La versión original de Ghost in the Shell tenía un par de páginas explícitamente sexuales que se censuraron en publicaciones posteriores.

Cuando se supo que habría una nueva edición del manga original de Ghost in the Shell en México todos dijeron, al unísono, “Panini está haciéndolo bien… otra vez”. Y, en efecto, el trabajo de publicación de Panini es impecable, manteniendo las páginas a color del original, la contraportada, la portada y el sentido de la lectura. No tenemos ninguna queja por esta maravillosa edición salvo por un pequeño detalle.

Después de la legendaria publicación del cómic por Dark Horse en Estados Unidos a mediados de los noventa, la mayoría de las publicaciones salían a la venta con dos páginas menos del tercer capítulo. Y parece que sucedió lo mismo con las publicaciones en español después de la edición que Planeta DeAgostini lanzó en 1998 (publicada bajo el título de Patrulla Especial Ghost –háganme el fregado favor–) .

Ahora, al recibir en físico el primer tomo de la nueva edición de Panini, nos damos cuenta de que tenemos las mismas dos páginas censuradas y que la edición está establecida tal y como la quiso Masamune  Shirow para la versión Deluxe que se publicó el año pasado en Estados Unidos.

Las páginas censuradas pertenecen al tercer capítulo (“Junk Jungle”) del primer tomo en la nueva publicación de Panini. Así, a pesar de que todos saben que se trata de un manga seinen y de que tiene la etiqueta que advierte por contenido apto sólo para mayores de 18 años, las dos páginas están ausentes y otra página del capítulo aparece modificada.

Así, en esta edición para México, en vez de ver a la Mayor Kusanagi saltando desnuda hacia un velero en donde la esperan dos amigas tocándose en explícito goce lésbico, vemos a la Mayor saltando, con un calzón, hacia un velero donde dos amigas, completamente vestidas, comparten una casual copa veraniega.

De ahí, esta edición se salta hacia el departamento en donde Kusanagi y sus amigas estaban conectadas a las vacaciones de realidad virtual y al momento en que Bato las interrumpe vergonzosamente. En medio de estos dos momentos, hay dos páginas censuradas absolutamente explícitas.

En esas páginas censuradas, que aquí les mostramos, Kusanagi se divierte con dos amigas en un explícito trío a bordo de un velero en un escenario de realidad virtual. Las tres mujeres están probando complementos cyborg de sensibilidad para puntos eróticos del cuerpo y, al parecer, están gozando a lo lindo del asunto.

De ahí que la interrupción de Batou haya provocado un puñetazo en el ojo, confusión y vergüenza. Es por eso, también, que vemos el encono de las amigas de la Mayor que se sienten absolutamente decepcionadas de la interrupción del coito digital. Aquí las páginas originales del cómic de Planeta DeAgostini:

Existen diferentes versiones sobre esta peculiar escena sexual explícita que aparece tan temprano en el desarrollo del manga. No es secreto la fascinación de Shirow por los dibujos eróticos que, posteriormente, desarrollaría con toda libertad en sus series Galgrease. Y, claro, con su peculiar humor, Shirow dijo que sólo hizo estas relaciones lésbicas de la Mayor porque no quería dibujar el trasero de un hombre.

Cuando el autor del manga aprobó quitar las dos páginas censuradas y volver a ilustrar una, declaró que no había ningún tipo de problema porque estas páginas no ayudaban en absolutamente nada a la trama. Pero hay diversas voces que están en desacuerdo. Adi Tantimedh de Bleeding Cool lo explica perfectamente:

“Esto forma parte de la exploración cyberpunk de Shirow sobre la realidad virtual y sus implicaciones. Así que no es una escena tan gratuita como podría parecer. También establece firmemente que la Mayor Kusanagi es bisexual, posiblemente omnisexual y, por lo tanto, Queer. Es una heroína LGBT que ha regresado a un clóset heterosexual por la censura.”

Y, claro, Tantimedh tiene absolutamente razón en señalar la importancia de esta escena para definir el carácter juguetón, divertido y sexualizado de Kusanagi en el manga. Ahí está su vida cotidiana, sus diversiones habituales, su relación estrecha y de camaradería brusca con Batou, su desarrollo como personaje.

También nos muestra la diferencia básica entre la Kusanagi del manga y la del anime de 1995. En esta diferencia se juega todo el peso filosófico de la película: la Mayor, en la cinta, está constantemente mostrando su cuerpo, pero este cuerpo ya no significa nada sexual para ella. Así lo muestra la incomodidad de Batou que, en varias ocasiones, voltea la vista frente a su cuerpo desnudo o intenta taparla con su abrigo. Kusanagi, en la cinta, es una presencia que está constantemente sexualizada y, al mismo tiempo, que no tiene un gramo de sexualidad: se trata de un cyborg que, en esta interpretación, sólo logrará la reproducción en otro nivel suprahumano con El Marionetista.

Lo que observamos, sin embargo, en estas dos páginas es que, a pesar de estar teniendo relaciones sexuales en un reino virtual, Kusanagi vive su cuerpo de manera sexualizada. Y eso cambia completamente la forma en que vemos al personaje.

En cualquier caso, entendemos que respeten, en la nueva publicación, el deseo de Shirow de guardar esta versión recortada. Pero, aún así, creo que muchos preferirían leer el manga como fue escrito originalmente. Podemos respetar a George Lucas y, aún así, odiar la remasterización espantosa que hizo de la saga original de Star Wars.

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