A 20 años del Dreamcast, la consola que pagó los platos rotos de Sega

A 20 años de su lanzamiento, recordamos al Dreamcast, la consola de Sega que pagó injustamente por los errores de la compañía.
(Foto: Código Espagueti)

Sega. Esa compañía que no sólo era conocida por hacer videojuegos, sino también fabricar consolas. Esa compañía que fue la competencia directa de Nintendo durante los 80’s y a principios de los 90’s. Esa compañía que se condenó a si misma por sus malas decisiones y que al final terminó por pagarlo con su mejor consola: el Dreamcast.

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A 20 años del lanzamiento de esta revolucionaria consola, recordamos como fue que, a pesar de estar llena de promesas y expectativas, no logró lo que Sega esperaba y se sumó a su larga lista de fracasos.

Sega y los add-on

(Foto: Wikipedia)

Tras el éxito que obtuvieron con el Genesis (sobre todo en Estados Unidos) o Mega Drive, Sega lanzó un add-on para esa consola, el Sega CD o Mega CD, buscando expandir la vida del Genesis en lo que desarrollaban la consola de la siguiente generación.

El resultado fue un fracaso debido a los costos, lo poco que hacía para mejorar al Genesis, la incapacidad de funcionar por su cuenta, es decir, sin estar unida al Genesis; y, como sería la constante de las consolas de Sega a partir de entonces, no contaría con un buen soporte.

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Sega, tras ese fracaso, se enfrascó en desarrollar una consola que compitiera con la siguiente generación. Pero por temor de que ésta no estuviera a tiempo, decidieron lanzar otro add-on de transición: el 32 X.

Así como pasó con el Mega CD, el 32x fue un fracaso por lo apresurado de su lanzamiento, el pobre catálogo de juegos -dado que las compañías desarrolladoras decidieron enfocarse en el Sega Saturn y Play Station– y, como venía siendo costumbre, el poco soporte para la consola. Otro fracaso.

Sega Saturn

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Llegamos así a 1995. Sega lanzaría su tercera consola en 3 años (un exceso): el Sega Saturn. Comercialmente sería considerada un fracaso, a pesar de contar con juegos de la calidad de Virtua Fighter, Panzer Dragoon, Night into Dreams

Y es que diferencias entre los ejecutivos de la compañía, decisiones cuestionables (lanzamiento intempestivo) el alto costo comparado con el PlayStation, la falta de un catálogo de juegos más profundo (era más complicado programar para la consola de Sega que para la de Sony), y, una vez más, falta de soporte, terminaron por condenar al Saturn. Ah, y sumémosle que no hubo un juego original de Sonic (Sonic Jam es un compilación y Sonic R un spinoff) para esta consola. Pecado imperdonable.

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Entonces, nos queda muy claro que, previo al desarrollo y lanzamiento del Dreamcast, Sega estaba en una situación delicada, tanto en credibilidad como financiera. Mucho de sus seguidores leales dejaron de serlo, cansados de la falta de soporte y los altos precios de las consolas. Mientras que Sega se veía forzado a despedir empleados y reestructurar su compañía para mantenerse a flote.

Dreamcast

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Con este escenario, Sega decidió tomar las lecciones aprendidas de los fracasos de las consolas anteriores para lanzar al mercado la que sería, sin duda, su mejor consola: el Dreamcast. Una consola revolucionaria, adelantada a su tiempo, que buscó reestablecer a Sega como una alternativa en el mundo de las consolas.

El lanzamiento oficial en Norteamérica fue el 9/9/1999 con un costo de 199 dólares. Con una campaña de marketing original, con comerciales atractivos y videos que fueron virales antes de que existiera lo viral.

Por fin Sega volvía a interesar a los usuarios y a la prensa especializada. Por fin Sega parecía retomar el buen camino y ponía en el mercado una consola que valía la pena comprar. Porque lo que ofrecía el Dreamcast era novedoso, ingenioso y original. Fue la primera consola de 128 bits, la primera con un módem, con su propio servicio de Internet (SegaNet), tenía su propio navegador de internet y usaba Windows como su plataforma para desarrollar juegos.

Las tarjetas de memoria también serían novedosas, ya que estaban integradas en los controles. Serían conocidas como Virtual Memory Units (Unidades de Memoria Virtual) y consistirían en una pantalla de LCD, con botones que permitía jugar mini juegos.

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Asimismo, había muchos juegos que usaban la tarjeta de memoria para mostrar información adicional, que dependía del juego. Si era un RPG, podía incluir inventario de ítems, si era un juego deportes, podía incluir jugadas o tácticas. Además, se podían conectar las tarjetas entre ellas para jugar mini juegos entre varios jugadores o trasferir archivos.

