¿Por qué Bach es el padre de la música?

Johann Sebastian Bach es considerado como uno de los más grandes músicos y compositores de toda la historia. Aquí explicamos el por qué.

El nombre de Johann Sebastian Bach estuvo sonando hace algunos días gracias al doodle que Google hizo para homenajear su cumpleaños 334. Sin embargo, si nos guiamos por el calendario gregoriano, la fecha del natalacio del músico sería este 31 de marzo. Así que aprovecharemos esta ocasión para explicar porque Bach fue -y sigue siendo- tan importante para la música y porque se le puede considerar el padre la música.

Johann Sebastian Bach nació un 31 de marzo de 1685 en Eisenach. Como es sabido, fue un compositor, organista, clavecinista, violinista, violista, maestro de capilla y cantor alemán del periodo barroco. Además, fue el miembro más importante de una de las familias de músicos más destacadas de la historia, en la que se incluyen compositores e intérpretes. Pero ninguno como Johann Sebastian.

Su amplia y riquísima obra es considerada como el summum de la música barroca. Lo que lo hace destacar y ser tan importante es la profundidad intelectual de sus composiciones, la técnica que alcanzó la perfección y una belleza artística que toca las fibras del alma.

No hubo género de su época que no abarcara, pero, sobre todo, fue el gran maestro del contrapunto. Además ha sido fuente de inspiración para generaciones y generaciones de músicos y geniales compositores que van desde Mozart hasta Arnold Schönberg.

¿Las razones? Aquí trataremos de explicarlas para hacerle un poco de justicia a uno de los más grandes.

Contrapunto

La concepción que se tenía de la música era distinta en el siglo XVII a la que se tenemos hoy en día. En Europa miles de personas se dedicaban a componer obras musicales para los actos religiosos de un día y luego quedaban olvidadas en cualquier rincón. La música era muy importante en los oficios religiosos, les proporcionaba el ambiente adecuado y reforzaba su impacto en los fieles que asistían a misa. Hasta que llegaron los grandes de la época del Barroco, y llevaron la música sacra a otro nivel, entre ellos está Bach, quien hizo de la música de las iglesias toda una experiencia trascendental.

Tomó melodías luteranas simples y las desarrolló en obras completas, agregando su propio toque de genialidad y complejidad de amor a cada una, como Wachet Auf. O sus Pasiones y Misas que son composiciones hermosas y que llevan la música a otro nivel, en gran parte a su dominio magistral de contrapunto.

(Wikimedia)

La música de Bach está llena de contrapuntos, y si no se sabe cómo escucharla adecuadamente, puede sonar como un lío incomprensible de ruido. Esto es especialmente cierto para algunos oyentes modernos, que están acostumbrados a la claridad relativa de la música popular. Por lo general, escuchamos una melodía a la vez, por lo que escuchar cuatro o más y apreciar cómo funcionan todos juntos puede ser un desafío para nuestros oídos.

Bach es considerado el maestro de este estilo por una razón, y esa razón era que nadie más podía hacer algo como lo que hizo él. Las armonías que compuso se quedan en tus oídos (Toccata y Fuga en Re Menor, por ejemplo), por la belleza de las melodías que creó gracias a las voces que dialogan en sus composiciones. Porque precisamente de eso se trata el contrapunto.

No ha habido nadie que lo iguale en ese sentido. Y este video ayuda a comprender un poco mejor el contrapunto:

Geometría y matemáticas en Bach

Probablemente ningún músico haya innovado y aportado tanto a la música en síntesis, organización y maestría técnica que Bach. Es por eso que su música ha sido descrita como “matemática” o “pura”. Esto se debe en parte a las intrincadas estructuras y simetrías presentes en sus composiciones. Arreglos y repeticiones simétricas eran típicas de composiciones en la época de Bach, pero nadie más se acercó a su innovación y dominio de estas formas.

A todo esto, ¿qué eso de canon? Derivado de la palabra griega para gobernar, es quizás la forma más estricta de contrapunto. Se compone de dos voces separadas, una de las cuales es una repetición exacta o una derivación contrapuntística de la otra. Una suele seguir a la otra, y se dice que la segunda voz es “estrictamente generada” por la primera.

Por ejemplo, viendo esta partitura, nos damos cuenta de la simetría del canon de Bach. Al verla y escucharla, nos queda más claro:

El desafío está en construir una melodía que encaje perfectamente con su inverso. Es decir, la simetría, que, como sabemos, es algo que podemos transformar, pero se sigue viendo igual. Como por ejemplo, el Canon del Cangrejo, en el que una misma línea melódica va hacia adelante y hacia atrás simultáneamente.

Esta pieza consiste en una sola secuencia que debe ser tocada forma simétrica: de adelante hacia atrás y viceversa. Esta técnica de movimiento contrario también se conoce como inversión melódica, y el canon a veces se llama canon invertido.

Esto nos permite apreciar la estructura matemática subyacente de los temas de Bach nos permite dimensionar su fuerza intelectual y su genio como compositor. Por algo Robert Schumann expresó, “En la Naturaleza sólo existe una única fuente inagotable de genialidad, creatividad y nuevas ideas: Johann Sebastian Bach.”

Legado

Bach nunca escribió música que podría considerarse mala. Si eres un poco entendido en temas musicales más clavados, te das cuenta de la estructura y las formaciones después de un tiempo. Pero si no lo eres, no es necesario saberlo -aunque ayuda mucho- para ser capaz de admirar la genialidad detrás de esas melodías. Su cuerpo de trabajo consiste de más de 1000 obras (1,128 para se exactos), que van de la música coral, sacra, fugas, canones, etc.

Porque cuando escuchas algo tan hermoso, es difícil no preguntarte cómo podría haber sido hecho por un simple mortal. No es necesario ser creyente ni tener fe en lo divino para sentirse conmovido por la belleza de su música. Su servidora ha estado en interpretaciones en OFUNAM de obras de Bach y no he podido evitar sentir mi ser estremecerse ante su magnificencia.

(Wikimedia)

Y ese es el legado más grande que ha dejado Bach: música que fue hecha a través de la fe, pero la trasciende. Humaniza la teología luterana de su tiempo y la hace accesible para todos, incluyendo a la audiencia actual. Habla de la creencias de todos y de nadie. Hizo música para el alma.

No por nada, Nietzche llegó a decir: “Esa semana he ido a escuchar tres veces la Pasión según san Mateo del divino Bach, y en cada una de ellas con el mismo sentimiento de máxima admiración. Una persona que -como yo- ha olvidado completamente el cristianismo no puede evitar oírla como si se tratase de uno de los evangelios.”

Así que gracias a todos aquellos (particularmente Felix Mendelssohnque rescataron a Bach del olvido en el que había caído para regresarlo a la eterna vida que los genios como él merecen.