El resultado del proyecto denominado The Next Rembrandt podría llegar a confundir a uno que otro experto. 

Una ambiciosa colaboración entre ING, Microsoft, la Univesidad Técnica de Delft, la galería de Mauritshuis, historiadores y la casa-museo Met Rembrandthius, ha resultado en el desarrollo de una inteligencia artificial que tiene la posibilidad de analizar y replicar impresionantemente la obra del pintor neerlandés.

Trayendo la obra de Rembrandt de vuelta a la vida

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La meta inicial del proyecto responde a la curiosidad de averiguar si podríamos traer al maestro del Barroco de vuelta a nuestros tiempos para crear una pintura más. Para averiguarlo, el equipo pasó por un largo pero gratificante proceso: luego de reunir las 346 pinturas del autor en un sólo mosaico que mide aproximadamente 148 millones de pixeles, se invirtió alrededor de año y medio para analizarlo con la ayuda de un algoritmo de reconocimiento facial y un software de aprendizaje.

Emmanuel Flores, director de tecnología del proyecto al que denominan The Next Rembrandt, explica que luego de recopilar y analizar toda la información de fotografías, patrones comunes del arte de Rembrandt y escaneos en 3D, lograron encontrar una constante en la mayor parte de su obra: el retrato de un hombre caucásico mirando fijamente hacia el frente, con una edad que podría oscilar entre los 30 y 40 años, vello facial y vestimenta propia de la época.

Utilizando esa información, se llevó a cabo un análisis de las pinturas que contaran con ese patrón, para finalmente hacer que la IA pudiese hacer el pastiche perfecto de Rembrandt, y funcionó, todos los datos recabados fueron de gran ayuda para que la computadora pudiera lograr varios rasgos propios de la obra del artista, y también para lograr establecer ciertas reglas de proporciones, estimando la distancia entre todos los elementos de sus composiciones.

Puliendo los toques finales

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Luego de conseguir la base de la pintura, es decir, cómo iba a lucir al final, había un nuevo reto: hacer que ésta pareciera una pintura de verdad. Para lograr eso no sólo es importante que la pintura no luciera como una simple impresión de algo que luce exactamente igual únicamente, sino que también había que emular la textura de una pintura de hace más de 350 años.

Así que para engañar a nuestros ojos con un efecto que podría emular los brochazos de una pintura real, se hizo un estudio tridimensional de todas y cada una de las pinturas reunidas, en él, estimaron la diferencia de altura en milímetros de cada brochazo, y así lograron colocar una textura semejante en la impresión utilizando una tinta especial para impresión 3D.

Actualmente, después de 347 años de su fallecimiento, la nueva “pintura de Rembrandt” se exhibe en la galería Looiersgracht 60 de Ámsterdam. Si tienen curiosidad de averiguar más a detalle cómo se llevó a cabo este proyecto, les recomiendo que echen un vistazo al video a continuación y echen un vistazo a su sitio oficial.

vía Gizmodo

fuente The Next Rembrandt

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