Sumémosle que, para su lanzamiento, ya contaba con un catálogo de juegos bastante amplio, diverso e interesante, con títulos como Soul Calibur, Sonic Adventure, Ready 2 Rumble, The House of Dead 2, NFL 2k Motal Kombat Gold, entre otros. Incluso sin contar con la presencia de estudios como EA SPORTS, el Dreamcast contó con juegos como la franquicia 2K (NBA y NFL) que era tan buena como la de EA.

El inicio del Dreamcast fue más que prometedor. Logró buenas ventas en Norteamérica y Japón. Salieron juegos como Shenmue, Crazy Taxy, Soul Reaver, Chu Chu Rocket, Power Stone, Jet Grind Radio, Space Channel 5, Capcom vs Marvel, Samba de Amigo, Resident Evil: Code Veronica X…

Así que la pregunta es: ¿qué fue lo pasó? ¿Qué salió mal?

PlayStation 2 y Piratería

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Hay varios factores, pero empezaremos con el principal: SONY. El simple rumor de la existencia del Play Station 2 comenzó a hacer que las ventas cayeran. Sega necesitaba que su consola vendiera por lo menos 5 millones consolas -en Norteamérica- para que fuera redituable para una compañía que sufría económicamente tras los fracasos anteriores.

Así que incluso antes de que el PS2 saliera al mercado, Sega tenía que lugar para mantener relevante a su consola. Comenzaron a lanzar ofertas de todo tipo, incluyendo Dreamcast y teclados gratuitos a aquellos que se suscribieran a SegaNet. Pero los gamers seguían perdiendo el interés por el sistema de Sega.

Incluso, cuando Sony no logró cubrir la demanda de PS2 para las navidades del año 2000 (de 1,000,000 de unidades sólo entregaron 500,000), el Dreamcast esperó obtener algún beneficio de este desabasto, pero tampoco logró enganchar a los consumidores, que prefirieron o no tener nada para navidad o hacerse de un PS1 o un N64, que para entonces ya estaban a precios muy accesible.

Los gamers creían que el PS2 sería mucho más poderoso (cosa que no era así) y que valía la pena esperar por ella, ignorando completamente la oferta del Dreamcast. Además, Sony logró que el PS2 fuera retrocompatible con el DVD, en una época en la que no todos tenían reproductores de DVD en sus casas.

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También debemos de notar que los juegos del Dreamcast eran extremadamente fáciles de piratear. Sólo se necesitaba de una computadora que contara con un quemador, porque los discos de la consola de Sega no requería de un tipo especial de CD-R. Así que ya se imaginarán lo fácil que era simplemente quemar los juegos o extraer el ISO para distribuirlo en el internet.

Pero, lo que más afecto a Sega, por sobre el abandono de EA y Squaresoft, la aparición del PlayStation 2 (y el Game Cube en menor medida) o la piratería, fue que la marca de Sega ya no le decía nada a los gamers. Tras los fiascos producidos después del Genesis o Mega Drive, los seguidores simplemente se hartaron de Sega. La falta de soporte para sus consolas, los costos excesivos, la poca diversidad de juegos, el tratar de exprimir los bolsillos de sus leales seguidores con add-ons y consolas deficientes, terminaron por condenar una consola que no mereció el final que tuvo.

El fin de las consolas de Sega

 Económicamente era insostenible mantener el pulso contra Sony y Nintendo (sin contar con la Xbox de Microsoft). Años de pérdidas requerían que el éxito inicial del Dreamcast se prolongara por más tiempo, y esto no fue así. Así que, para marzo de 2001, Sega oficialmente descontinuó el Dreamcast. También anunciaron que se retirarían definitivamente de la producción de consolas para dedicarse exclusivamente al desarrollo de software y videojuegos para diversas plataformas.

Seguramente el Dreamcast deja a Sega con una gran sensación de amargura. Cuando por fin lograron sacar un excelente producto al mercado, carecían de toda credibilidad para que funcionara. También fue víctima de su propia ambición, y toda esa revolución que ofrecía con el modo de juego en línea, no fue tan valorada ni apreciada en su tiempo, porque le faltó pulirse y refinarse. Todo eso lo hace una consola trágica la punto de convertirla en una de culto. Porque tiene tantos aspectos positivos, tantas propuestas interesantes, tantos grandes juegos, que es difícil no apreciarla y valorarla.

La conclusión no es otra más que el Dreamcast fracasó por ser de la marca que fue y, al final, terminó por pagar los platos rotos Sega.