Los trenes de alta velocidad son cada vez más populares en las ciudades y áreas suburbanas modernas, sin embargo, aunque los modelos más recientes superan los 400 km/h el detenerse en cada estación representa una pérdida de tiempo, energía y dinero.

Pensando en ello es que la compañía británica Priestmangoode se encuentra trabajando en el desarrollo de un nuevo transporte público integral, que deje atrás los taxis y los autobuses para adoptar un sistema de carrusel de tranvías y trenes de alta velocidad.

Paul Priestman, director de la empresa, diseñó esta idea  en donde pequeños tranvías harán recorridos por las calles recogiendo pasajeros para llevarlos a abordar trenes de alta velocidad y que recorren distancias más largas. Solo que en lugar de detenerse a trasbordar, el tranvía se acopla al tren más grande para que los viajeros cambien de tren cómodamente y sin perder tiempo.

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Después de que se realiza el trasbordo,  las puertas se cierran, los trenes se separan y el tranvía regresa a la ciudad o pueblo para recoger más pasajeros. Además se pretende que en lugar de usar boletos de papel para cambiar de trenes, los personas abordo utilicen un sistema RFID (identificación por radiofrecuencia).

Un proyecto similar surgió en China, cuando el diseñador Chen Jianjun, estudió el viaje de 2,475 km entre Pekín y Guangzhou con 30 paradas, donde el tiempo mínimo en cada estación es de 5 minutos, lo que da un total de 2.5 horas extras de recorrido. Para tratar de reducir estos tiempos muertos, Jianjun diseñó un complemento para los trenes de alta velocidad.

Se trata de unas cabinas que viajan en la parte superior de los vagones y que se enganchan y desenganchan en cada estación mientras el tren sigue su curso. Estas cabinas se conectan con el interior del tren, por lo que los pasajeros que vayan a bajar en la siguiente estación sólo deben subir a la cabina que estará detenida hasta que que pase el siguiente tren.

Aunque estas ideas suenan viables, expertos señalan que el mayor reto a  resolver (además del financiamiento) es el desarrollo de la infraestructura que permita enganchar las cabinas o los monorieles de forma segura para los pasajeros. Según el diseñador Taiwanés Peng Yu-lun, encontrar esta respuesta requerirá el apoyo de organizaciones especializadas como la NASA.

Mientras deciden si la investigación sigue su curso, en México parece que preferimos ir a la segura con la propuesta de nuevos teleféricos.

vía Smithsonian

fuente Priestmangoode

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