Nicolas Alcalá habla sobre sus películas favoritas y el crowdfunding

Platicamos con Nicolas Alcalá sobre sus películas favoritas sobre el espacio, el crowdfunding y como debes “cagarla mucho” antes de triunfar.

Solaris de Andréi Tarkovski, Gravity de Alfonso Cuarón, e Interstellar de Christopher Nolan: esas son las tres películas favoritas sobre el espacio exterior del español Nicolas Alcalá, director de El Cosmonauta, una de las primeras películas hechas con crowdfunding en el mundo.

Por sí misma esta referencia es ya importante, pero a varios años de su estreno, la película sigue siendo un ejemplo de innovación en la difusión de contenidos y la generación de comunidades alrededor de un producto cultural.

Hoy, Alcalá es CEO y director de Future Lighthouse, un estudio dedicado a la creación de contenido inmersivo. Aprovechando su presentación en el Campus Party México 2017, platicamos con él sobre su experiencia como creador de uno de los primeros proyectos transmedia de Europa. Al recordar su experiencia con El Cosmonauta, satisfecho, reconoce la importancia de su proyecto: “Miles de personas apoyaron el proyecto y ha sido objeto de estudio en escuelas de cine y al día de hoy sigue inspirando a la gente”, reconoce.

El Cosmonauta fue la primera película española en ser financiada mediante crowdfunding.

“Yo no era un apasionado del espacio hasta que empecé este proyecto, pero de alguna forma acabé encontrándome un montón de historias de cosmonautas rusos perdidos, muchas leyendas negras de ellos y decidí contar una historia que transcurría durante la carrera espacial rusa”, explica el director. El Cosmonauta narra la desavenencia de un triángulo amoroso durante los años convulsos de la Guerra Fría en la que la Unión Soviética competía con Estados Unidos. “Acabé muy enamorado del espacio, la verdad”, afirma el director. Y debe ser cierto, pues cinco de sus cortometrajes posteriores están dedicados al cosmos.

En la época en la que Alcalá realizó su campaña de financiamiento en internet, el crowdfunding era visto como algo muy raro, casi como un fraude ¿cómo logró que la gente confiara en su proyecto?

“Yo diría que una de las cosas que hicieron que El Cosmonauta funcionara, y aunque no significa que en cualquier proyecto vaya a funcionar, pero que es esencial para que las cosas vayan bien, es: La honestidad. Hacer las cosas con mucho corazón y de manera honesta y transparente, poniendo en fuera las cuentas y tus intenciones de lo que quieres hacer, porque es la única forma en la que la gente se interese en tu proyecto”.

En segundo término, el director cita a la “calidad artística” como el punto que separa los buenos proyectos de las “cosas malas que hay afuera” y que al final, según dice, solo generan ruido. “Al final de ideas está el mundo lleno, pero tiene que ver mucho con la ejecución. Hay que hacer las cosas bien, con cariño y con cuidado y de rodearte de gente con mucho más talento que tú para que eso al final se vea en los resultados”.

“La tercera diría que no hacer solamente crowdfunding. Al día de hoy, para proyectos culturales yo creo que debe ser una herramienta de promoción de marketing y que al final sirva de financiación. Pero es muy difícil solamente lograrlo con crowdfunding. Creo que los proyectos artísticos deben buscar una viabilidad económica porque desgraciadamente ya no existen mecenas, o existen muy pocos. Tenemos que buscar la manera de que las cosas que hacemos puedan seguir haciéndose”.

El camino no es fácil y parece no terminar nunca. Aunque El Cosmonauta registró números rojos tras su estreno, Alcalá no considera que haya sido un fracaso, pues hizo la película que quería hacer.

“Siempre digo que la única clave del éxito son tres cosas: fracasar, fracasar otra vez y fracasar mejor. Creo que todos los proyectos que he hecho son un ejemplo de fracasos y éxitos. Creo que uno no puede existir si el otro y hay que permitirse cagarla mucho y sin miedo.

Esta idea de prototipar muy rápido y hacer cosas regular, pero sacarlas cuanto antes para ver si funcionan y después volverá a probar y mejorarlas en el proceso. En El Cosmonauta hicimos decenas de cosas mal y decenas de cosas bien y yo creo que al final lo que importa es el resultado. Que la película existe. Que las empresas que estamos armando ahora existen, que los proyectos en los que estamos existen. Para mí son dos caras de la misma moneda”.

Actualmente, el español se encuentra trabajando en proyectos de realidad virtual basado en narrativas orgánicas, que puedan llevar al usuario por una historia de acuerdo al estado de ánimo en el que se encuentre.

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