Imagen promocional de The Grinch y Max

La versión más endulcolorada de El Grinch llega al cine para la temporada navideña.

En el cada vez más lejano 1991, siendo sólo un niño, recuerdo que buscaba con todas mis fuerzas despertar lo más temprano posible la mañana de navidad. Y no era por los regalos o el recalentado, sino para poder ver la programación especial del infalible Canal 5, que ese día programaba caricaturas que sólo podíamos disfrutar una vez al año.

Si te despertabas lo suficientemente temprano podías tener la fortuna de ver cosas tan raras como Los Picapiedra conocen a Los Supersónicos, el especial navideño de Los Simpson (que, pocos recuerdan, se transmitió por primera vez en Canal 5), o la historia de Rodolfo el Reno y Juanito Escarcha. Pero, en la navidad de 1991 el programa que me cautivó fue una sencilla historia de un pueblo enamorado de la navidad, que tenía que enfrentar la furia de un entrañable personaje verde y gruñón que quería evitar con todas sus fuerzas el festejo.

Obviamente me refiero a Cómo Odeón se robó la Navidad… sí, Odeón. Así es joven lector, en México conocimos a El Grinch originalmente como Odeón. Un nombre perfecto para traducir al español a The Grinch. Esa adaptación del cuento clásico del Dr. Seuss a cargo del genial Chuck Jones (el responsable de los mejores cortos de El Correcaminos) es perfecta, logra traducir al formato animado un cuento increíblemente pequeño, y lo transforma en una historia entrañable de poco más de 20 minutos. Es, sin dudas, la mejor versión de la historia de El Grinch (en mi opinión incluso superior al cuento de Dr. Seuss), y todo lo que ha venido después queda pequeño ante este corto animado, que contaba en su versión original con la característica voz de Boris Karloff (que narraba y doblaba a El Grinch) y en español las no menos solventes voces de “El güero” Castro (como Odeón) y la voz de terciopelo de Antonio González narrando el cuento. Y, si muchos odiaron la versión de Jim Carrey, la nueva versión de Illumination es todavía mucho peor, y vuelve más grande y genial la versión de Chuck Jones, que justo este año cumplió 52 años desde su lanzamiento.

(Universal)

Un Grinch de buen corazón

La película inicia con un handicap negativo en contra ¿Por qué? Pues porque antes de verla tenemos que soplarnos un espantoso corto de los Minions que, de tan malo, haría sonrojar de vergüenza al mismísimo Capulina. Es un sketch de comedia de pastelazo que en ningún momento logra sacar, ni siquiera, una risa de compromiso. Es horrible.

Y luego, como segundo punto en contra, decide llevar al exceso el peor error de la versión de Ron Howard y Jim Carrey, contar el origen de El Grinch. Pero incluso en eso es mejor la historia de Howard, donde muestran a un Grinch que aparentemente cae a Villa Who por accidente siendo un bebé, y encuentra a unas solteronas que lo adoptan y le dan cariño. Todo se arruina cuando muestran que su odio por la navidad es el bullyng que sufría de niño por ser peludo.

En la nueva versión, el Grinch es un huérfano, de hecho, el único huérfano de Villa Who, y vive sólo y recluido en el orfanato. Así, todo el esfuerzo de Dr. Seuss por mostrar a Villa Who como un pueblo encantador desaparece, al ver que el sistema de asistencia social es, por decir lo menos, negligente. El nuevo Grinch nos deja ver que los Who son seres que sólo comparten su cariño con su familia y amigos, o eso es lo único que explica que El Grinch ve pasar las navidades de sus primeros años solo, mientras ve con tristeza como el resto de los habitantes del pueblo comparten su cariño con sus hijos, pero no con los hijos de extraños, y menos con el único huérfano del lugar.

Además, en varios momentos de la cinta -incluso desde algunos de los primeros minutos de la película- vemos que el odio del Grinch contra la navidad es más una suerte de tristeza. Tristeza provocada por ver a seres y familias contentas, algo de lo que él se ha visto privado recluido en su cueva llena de tecnología. Es decir, este Grinch no es el que todos conocemos.

(Universal)

Dr. Seuss se volvería a morir

En el libro de Dr. Seuss se explica de manera muy sencilla la razón del odio del Grinch contra la navidad:

“No preguntes por qué. Nadie sabe con certeza la razón. Podría ser que su cabeza no estuviera bien “atornillada”. Podría ser, tal vez, que sus zapatos apretaran demasiado. Pero yo pienso que la razón más probable de todas, podría haber sido que su corazón fuera dos tallas más pequeño.”

Ya está, es un ser que odia, con dientes carcomidos por las termitas, ojos rojos de insomne, feo por fuera y por dentro, un ser repulsivo que odia, diabólico, un pelafustán verde que no se preocupa por nada ni por nadie. Pero no, en la nueva versión animada, casi desde el inicio muestran que este Grinch no es tan malo, que a pesar de ser gruñón es de bueno corazón, con dientes perfectos y una apariencia perfecta para vender mercancía con su rostro.

