imagen de The Possession of Hannah Grace

Se trata de una película que pudo ser cualquier otra sobre exorcismos.

Vamos dejarlo claro de una vez por todas, para que una película de exorcismos funcione, el espectador debe acudir al cine aceptando suspender la incredulidad y afirmarse que va a creer que el mal existe en forma de demonio, ente o fantasma capaz de poseer a una persona. Una vez que hemos aceptado ese pacto, podemos hablar con tranquilidad de The Possession of Hannah Grace, una película dirigida por Diederik Van Rooijen (Daylight) y escrita por Brian Sieve (Boogyman).

Las posesiones demoniacas en el cine gozan de una larga trayectoria que va desde la clásica polaca The Dybbuk (1937), pasando por grandes filmes de este subgénero de terror como Matka Joanna od Aniolów (1961), The Exorcist (1973), The Antichrist (1974), It’s Alive (1974) o las mexicanas Satánico Pandemonium (1975) o Alucarda (1977), hasta encontrar algunas renovaciones en películas como The Exorcism of Emily Rose (2005), donde más allá de la perpetua lucha entre el bien y el mal, se presenta el caso de una posesión frente a la ley. En fin, la lista es larga y generalmente estas películas son más malas que buenas y, desafortunadamente, The Possession of Hannah Grace pertenece a la primera categoría.

(Screen Gems)

La posesión de un muerto

Según la sinopsis oficial de la cinta:

“Un estremecedor exorcismo se vuelve incontrolable, cobrándose la vida de una joven. Meses después, mientras Megan Reed (Shay Mitchell) trabaja en el turno de noche de la morgue, recibe un cadáver desfigurado. Sola y encerrada en los pasillos del sótano, Megan comienza a experimentar espeluznantes visiones, lo que le hace sospechar que el cuerpo que ha recibido está poseído por una despiadada fuerza demoníaca”.

Y uno dice, bueno está raro que el demonio posea a un muerto –sobre todo porque lo más importante para “Il Diavolo” es coleccionar almas y, pues, alguien que ya se murió no tiene alma, según la tradición judeocristiana (o casi cualquier otra)–, pero va, regresemos al pacto de suspensión de la incredulidad, qué importa, te lo compro. Aceptemos que una fuerza demoniaca puede habitar un cuerpo inerte. Esto debería significar un argumento más o menos nuevo para llevar la película por caminos más interesantes, pero no.

Diederik Van Rooijen y Brian Sieve se esfuerzan demasiado por hacer una película llena de sobresaltos, con poca profundidad en la trama y sobre todo, llena de todos los clichés posibles que hay en las películas sobre exorcismos, empezando porque Megan Reed es escéptica y, a medida que avanza la trama, se va convenciendo de que Hannah Grace Tiene al Chamuco adentro.

(Screen Gems)

Lo peor del género

No me considero un experto del género, ni mucho menos, pero creo que un logro de la película (de tener que existir alguno) es sumergirnos en una especie de claustrofobia esotérica que nos permite sentirnos un poco inquietos por momentos en la sala, pero la verdad es que todos los sustos (sobresaltos) están más que cantados a lo largo de la historia.

Parece como si desde The Exorcist de William Friedkin, el cine hollywoodense no supiera hacer otro tipo de películas sobre posesiones y exorcismos –salvo contadas excepciones–; y es que, aunque parezca un tema que agota sus recursos con facilidad, mientras la humanidad siga existiendo, el mal bajo cualquiera de sus formas, será algo inherente al ser humano.

En otras palabras, existen distintos puntos desde lo cuales se puede explorar su relación con las posesiones demoniacas, por ejemplo esa increíble película de culto que es Posession (1981) de Andrzej Zulawski. Aunque no es propiamente una película de posesión, otro momento donde está presente y es por mucho, excelente, lo vemos en The Witch (2016) de Robert Eggers, una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos y, si me apuran, de la historia del cine de género. Cualquiera de estas dos películas se siente menos anquilosada que The Possession of Hannah Grace, considerando que una es de 1981 y que The Witch está situada en la Nueva Inglaterra de 1630.

La película de Van Roijeen se agota en su premisa rápidamente, y tal vez lo más meritorio de la cinta es que fue grabada con cámaras de Sony A7S II, un dispositivo hecho para el consumidor y que cuesta 2,000 dólares y claro un compresor de imagen que sí es más caro. Lo que trato de decir es que una cámara de este tipo en las manos indicadas podría representar algo favorable para la industria cinematográfica. El uso de estas cámaras permitió que la película costara tan sólo 10 millones de dólares, lo que significa que tampoco perderá tanto en taquilla.

Esta vez, el diablo se equivocó de película.

(Screen Gems)

Lo bueno
  • Que costó sólo 10 millones de dólares.
  • Fue filmada con cámaras hechas para el consumidor.
  • El ambiente espectral por momentos llega a ser acertado.
  • Sólo dura 86 minutos.
Lo malo
  • Es una historia floja.
  • Predecible.
  • El recurso de la posesión de un cuerpo muerto se agota muy rápido.
  • Los sobresaltos son, mayormente, predecibles.
  • Las actuaciones son, más bien, flojas y no están a la altura de los personajes.
  • No le echaron galleta a su lógica sobrenatural.
Veredicto

Si no puedes evitar ver películas sobre el tema The Possession of Hannah Grace espera a que la película llegue a cualquier servicio de streaming o cualquier página de internet ilegal, no vale la pena gastar tu dinero en ir al cine para verla. Sólo puedo decirte que, si te asustas con facilidad, puede que brinques un par de veces, pero si te exiges más como fanático del Terror, lo mejor que puedes hacer es evitar a toda costa esta película.

Título: The Possession of Hannah Grace.

Duración: 86 min.

Director: Diederik Van Rooijen.

Elenco: Shay Mitchell , Grey Damon , Kirby Johnson
País: Estados Unidos.

Ver más
Otras reseñas