Recomendación de la semana: Psyren –– Un viaje vertiginoso al futuro lleno de emociones

Una historia futurista llena de peleas acción, giros de tuerca interesantes y la dosis justa de humor.

A veces uno encuentra grandes historias por accidente. Ese fue mi caso con este manga. Un poco cansada de los títulos que seguía por aquel tiempo (Naruto, Bleach, Kimi No iru Machi, Sun Ken Rock, Berkerk, Vinland Saga, Vagabond, Real, etc), comencé a buscar algo diferente. Me puse indagar y una recomendación en un foro de mangas mencionó a Psyren. El nombre me resultó curioso y decidí darle una oportunidad. 

Si bien el primer capítulo parecía bastante genérico, decidí leer más allá y puedo decirles que este manga de Toshiaki Iwashiro, quien es el mentor de los creadores de mangas como Beelzebub y Black Clover, era lo que estaba buscando y más.

(Foto: Shueisha)

Ageha Yoshina, un estudiante de secundaria, encuentra una tarjeta telefónica con la palabra Psyren escrita en ella. Más tarde, se da cuenta de que la misma tarjeta dentro de la billetera pertenecía a su compañera de clase, Sakurako Amamiya. Ageha le pregunta  sobre la tarjeta, pero Amamiya sale corriendo y desaparece.

Ageha, cuando se entera que Amamiya desaparece, usa la tarjeta para hacer una llamada desde una cabina telefónica y termina en el mundo de Psyren: un futuro donde Japón ha sido completamente destruido. Allí se encuentra con Amamiya y descubre que él y otras personas fueron elegidos para cambiar el futuro. Están siendo entrenados para luchar contra una organización conocida como W.I.S.E que va a convertir al mundo entero en un páramo.

(Foto: Shueisha)

La premisa se queda bastante corta con todo lo que es este manga. El inicio de Psyren es realmente muy engañoso cuando se trata de establecer el tono. Nuestro protagonista, Ageha Yoshina, parece ser el típico adolescente conflictivo, pero que tiene un gran corazón. Así que nos lo presentan peleando contra los bullies por molestar a su compañero de clase. Ya saben, el típico adolescente conflictivo y conflictuado. Luego continúa con un pequeño discurso filosófico sobre cuán jodido está el planeta y como es probable que esté al borde de la destrucción. Sin embargo, conforme vamos avanzando en la lectura nos encontramos con un shonen a toda regla: espectaculares peleas, acción al por mayor, giros de tuerca interesantes y la dosis justa de humor.

Sorprendentemente, el autor pensó bastante bien cómo manejar el viaje en el tiempo, incluso el efecto mariposa, haciendo que la historia sea verdadera y tenga lógica dentro de su contexto. Los personajes tienen conexión entre sí tanto en el presente como en el futuro y sus acciones están interrelacionadas en ambas realidades. La imprevisibilidad de la trama de Psyren me mantuvo al límite volumen tras volumen. Pero lo que es más importante, la complejidad de los temas, desde viajes en el tiempo hasta intrigas sobre corporaciones malvadas, la necesidad de proteger a los niños y el parentesco se exploran bien a través de personajes ricos, realistas y adorables.

(Foto: Shueisha)

Y son sus personajes lo que hace que Pysren –me– resulte una serie entrañable son sus personajes. El desarrollo de los mismos es lo que hace que este manga se destaque por encima de otros. Hay un desarrollo sostenido de principio a final. No hay cambios extraño de personalidad ni acciones o reacciones que vayan contra el carácter y la personalidad que tiene cada uno de los miembros de elenco. Son humanos. Se equivocan y tratan de aprender de esos errores. Fallan, se derrumban y se rompen para rehacerse y levantarse. Hasta los villanos tienen tonalidades de gris. Eso hace que nos preocupe lo que les pueda pasar y cuando los vemos en peligros, suframos por su destino.

El problema con Psyren es que el manga fue cancelado y la conclusión se siente precipitada y demasiado apresurada. El ritmo cambio de dinámico a vertiginoso. Eso es lamentable, porque se nos privó de ver algunos detalles que hubieran enriquecido más a este gran manga.

Así que si son fans del manga y del shonen, Pysren es para ustedes. Obligado para todos los que quieran leer una historia que, si bien tiene clichés, se siente como una bocanada de aire fresco, a pesar de ser haber concluido  en 2010.