Y la forma en que muestran más claramente que este Grinch no es el que conocemos es en su relación con Max, su eterno perro mascota, y su nuevo aliado Fred, un atolondrado reno. A pesar de que vemos que Max sigue ayudando a su amo preparando el desayuno, también vemos que el Grinch trata a Max como a un amigo. Si llega a ofenderlo le pide disculpas, juega con él, y, junto con Fred, incluso los deja dormir en su cama. Es decir, Max es el “perrhijo” de El Grinch. Y Fred se encuentra en el límite de serlo… hasta que descubrimos que tiene una familia propia, y el Grinch, conmovido por ver que su nueva mascota tiene lo que él siempre ha añorado, lo deja en libertad. Algo impensable para el Grinch de Dr. Seuss.

(Universal)

Todo lo anterior va en contra del personaje, que siempre ha sido presentado como un ser odioso, sin sentimientos, amargado, y no cómo una especie de científico loco solitario que, en secreto añora tener amigos y una familia. Por que, eso sí, este nuevo Grinch es una especie de Wile E. Coyote, con dinero que saca de algún lado desconocido para tener mucha tecnología en su casa, bajar a la villa a comprar cosas, convivir un poco con los habitantes de Villa Who, y, aun así, ser ignorado en su mayoría por los Whos, que tienen que preocuparse por ir a trabajar y convivir entre ellos.

Justo por lo anterior, el resto de la historia de sobra conocida pierde impacto, porque la transformación de El Grinch con el crecimiento de su corazón tres tallas no genera un verdadero cambio en el personaje. En la versión de Chuck Jones el mismo rostro de El Grinch se transformaba al entender el sentido de la navidad. Aquí, bien pudieron no decir que el corazón del Grinch crecía, y no existiría mayor problema luego de varias escenas mostrando su lado bueno.

Además, en el cuento original (y en el corto de los sesenta) veíamos que los Who desde el inicio sabían que el sentido de la navidad no son los regalos, sino estar al lado de sus seres queridos. Aquí (y en la versión de Ron Howard) los Whos se preocupan demasiado por el robo de los obsequios hasta que Cindy Lou Who muestra que los regalos no son tan importantes. El resto, incluyendo la subtrama de Ciny Lou queriendo atrapar a Santa Claus para pedir de regalo que su mamá (una madre soltera trabajadora con tres hijos) sea feliz es intrascendente.

Finalmente, lo peor de todo es que nos quedaremos sin el doblaje original, con Benedict Cumberbatch, Rashida Jones y Pharrell Williams, debido a que Sony traerá a los cines mexicanos exclusivamente versiones dobladas al español. Y tendremos que soplarnos a Eugenio Derbez, Fanny Lu y  Mariano Osorio. Curiosamente, de los tres, Mariano Osorio es el que lo hace mejor como el narrador, seguramente por su experiencia como lector de libros en su soporífero programa de radio. Por el contrario, a pesar de no hacerlo tan mal, sí se nota que Derbez no le puso muchas ganas a su actuación.

(Universal)

Lo bueno
  • Que dura sólo 86 minutos.
  • Max, sin duda se roba la película.
  • El chiste de la cabra.
Lo malo
  • Que le falten el respeto al cuento clásico de Dr Seuss.
  • Que destruyan la personalidad de The Grinch buscando volverlo “entrañable”.
  • Toda la historia de origen de The Grinch.
  • La intrascendente subtrama de Cindy Lou.
  • Todos los personajes nuevos, que no aportan nada.
  • El diseño de The Grinch, al que hasta le arreglaron los dientes para vender peluches.
  • El corto de los Minions, que es el punto más bajo en la historia de Illumination
Veredicto

(Universal)

El Grinch es un cuento clásico que todos conocemos, ya sea por el libro que le da origen o por las dos adaptaciones previas que se han hecho, una magnifica y otra mediana. Pero la nueva versión no sólo es una mala película, sino también una pésima adaptación. Nos presenta un Grinch deslactosado, completamente alejado de El Grinch que conocemos desde hace décadas, un ser perverso, completamente malvado y feo que, para evitar asustar a los niños, ahora es un bonito peluche verde sólo levemente gruñón.

En conclusión, la versión de Illumination no sólo es la pero versión de How the Grinch Stole Christmas, también es la peor adaptación que se ha hecho de la obra de Dr. Seuss… y eso ya es mucho decir teniendo el antecedente de la vomitiva The Cat in the Hat con Mike Myers.

Título: The Grinch.

Duración: 86 min.

Director: Yarrow Cheney y Scott Mosier

Elenco: (En inglés) Benedict Cumberbatch, Rashida Jones y Pharrell Williams (en español) Eugenio Derbez, Mariano Osorio y Fanny Lu.

País: Estados Unidos.

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