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Metal Gear, el inicio del legado de Hideo Kojima

El juego que lo cambió todo para Kojima.
Metal Gear 1987 Hideo Kojima
El inicio del legado de Solid Snake | Imagen: Konami

El 13 de julio de 1987 vio la luz uno de los títulos que revolucionaría los videojuegos como los conocíamos hasta ese momento creado por la mente de un Hideo Kojima por entonces joven, ambicioso y con un brillante futuro por delante: Metal Gear. El juego era novedoso, extrañamente narrativo como nada que se conociera en ese momento (excepto quizá por el recién estrenado Dragon Quest) y, quizá su rasgo más distintivo, con una jugabilidad que motivaba a los jugadores a evitar los enfrentamientos directos con los enemigos, popularizando el género de los videojuegos de sigilo.

Un nuevo amanecer

Era finales de los ochentas en Japón y ser desarrollador de videojuegos todavía era visto como algo extraño y fuera de este mundo. Al menos lo suficiente como para que Kojima le mintiera a sus amigos sobre su verdadera profesión, contándoles que trabajaba en una empresa financiera. Después de todo se había titulado en economía, jugando Super Mario Bros. hasta el cansancio en sus tardes universitarias, descubriendo lentamente el potencial narrativo de los videojuegos. Fue ahí cuando decidió que se dedicaría profesionalmente al medio y un tiempo después entraba a trabajar a Konami por coincidencias del destino. La coincidencia: que Konami era la única desarrolladora que se encontraba en las bolsas de trabajo en aquel entonces.

Foto: Hideo Kojima

Es exagerado y hasta cursi decir que Kojima es una de esas personas nacidas para brillar, pero es difícil pensar lo contrario cuando el primer juego que tuvo completamente a su cargo fue Metal Gear. Con los puestos de director y diseñador principal en sus manos, Hideo puso manos a la obra en su primer juego luego de trabajar como director asistente en Penguin Adventure. La orden de arriba era crear uno de esos títulos de acción tan populares por aquellos días gracias en parte a películas como Commando, Terminator y, por supuesto, Rambo. Sin embargo se trataba de un proyecto pensado para MSX2, computadora personal que no destacaba precisamente por su potencia. Dicha plataforma tenía importantes limitaciones técnicas que no eran suficientes para cumplir las demandas originales, entre ellas que no era capaz de mostrar más de unos cuantos personajes en la pantalla al mismo tiempo. Eso sin contar que el hardware no era lo suficientemente veloz para ofrecer una experiencia de side scrolling fluida.

Metal Gear

Todas las formas artísticas trabajan sobre restricciones técnicas, pero para todo problema existe una solución pues de eso se tratan las labores creativas. Así fue como Kojima y su equipo le dieron un pequeño giro a los clichés de los juegos de acción en Metal Gear, poniendo el enfoque no en la violencia por sí misma, sino en la manera de escapar de ella. El jugador no estaba completamente desprovisto de armamento, pero lo anterior ponía a Metal Gear más cerca de Pac-Man que de Contra. Pero los temas militares estaban ahí, el héroe invencible se paseaba en la pantalla como si nada, elementos que pueden resultar un poco engañoso para el jugador distraído. Porque en el fondo la serie siempre ha cargado un mensaje pacifista que desde esta primera entrega se hizo presente como una de las preocupaciones más apremiantes de Hideo Kojima.

Imagen: Konami

Metal Gear fue el primer videojuego de la serie, pero cronológicamente se ubica en el quinto lugar en la línea del tiempo de la franquicia. Los jugadores se meten en la piel de un espía conocido como Solid Snake. Nuestra misión: infiltrarnos en la base secreta de Outer Heaven donde descubrimos la existencia de un arma de destrucción masiva capaz de lanzar misiles nucleares desde cualquier parte del mundo: el Metal Gear. En el camino nos encontramos con una pequeña resistencia que se ha formado para contrarrestar las actividades de la base, así como con el ingeniero Dr. Pettrovich, creador de la letal arma quien nos revela cómo destruirla. El juego tiene algunos giros narrativos que no sabíamos que eran posibles como el romper la cuarta pared cuando uno de los diálogos nos dice que apaguemos la consola. No hay duda que detalles como este hicieron del primer Metal Gear una experiencia especial que siguió resonando en el futuro de la franquicia.

Visto de manera retrospectiva, Metal Gear explora muchos de los miedos y la histeria que se vivía hacia finales de los ochentas. La guerra fría llegaba a su final pero no cesaban las tensiones políticas, el sueño del socialismo parecía venirse abajo con la disolución de la Unión Soviética, la amenaza nuclear era más fuerte que nunca. Y a pesar de todo Metal Gear ofrecía una alternativa al cinismo y la destrucción de la guerra, al sinsentido y el peligro de la violencia desenfrenada. Metal Gear nos enseñó que por muy oscuros que parezcan los tiempos siempre hay que luchar por aquello que siempre vale la pena: la paz.

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