El dispositivo de uso médico puede detectar enfermedades como la diabetes y la malaria, así como medir los niveles de la calidad del aire. Está pensado para utilizarse en las zonas más pobres del mundo.

Se trata de un sistema que combina la tecnología más reciente y barata para medir los niveles de glucosa, sangre y sodio. De acuerdo con sus desarrolladores, construir uno de estos equipos cuesta solamente 25 dólares, pesa apenas 56 gramos, y es fácil de transportar debido a su diminuto tamaño, cercano al de una cajetilla de cigarros.

El principal desarrollador del aparato,  Alex Nemiroski, lo describe como un híbrido que combina diferentes funciones enfocadas en la detección de enfermedades que puede sustituir a aparatos grandes y costosos de una forma muy barata. Además, está diseñado para ser compatible con teléfonos celulares viejos y baratos, que permiten mandar la información obtenida a médicos ubicados en lugares alejados de la población con la que se usa.

“Lo hemos diseñado para ser lo más parecido físicamente a un medidor de glucosa, porque ese aspecto es familiar para muchas personas. Además es muy fácil de usar, porque solo tiene  dos botones, basta con seleccionar el tipo de prueba que se va a realizar y apretar el botón ‘go’ “, dijo Nemiroski.

Alex-Nemiroski
Alex Nemiroski

El dispositivo es el fruto de tres años de trabajo del equipo que dirige Nemeroski, un estudiante de postdoctorado del departamento de ingeniería biológica de Harvard, que siempre había querido democratizar la atención médica.

 “Nuestro trabajo tiene tres objetivos: construir una tecnología versátil, barata y resistente que impacten en la salud pública de muchas naciones en vías de desarrollo y en entornos con recursos limitados, además de que el dispositivo pueda realizar  pruebas de salud de una manera sencilla; y, finalmente,  hacer que la información proporcionada por los análisis sea fácilmente descargable en la red, incluso a través de celulares de gama baja “.

Nemiroski acredita el desarrollo del dispositivo a la naturaleza interdisciplinaria de todos los participantes del proyecto, en el que colaboraron expertos en química, biología, tecnología móvil y otros campos de estudio. Actualmente el sistema se está probando en la India con cinco equipos distintos. En caso de resultar exitosas las pruebas, Nemiroski piensa que dentro de poco podrá comenzar a comercializar a gran escala una versión de su producto.

fuente Harvard

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