100 tampones en el espacio: la pregunta de la NASA a Sally Ride

La NASA no sabía cómo funciona el cuerpo de una mujer... y pretendían enviarla con 100 tampones a un viaje de seis días.
Sally Ride fue la primera mujer estadounidense en ir al espacio. | Fuente: NASA

En 1983, la astronauta Sally Ride se convirtió en la primera mujer estadounidense en ir al espacio. Su milestone representó un gran paso para las mujeres en la NASA, que hasta entonces (y durante gran parte de los siguientes años) se toparon con un sinnúmero de barreras sexistas. Sí, incluso en la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, donde se asume que la ciencia era prevalente sobre los prejuicios y los estereotipos de género, a las mujeres no se les permitió llegar tan lejos como a los hombres sino hasta entrada la década de los 80.

Parte de esa discriminación sexista estaba en el profundo desconocimiento de los científicos hombres respecto al cuerpo de las mujeres. Y, ¿qué tan lejos llegaba el desconocimiento de la misma NASA sobre asuntos como la menstruación? Cuando Sally Ride se preparaba para un viaje de seis días a la Estación Espacial Internacional, los ingenieros le preguntaron si 100 tampones serían suficientes para su viaje.

100 tampones.

Para un viaje de seis días.

La NASA.

La gran Sally Ride.| Fuente: Adam Cuerden

En un perfil de Ride escrito por Anne Friedman para The American Prospect, la autora detalla cómo fueron los preparativos para el que sería el primer viaje de la astronauta, en un ambiente donde constantemente se le recordaba que ella era lo otro y no una igual para sus compañeros:

Los tampones fueron empacados con cordones que los conectaban, como una tira de salchichas, para que no se fueran volando”, escribe Friedman. “Los ingenieros le preguntaron: ‘¿Serán 100 suficientes?’. Estaría en el espacio durante una semana. ‘No sería un número correcto’, les dijo.

A cada oportunidad se recalcaba su diferencia. Cuando se anunció que Ride había sido elegida para la misión espacial, el comandante Bob Crippen, quien se convirtió en amigo y colega, la presentó como ‘indudablemente el miembro más bonito de la tripulación’. En otro evento de prensa, un reportero preguntó a Ride cómo reaccionaría ante un problema en la nave: ‘¿Vas a llorar?'”.

Más tarde, Ride recordaría cómo fueron los intentos de recibirla a ella y a otras mujeres, como recoge History.com: “Los astronautas que ya llevaban un tiempo ahí no estaban tan cómodos y no sabían bien cómo reaccionar. Pero estaban bien y tampoco nos hicieron la vida difícil para nada”.

Casi dos décadas antes de que fuera el turno de Ride de ir al espacio, en Estados Unidos, el Women in Space Program reclutó a 13 mujeres pioneras de la aviación cuyo programa sería más tarde conocido como Mercury 13. Aunque las seleccionadas superaron las exhaustivas pruebas con éxito y demostraron poseer las características que requieren los viajes espaciales, la NASA canceló el programa súbitamente. Incluso astronautas como John Glenn declararon, a favor de la cancelación, que era simplemente “un hecho” que las mujeres no pertenecían al campo de la aeronáutica.

De esa manera, el viaje de Sally Ride en 1983 fue una prueba de que las mujeres, que habían estado presentes en el diseño, construcción y pilotaje de las naves desde el inicio, pertenecen a dicho campo. Aunque su misión no estuvo exenta de discriminación, esta abrió paso para que muchas otras llegaran más allá de los límites de nuestra atmósfera.

***

Mira la historia de Hedy Lamarr y más en nuestro canal de YouTube.

ANUNCIO