Captain Underpants: The First Epic Movie es una película orgullosa de su humor básico y sus chistes burdos… justamente por eso, funciona tan bien.

Captain Underpants: The First Epic Movie es una cinta llena de chistes de pedos, pipí, caca y anos; una película de humor burdo y grosero que apela a una etapa ridícula de nuestra infancia más relajienta; una producción de contenido anárquico, canciones sin sentido y trama absolutamente abigarrada. Y el resultado, contrariamente a lo que todos podrían pensar, es bastante bueno.

Lo que hace funcionar tan bien a esta película es que está orgullosa de su humor burdo y porta como bandera su ridiculez alucinante. Captain Underpants no quiere ser algo más de lo que es: diversión escatológica de recuerdo infantil. Y, al no pretender nada más que la fidelidad cariñosa que le debe al material de origen, la cinta se convierte en una gran adaptación.

Esta película no es, definitivamente, para todo público. Pero los fans del material original y todos aquellos que son capaces de dejar la solemnidad en la entrada del cine pasarán un gran momento viéndola. Es bello recordar esa época menos complicada en la que los pedos podían hacer sinfonías y los sábados encarnaban el paraíso. Y uno agradece
el poder regresar, aunque sea por unos minutos, a ese lugar de nostalgia y diversión sencilla.

Los orígenes de la trusa vengadora

Todos aquellos que desconozcan el origen de esta locura se pueden estar preguntando, seriamente, qué tipo de porquería puede ser esta película. Suena como algo absolutamente ridículo: un director autoritario de primaria se convierte, por un anillo hipnotizador sacado de una caja de cereal, en un héroe imaginario nacido de la mente desquiciada de dos niños hiperactivos. Para acabar de atar la demencia, este héroe no utiliza nada de ropa y se caracteriza por portar trusas blancas, saltar edificios sin sufrir calzones chinos y alabar el poder de las prendas íntimas de puro algodón.

La premisa desquiciada de esta cinta es, sin embargo, un producto cariñoso de imaginación infantil nacido de la sobreexcitada mente de Dav Pilkey. Este escritor estadounidense estaba constantemente castigado por culpa de su déficit de atención y su dislexia. Los maestros lo expulsaban constantemente de clase y ponían su mesa en el pasillo. Ahí, aislado y aburrido, Pilkey comenzó a pensar en un héroe absolutamente ridículo para pasar el rato entre risas ahogadas. El resultado fue, años después, la serie de libros de Captain Underpants. El éxito de Pilkey fue rotundo y, en pocos años, vendió más de 70 millones de copias traducidas en 20 idiomas.

Pero Pilkey nunca quiso vender los derechos de su creación a Hollywood. De hecho, durante muchos años, contrató a un agente con la tarea específica de negarse a todo lo que productores ávidos de adaptación pudieran ofrecerle. Así lo explicaba el autor en entrevista con Los Angeles Times:

Tenía un agente encargado, básicamente, de decir ‘no’ a todo. Estaba enfocado en los libros. Tenía estos personajes y esta trama que tanto amaba… Me importaba mucho asegurarme que estas historias estuvieran bien contadas y completas antes de dejarlas partir.”

Finalmente, Dreamworks se acercó de la mejor manera posible a este hermético autor. Lo invitaron a visitar el estudio y todos, absolutamente todos los empleados de la casa productora, utilizaron calzones blancos encima de la ropa. Decidieron, también, presentarle al animador David Soren como un posible encargado de dirigir el proyecto. Y ahí comenzó una historia de amor que culminó con esta cinta. Porque Soren y Pilkey encontraron tantos intereses comunes, tanto amor por las historias del Capitán Calzoncillos, que la creatividad comenzó a fluir libremente.

Captain Underpants 13

Pilkey admiró mucho Turbo, la poco vista película de Dreamworks sobre un caracol que quería correr las 500 millas de Indianápolis. La cinta fue el primer proyecto dirigido por Soren y, a pesar de no ser un éxito en taquilla, fue bien recibida por la crítica. La labor de Soren, sin embargo, siempre había estado lejos de la silla de director. Él es, más bien, un tremendo animador y dibujante de storyboards que ha trabajado con Dreamworks desde Chicken Run en el 2000.

La dirección de su segundo proyecto muestra la experiencia del joven animador en construcción narrativa, cuidado visual y frescura a la hora de abordar un proyecto. No es, por eso, casualidad que Pilkey hay sentido tanta confianza instantánea en el proyecto:

“Una vez que conocí a David, se me quitó un enorme peso de la espalda. Pensé: ‘no tengo ni siquiera que pensar en esto. Solo mándenme un par de boletos para la premiere y listo.”

