna duda de que este hongo fue devorado por los dinosaurios saurópodos”, indicó George Poinar, experto que ha asesorado en la investigación.

El cornezuelo se ha usado desde épocas muy remotas tanto como medicina, como alucinógeno. No obstante, se ignoraba que era tan antiguo como los mismísimos dinosaurios y que formaba parte de su dieta.

“Parece que el cornezuelo ha estado con los animales y los seres humanos desde siempre. Ahora sabemos que, literalmente, se remonta a la primera evolución de hierbas. Este es un descubrimiento importante que nos ayuda a entender la línea de desarrollo de la hierba, que hoy forma la base de la alimentación humana en cultivos tales como el maíz, el arroz o el trigo. Pero también muestra que este hongo parásito puede haber tenido una historia casi tan larga como las hierbas mismas, como toxina y como alucinógeno natural”, destacó Poinar.

Los investigadores desconocen los efectos que pudo tener el hongo en los dinosaurios, pero suponen que pudo causar alucinaciones, delirios, gangrena, convulsiones o temblores en su cuerpo.

vía CNET

fuente Universidad Estatal de Oregón

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