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Reseña especial GIFF 2019: Birth Wars

Birth Wars es un documental que trata el apremiante tema de la partería, pero que se desdibuja por sus propias torpezas.

Birth Wars es el primer largometraje de Janet Jarman, una fotoperiodista estadounidense que, desde hace veinte años, ha trabajado en México. El enfoque de su trabajo ha sido la salud de la mujer y, en particular, los problemas relacionados con el parto en zonas de precaria atención médica. Hace cuatro años, Jarman recibió una beca para investigar, de manera más puntual, la relación entre las parteras tradicionales y los médicos alópatas del sector salud en México. Y, de esa beca, nació este documental.

Jarman se centró, para su investigación, en la historia de dos parteras de Guerrero y Chiapas que tienen formaciones muy distintas: una, la más joven, fue formada en una escuela de partería; la otra, más experimentada, fue formada por una herencia familiar tradicional. Ambas trabajan incansablemente por salvar la vida de madres que no quieren ir, por miedo y desconfianza, a una lejana clínica u hospital y que desean dar a luz en sus propias casas.

El tema de este documental es importantísimo, interesantísimo y, sin duda, apremiante. Es un problema que se relaciona con la salud de la mujer en México, con el machismo generalizado en las instituciones de salud -y en tantas otras vivencias cotidianas-, con el racismo, el clasismo y la completa precarización de los servicios de salud. Es un problema que, finalmente, se enfrenta a la necesaria relación contemporánea de un enfrentamiento cultural entre saber ancestral y un conocimiento científico pagado por el estado.

Todos estos son temas apremiantes, pero un tema rico no basta para realizar un documental interesante. Esta película torpemente narrada, filmada en digital con muy pocos aciertos estéticos, que necesita constantemente el apoyo didáctico de intertextos y supers, se siente como una demostración superficial a pesar del enorme trabajo que hay detrás de ella. En la película podemos ver el trabajo de campo extenso, vemos el enorme tiempo de grabación y las largas horas grabadas, comprendemos la relación cercana de la documentalista con sus protagonistas. Pero no hay nada más detrás y, a pesar de todo este trabajo, este documental, más que indagar, parece informar y predicar.

Como ejemplo, en un sentido maniqueo que no quiere indagar la causa de un problema estructural mayor, muestra a un doctor macho y violento como el enemigo a vencer sin jamás cuestionar el sistema que permite y necesita que este hombre despreciable esté atendiendo partos en un hospital marginado. No hay cifras, no hay estadísticas, no hay verdadera investigación sociológica. De la misma forma, con la mirada empática hacia las parteras, nunca aprendemos nada de sus profesiones, nunca sabemos el estatuto de su relación comunitaria con el gobierno, nunca vemos, verdaderamente, cómo son sus vidas fuera de detalles superficiales.

Al final, Birth Wars parece un documental convencido de su propia importancia al punto de olvidar el enfoque en su sujeto. Es loable señalar este problema y es loable haberlo investigado con tanta pasión. Pero, sin una investigación más profunda, el ejercicio parece más un acto de vanidad que una lucha comprometida.

Aquí pueden ver mi breve reseña en video:

Ficha Técnica:

Título: Birth Wars

Duración: 88 min.

Director: Janet Jarman

País: México