Y la confianza de Pilkey estuvo bien emplazada. Captain Underpants es una buena cinta animada completamente fiel al material original; una cinta que no pierde nada del espíritu anárquico original en la traducción al lenguaje cinematográfico. Un logro que parece sencillo y que, por rozar constantemente la vulgaridad sin caer nunca en ella, es impresionante y encantador.

La trama del relajo

No se trataba aquí de adaptar exactamente la historia de origen sino de recrear una historia de origen para este nuevo medio.

Captain Underpants: The First Epic Movie es una mezcla de diferentes libros. Hay elementos de los dos primeros libros, The Adventures of Captain Underpants (1997) y Captain Underpants and the Attack of the Talking Toilets (1999), y hay también un villano sumamente épico salido de la cuarta entrega en la saga de Pilkey: Captain Underpants and the Perilous Plot of Professor Poopypants (2000).

Con esta mezcla peculiar, Soren quiso dar una nueva introducción a las aventuras del Capitán Calzoncillos sin restringir la libertad del formato cinemático. No se trataba aquí de adaptar exactamente la historia de origen sino de recrear una historia de origen para este nuevo medio. Y el resultado es bastante sorprendente. Porque Soren evitó muchas cosas que no podían traducirse a la pantalla y formó, con el resto, una cinta que preserva perfectamente el espíritu de los libros. Así explicó su proceso el director:

“Hay cosas que se leen muy bien en el libro pero que, cuando las pasas a la pantalla grande, están caminando una delgada frontera con lo vulgar. Aceptamos el humor de excusado porque pensamos que es gracioso, pero en este proceso queríamos justificar que estuviera ahí por alguna razón. Y lo que hicimos fue enfocarnos verdaderamente en la relación de George y Harold. Y eso le dio a la película mucho corazón.”

Y sí, en efecto, la cinta se centra en la estrecha relación de Harold y George. De hecho, ellos son los narradores de la película, además de ser sus protagonistas. El mundo que se narra en esta cinta es el mundo visto a través de sus ojos. Es por eso que aparecen distintos tipos de animación, que imitan los juegos de la infancia: marionetas de calcetines, flip-o-rama, dibujos en la esquina de un libro para animarlos con el pulgar y el paso rápido de las hojas…

En esta aventura, Harold y George se enfrentan a otro plan malvado del director Krupp. El solitario y amargado jefe de plantel busca separar a los dos amigos inseparables cambiándolos de grupo. Como sucede en el primer libro, lo único que le hace falta a Krupp es la prueba de las fechorías infantiles de los dos amigos y, cuando finalmente la consigue de la mano del terrible Melvin, todo parece terminarse para Harold y George.

Sin embargo, George encuentra su viejo anillo hipnotizador y, utilizándolo en Krupp, lo convierte en el héroe de sus historietas: el Capitán Calzoncillos. Después de una serie de equívocos, Harold y George descubren que hay una amenaza real que pesa sobre su escuela: un nuevo profesor de ciencias, el profesor Poopypants (Pipícaca, en la versión latina), quiere erradicar completamente la risa en los niños para que nadie vuelva a burlarse de su ridículo nombre. Ahora, el Capitán Calzoncillos tendrá una verdadera misión y los dos amigos lo ayudarán a vencer a Poopypants… evitando que se haga daño en el proceso.

Como pueden ver, la trama de la cinta es un verdadero relajo. Y en este relajo se mezclan también episodios de animación alucinantes, chistes para adultos (como la excelente parodia de The Lord of the Rings con los juguetes plásticos en China), números musicales sin sentido que recuerdan el amor de viejos fans a Weird “Al” Yankovic, eternas llamadas en espera, tramas derivativas y romances platónicos…

En medio de toda esta locura anárquica, Captain Underpants abusa de ciertos clichés culturales y de otros gastados tropos viejos. Su estructura no es necesariamente novedosa y algunos chistes no llegan a nada. Pero, también, apela a las estructuras narrativas básicas de los cómics y de las historias que contábamos cuando jugábamos o dibujábamos de niños.

Y, mientras la cinta está echando este relajo gozoso, hay en ella detalles absolutamente brillantes. Piensen en esta escena: el niño ñoño soplón, el terrible Melvin, dice, de repente “La autoridad debe ser mantenida” y Harold responde “No, justamente, si debe ser mantenida es que nunca fue autoridad.” Este tipo de reflexiones muestran que la cinta, por más que sea para un público infantil –que seguramente la disfrutará–, es también un gozo para cualquier adulto capaz de olvidar, por unos minutos, la solemnidad de la vida cotidiana.

Contra la seriedad adulta

El villano en Captain Underpants: The First Epic Movie se llama Poopypants y monta un excusado gigante alimentado por la energía de los desechos radioactivos de la comida escolar. Vemos en pantalla una sinfonía de pedos y chistes sobre el planeta Urano, ese gran gigante gaseoso. Hay un ejército de retretes asesinos y una pelea con un gorila morado inflable. Y, claro, hay un directo de primaria que sale a combatir el crimen casi desnudo y amenazando a la gente con torturarlos a punta de calzón chino.

