No me he acercado a Nintendo en años, pero Super Mario Odissey es un regreso a todo lo que me enamoró de los videojuegos.

Tengo que empezar por aclarar algo: no he jugado un solo título de Super Mario desde que acabé Super Mario World para GameBoy Advance. Desde entonces los juegos de acción han sido mi verdadero mole. Y no puedo dejar de consumir ese tipo de productos, aunque a veces intento diversificar mis gustos probando nuevos géneros.

Pero todo esto cambió hace unos días cuando pude jugar Super Mario Odyssey para Nintendo Switch. Sin rodeos: Super Mario Odissey es genial. Me pareció increíble y amé cada segundo que lo jugué.

De regreso a la vieja escuela

En donde un desarrolladores como Bethesda o Activision te dice “Presiona X para acceder a la siguiente sección”, Nintendo te lo muestra de manera orgánica. Y donde otros juegos te obligan a realizar una repetitiva tarea por enésima ocasión, el nuevo juego de Mario te dice: “atrévete a morir y aprende de tus errores. La recompensa valdrá la pena.”

Es increíble la forma en la que uno va aprendiendo a jugar por sí mismo, con base en el principio de prueba y error, lo que hace que el terreno avanzado en Super Mario Odyssey se vuelva un logro realmente tuyo. Sí, a veces el juego te da pistas para avanzar, pero no te satura de ellas. El diseño de niveles de este juego es tan bien logrado, que vas avanzando poco a poco a través de tu propio aprendizaje y eso es lo que hizo de Nintendo el responsable de una de mis memorias más entrañables de mis primeros años como videojugador.

Durante el tiempo en que jugué pude explorar gran parte de Tostarena Town, el mundo que se basa en algunos elementos del folclor mexicano. Este mundo ofrece varios retos que te van enseñando a usar las nuevas habilidades que Mario tiene a través de su gorra mágica. Además, la forma en la que el personaje puede salir de su mundo tridimensional para regresar al aspecto clásico de Super Mario Bros. de 1985, ¡es simplemente genial!

Los controles: el peor enemigo de Mario

Pero no todo lo que vi me gustó. Hay algo en el score musical de este juego que no acaba de convencerme. De alguna manera se siente fuera de lugar, como si la influencia de música big band perteneciera a todo menos a un videojuego sobre un plomero que debe rescatar a una princesa que será forzada a casarse con un enorme dragón escupe-fuego.

Otro punto que Algunas texturas tardan un poco en cargarse, por lo que gran parte del tiempo se ven sucias o incompletas, una falla que le achaco al limitado poder técnico de la Nintendo Switch.

Los controles de la Nintendo Switch son el peor enemigo del juego.

Por último, la experiencia de atravesar el mundo de la mano de Mario es brutalmente buena, pero sería mejor si no tuviéramos que usar ese horrible control con el que Nintendo quiere forzarnos a jugar en la Nintendo Switch.

Lo dije cuando salió el Nintendo Switch y lo diré ahora: los controles de esta consola son incómodos y poco intuitivos. Muchas de las veces que perdí en el juego no fue por falta de pericia, sino porque el botón que quería usar para hacer saltar a mi personaje estaba en otro lugar del que estoy acostumbrado.

¿Vale la pena?

Actualmente estoy jugando Middle-Earth: Shadow of War y Wolfenstein II: The New Colossus. Este tipo de títulos es el que me gusta, pero sin duda puedo decirte que, luego de unas horas con Super Mario Odyssey, puedo decir que llegó la hora de comprar un Nintendo Switch para jugarlo de principio a fin.

Años de títulos de acción me hicieron olvidar que los videojuegos pueden ser simples, tontos, coloridos y hasta infantiles, sin dejar de ser un reto. Hace años que no me la paso tan bien aprendiendo por mí mismo cómo dominar el juego, sin que este me lleve de la mano ni me diga qué hacer, dejándome experimentar hasta avanzar a la siguiente sección de cada nivel.

Super Mario Odyssey me devuelve momentos que otros títulos arrebataron de mis manos e intercambiaron por escenas prerrenderizadas y argumentos complejos.

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