Los míticos guerrilleros son, además, los padres del popular Metal Slug.

En el caluroso verano de 1990 llegó a mí, un niño que daba sus primeros pasos en el mundo gamer, un juego que se volvió la envidia de toda mi cuadra: Guerrilla War. El título era un run and gun nada convencional, similar al infame Ikari Warriors o el mítico Cabal, en el que conducíamos por una isla desconocida a dos valientes, barbudos y forzudos guerrilleros en su misión por acabar con un gordo dictador y, en el proceso rescatar a varios peludos prisioneros de guerra.

El juego no fue demasiado popular, sobre todo si lo comparamos con los títulos que lanzaban Nintendo, Capcom o Konami, pero se ganó un lugar en mi corazón al lado de otros divertidos y oscuros juegos de mi colección, como Kid Dracula, Little Samson o Vice: Project Doom. Por esa misma época, en un oscuro local de arcade me encontré la versión para arcade de Guerrilla War.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí, por medio de las imágenes que aparecían en los intros y al pasar algunos niveles, que los dos héroes del juego eran nada más y nada menos que el Che Guevara y Fidel Castro Ruz. Antes de eso, y siguiendo la costumbre popular de llamar Capulinita a Master Higgins, yo ya les llamaba Che y Fidel a los personajes, pero sólo porqué los pixeles se parecían levemente a los ídolos de la generación de mis padres. Por eso, cuando supe que sí eran ellos no pude contener una sonrisa.

Varios años después descubrí que el nombre original del juego de SNK era Guevara, siendo el Che el personaje principal al alcance del Player One, mientras que Fidel estaba sólo disponible para el Player Two. El juego fue muy popular en Japón y, muchos años después, sirvió de base (junto con Ikari Warriors y P.O.W.) para el desarrollo del genial Metal Slug.

Los japoneses no dudaron en presentar a Guevara y Castro (en esta versión libre de la Revolución Cubana) como dos héroes musculosos que enfrentaban a Fulgencio Batista para liberar a Cuba, maestros en el manejo de diferentes armas, y derrotando a todo un ejército de rivales con el poder de su pericia militar. Algo sorprendente si tomamos en cuenta que eran enemigos de Estados Unidos, un aliado comercial de Japón, pero la fama de los revolucionarios (y probablemente algún rojillo dentro de SNK) ayudaron al lanzamiento del juego.

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En la versión de Data East, Fidel se parece a Sylvester Stallone.

Por la popularidad del arcade, se lanzó en 1988 una versión casera para NES (y para otros sistemas menores) y posteriormente se exportó a América y Europa, pero, por temor a que las diferencias políticas limitaran el éxito del juego, se decidió eliminar todos los nombres y referencias a los revolucionarios latinoamericanos.

Si bien la vida y obra de los dos rebeldes latinoamericanos es controvertida, nadie puede dudar que el juego que protagonizaron es increíblemente divertido y sigue siendo uno de mis consentidos de todos los tiempos. ¿Lo llegaron a jugar?

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Cartel promocional del juego de SNK.

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