Todo esto muestra el tipo de humor que maneja la película. Es el humor básico y burdo que siempre ha caracterizado a los libros y que les ha dado tanto impacto en la comunidad infantil y en los adultos que han crecido con ellos. Ese humor funciona perfectamente bien en la película. Vi un estreno de entrada gratuita en un teatro enorme, atiborrado de niños y personas de todas las edades. El resultado de cada chiste, de cada locura, de cada momento de relajo eran risas en toda la sala. Algo absolutamente distinto a lo que vi en Angry Birds y otras tantas películas de animación fallidas.

La perspectiva infantil de los libros funciona aquí para sacar toda la inventividad relajienta del humor más desparpajado. Y, como en El Pequeño Nicolás de Sempé y Goscinny, esta perspectiva le da verdadero corazón a la película. Porque un mundo adulto de seriedad y soledad se enfrenta aquí a la idea misma de la amistad infantil. Esas amistades que pueden sobrevivir a todo y que se reaniman siempre con un viejo chiste, con un poco de nostalgia viva, con un recuerdo alegre.

En Captain Underpants: The First Epic Movie, el verdadero villano no es el profesor Poopypants sino el miedo a la soledad. Harold y George alucinan la idea de separarse desde niños y encontrarse, después, con un traje y un peinado incómodo, en un supermercado, sin reconocerse. También, al entrar a la casa de Krupp se dan cuenta que el máximo horror no es que tenga cámaras de tortura o fetos en vitroleros sino que todo en la casa indica la soledad más deprimente.

El humor básico y burdo que siempre ha caracterizado a los libros funciona perfectamente bien en la película.

Y la idea de combatir a un villano que quiere librar al mundo de la risa infantil es la muestra más evidente y transparente de las intenciones de la cinta. Captain Underpants no quiere ocultar nunca la autorreferencialidad de una moraleja sencilla, basada en la experiencia de un recuerdo infantil: la soledad nos hace miserables y es un mundo solitario el de todos aquellos que no saben reírse de sí mismos.

El problema de Krupp y de Poopypants no es que sean malos en esencia, sino que ambos tienen miedo a ser vulnerables y a compartir sus vidas… y que ambos son absolutamente incapaces de burlarse de sí mismos. Al tener tanto miedo a la risa, los dos quieren destruir la felicidad ajena. Y esto muestra que el miedo a la soledad es un tema presente en la cinta, un tema real y terrible. En un momento, el miedo a la soledad parece, por las anticipaciones dementes de Harold y George, una locura de niños, pero es algo que termina siendo una realidad violenta para los adultos incapaces de vencer sus propios miedos.

Así, al insistirle al público adulto que olvide sus predisposiciones solemnes y se libere al placer del humor sencillo y evidente, la cinta está tratando de evitar los males que proyecta en los villanos. Causar risas, provocar felicidad por lo ridículo, destruir las limitaciones de nuestro miedo a burlarnos de nosotros mismos es aquí un fin en sí. Y, si la cinta logra, por un momento, dejar hacernos sentir viejos y acartonados, habrá logrado un cometido: regresar algo de despilfarro infantil a nuestras vidas adultas de tacañería emocional.

Lo bueno
  • La adaptación inteligente de los libros de Pilkey.
  • El humor fiel y desparpajado.
  • Que la película no se acompleja de sus tonterías.
  • Que, a pesar de las locuras, tiene un trasfondo bastante inteligente.
  • Que te hace sentir un viejo recuerdo de infancia.
Lo malo
  • El uso de ciertos clichés que pueden ser cansados.
  • Que no es para todo público.
  • Que la traducción al español, aunque buena, vuelve más ridículo lo ridículo.
  • Que puede pasar desapercibida en México.
Veredicto

Con su humor de excusado, su trama demente y sus números musicales sin sentido, Captain Underpants: The First Epic Movie no es una película para todos. Pero, si están dispuestos a olvidarse un rato de la solemnidad adulta y disfrutar de algo que los haga recordar los momentos más relajientos del humor infantil no deben, definitivamente, perderse esta cinta. Soren logró adaptar con singular ingenio y cariño los bellos y grotescos libros de Pilkey. Y este logro no es poca cosa: en una época en donde todos los superhéroes se toman tan en serio, es necesario volver a reírnos de nuestras más ridículas obsesiones.

Título: Captain Underpants: The First Epic Movie.

Duración: 89 min.

Director: David Soren.

Elenco: Kevin Hart, Ed Helms, Nick Kroll, Thomas Middleditch, Kristen Schaal, Jordan Peele.

País: Estados Unidos.

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