Es el juguete de moda, pero algunos lo venden como algo más que para pasar el rato.

Los días en que nos distraíamos en la escuela o el trabajo con un lápiz, las llaves, o simplemente haciendo garabatos, parecen sucumbir ante objetos, como el Fidget Spinner, hechos a la medida para satisfacer nuestro ocio.

Es normal que queramos entretenernos con alguna cosa, pues nos ayuda a concentrarnos y a liberar nuestro ocio de manera no destructiva. Mi padre decía por ejemplo, que él era una máquina de convertir café en trabajo, y uno siempre sabía dónde se encontraba y en qué estaba trabajando si escuchaba un maniático jugueteo con las llaves de la casa.

A finales del año pasado conocimos el Fidget Cube y desde entonces han aparecido muchos más productos que tienen como único propósito juguetear con ellos. El ejemplo más reciente y, también, el más famoso, es el llamado Fidget Spinner: el “juguete antiestrés” que se vende por millones en todo el mundo.

En realidad el Fidget Spinner es un dispositivo muy simple. Se trata de un pequeño juguete de plástico con un balero (también conocido como rodamiento) en el centro, que sirve como eje para girar unas piezas de metal que le dan contrapeso a la estructura. Los hay de varios tamaños y muchos colores, e incluso hay quienes se dedican a personalizarlos con alguna referencia de la cultura pop.

El Fidget Spinner y la publicidad engañosa

Lo interesante con el Fidget Spinner es que se vende no sólo como un juguete para liberar el ocio, sino como un remedio para problemas psiquiátricos, como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que se caracteriza por la dificultad para concentrarse y el comportamiento impulsivo. Además también se promociona como una herramienta para niños autistas e hiperactivos, e incluso para tratar la depresión. Estos trastornos están ampliamente documentados y existen, en mayor o menor medida, tratamientos para ellos.

Hay una diferencia radical en las ambiciones de comercialización que tienen algunos con el Fidget Spinner y el mercado al que apuntan otros juguetes de oficina. Si bien es un hecho que a la mayoría de nosotros nos resulta entretenido juguetear con algo mientras pensamos, es muy distinto saltar de eso a los beneficios medicinales de darle vueltas a un lápiz entre los dedos.

Con el Fidget Spinner se puede cruzar una línea delicada. Pese a ser un juguete entretenido, se encuentra ya adentrándose en el terreno de las curas milagro. No existe ninguna prueba científica que indique que el uso de este dispositivo tiene algún tipo de efecto curativo o medicinal y, por lo tanto, debe ser visto como lo que es: un juguete.

Existen estudios que han demostrado que la habilidad para concentrarse de las personas aumenta cuando pueden juguetear con las manos. Y si bien esto es cierto, pretender la comercialización del Fidget Spinner como tratamiento para trastornos como el TDAH, sustentándose en dichas investigaciones, es algo engañoso.

Poder juguetear con lo que sea puede ayudar a que nos concentremos con mayor facilidad, pero no por eso podemos aceptar como verdadera la publicidad de una caja de lápices que aseverara que tienen la capacidad de curar la hiperactividad, la depresión, o el autismo.