La operación del lugar se mantuvo en secreto hasta ahora. 

Sean James, un ingeniero en sistemas de Microsoft que practicaba el buceo para distraerse, tuvo una idea: llevar los centros de datos de la compañía, los cuales constituyen el corazón de los servicios en la nube de Microsoft, al fondo del mar.

El nombre del Proyecto a cargo de James es Natick, un plan que impulsa el traslado de los centros de datos a costas cerca de poblaciones urbanas para volverlos más rentables y ecológicos. La compañía comenzó a explorar la idea en 2013, después de que James presentó el concepto. El primer prototipo se construyó en el 2014, y en agosto del año pasado Microsoft desplegó su primer servidor submarino como una prueba secreta de la idea.

La primera prueba del Proyecto Natick usó un rack de servidores, el cual se colocó dentro de un tanque de 17 toneladas y 2.5 metros de diámetro lleno de nitrógeno,  con el poder de unas 300 PC. El dispositivo estuvo ofreciendo servicios reales a usuarios ubicados a un kilómetro de la costa de California entre agosto y noviembre del año pasado (105 días, para ser exactos). Desde diciembre del 2015 el tanque se encuentra en los cuarteles generales de Microsoft para analizarlo y buscar mejor su uso. Aparentemente su implementación fue alentadora y la compañía se propone colocar una nueva versión con un tanque 4 veces más grande y con un poder de cómputo 20 veces mayor en algún punto de este año.

El equipo a cargo del proyecto
El equipo a cargo del proyecto

Sumergir los centros de datos implica una serie de desafíos técnicos, pero las ventajas son muchas. Al estar más cerca de los usuarios el tiempo de respuesta de los servidores se reduce. Además, la temperatura ambiente es menor, lo que ayuda a disipar el calor producido por los componentes eléctricos. De acuerdo con los datos técnicos, incluso sería posible colocar una turbina que use la marea para producir parte de la electricidad que necesita el centro de datos. Finalmente, el plan de James indica que, al colocar los centros de datos a cientos de metros bajo el mar, se elimina cualquier posibilidad de un atentado terrorista. Si el proyecto avanza, Microsoft implementará más tanques que duren 20 años bajo el agua.

Un dato curioso es el nombre del primer tanque que sirvió como experimento: Leona Philpot, igual que el personaje de Halo que se rompe el cuello al zambullirse en una piscina y queda confinada a una silla de ruedas. Una broma de humor negro sin duda.

vía The New York Times

fuente Natick

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