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Reseña – Lightyear, una space opera hecha con el corazón

| 16 de junio de 2022
Ligthyear es una película que disfrutarán todos los niños: de eso no hay duda. Quien no podría llegar a disfrutarla son los adultos de mentalidad más bien cuadrada: si tú no eres uno de estos, siéntete con la entera confianza de disfrutar de esta carta de amor a la ciencia ficción.

Muchas, pero muchas personas esperaban la llegada de Lightyear a cines, y es que al tratarse de un “spin-off” de la cinta que dio origen a Pixar, Toy Story, la nostalgia se cifró para muchos en el anhelo de ver esta película. Pero, ¿Lightyear cumplió con las expectativas? Ciertamente no, y no es su culpa: acompáñanos a descubrir qué fue lo que pasó con esta obra, cuáles son sus fortalezas y por qué mucha gente se ha sentido desilusionada con su resultado. 

Imagen: Disney/ Pixar

Sencilla, sí, pero hecha con el corazón

En términos de complejidad narrativa, Lightyear es bastante sencillita. Su tiempo narrativo se sitúa permanentemente en el presente, ofreciendo así al espectador una aventura que comienza en el punto “a” y termina sin mayor dificultades en el punto “b”. En este sentido, nuestro protagonista, Buzz, realiza un viaje que bien podría tratarse de una calca de El héroe de las mil caras, un libro que, recordemos, influyó épicas cinematográficas como Star Wars y The Lion King.

Es decir: Buzz se desarrolla como un héroe falto de un elemento que posteriormente enaltecerá su espíritu, pero para ello, deberá atravesar una crisis que le hará tocar fondo: una medida necesaria para su propia anagnórisis y posterior catarsis. ¿Ven? Joseph Campbell a todo lo que puede dar.

Imagen: Disney/ Pixar

Elementos clásico de sci fi y una detallada animación

Fanáticos de Star Wars, Alien, 2001: A Space Odyssey y otros clásicos de la ciencia ficción hallarán en esta cinta un festín para sus frikis ojos. Lejos de una sci-fi dura al estilo de Isaac Asimov, la fantasía de Lightyear no busca una explicación concienzuda a sus portentos tecnológicos: estos existen y ya, y no tenemos problemas por ello, pues la animación se encarga de ofrecer al espectador la ilusión de que verdaderamente ve un mundo que se rige por su propia lógica.

Y es que este es tal vez uno de los puntos más fuertes de toda la película: la animación. Acostumbrados al complejo y detallista trabajo de Pixar, en esta ocasión la productora se lució diseñando inhóspitos planetas con su propia naturaleza, naves que recuperan el estilo futurista impuesto por George Lucas, y un diseño de personajes que transcurre entre el cartoon y el realismo fotográfico.

Sin embargo, el mayor mérito se lo llevan a mi parecer las escenas que transcurren en el espacio, llevándose la corona aquella escena protagonizada por Buzz y completamente deudora del viaje espacio-temporal de David Bowman en 2001: A Space Odyssey.

Imagen: Disney/ Pixar

Tenemos que hablar de: “agenda progre”

Una de las mayores polémicas que atravesó esta película es la escena del beso lésbico entre un par de tripulantes del equipo de Buzz: una mujer afrodescendiente y otra asiática. Dicha escena provocó que la película terminara siendo censurada en más de una decena de países, resultando también en las despiadadas críticas de miles de fanáticos alrededor del mundo. Estas personas acusan un “pernicioso adoctrinamiento” por parte de Disney/Pixar: una teoría conspiparanoica que solo los idiotas podrían aplaudir.

Lightyear es, como anteriores cintas de Pixar, una película inclusiva. Trata de normalizar situaciones que para todos deberían ser normales. “¡¿Pero qué culpa tienen los niños que se ven obligados a ver a dos mujeres besándose?!”: esa pregunta es precisamente el problema, pues, ¿por qué sí hemos de chutarnos el romántico beso de una pareja heterosexual? Es lo mismo, en el fondo debería ser lo mismo. El amor no entiende de género. Amor solo es amor. 

Lo bueno
  • La dirección artística, la cual logra una joya de la ciencia ficción
  • La construcción de personajes: cándidos, genuinos y bastante divertidos
  • La visibilización de la comunidad LGBTQ+
Lo malo
  • Que durara tan poco
Veredicto

Ligthyear es una película que disfrutarán todos los niños: de eso no hay duda. Quien no podría llegar a disfrutarla son los adultos de mentalidad más bien cuadrada: si tú no eres uno de estos, siéntete con la entera confianza de disfrutar de esta carta de amor a la ciencia ficción.

El arte no es necesariamente aleccionador, pero hemos de admitir que la moraleja que nos deja esta película es bastante bella: la amistad solamente es posible cuando aprendemos a hacer las paces con nosotros mismos. Nuestro mundo interior es tan importante como el exterior, y el equilibrio entre ambos es necesario para desarrollar nuestras aptitudes. Buzz es un guerrero: pero uno que no únicamente logró sortear los peligros del espacio interestelar, sino uno que ha sido capaz de recogerse, contemplarse y aceptar aquello que en realidad es.

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