El premio es una llamada de atención para los países que actualmente amagan con usar este tipo de armamento.

El Comité Noruego del Nobel que entrega el Premio Nobel de la Paz, anunció durante las primeras horas del viernes 6 de octubre que el galardón en 2017 es para la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), una iniciativa impulsada por 468 ONGs de 101 diferentes países.

En su exposición de motivos, el Comité indicó que, después de décadas de relativa calma, en los últimos dos años el riesgo de un conflicto atómico se está volviendo potencialmente real. Por eso, es necesario que los países con arsenal nuclear entiendan que ese tipo de armas no son una verdadera solución a sus conflictos, sino una forma real de terminar con la vida en la Tierra.

Las recientes pruebas atómicas de Corea del Norte son las que han vuelto a poner en primeros planos a la ICAN.

“La organización recibe el premio por su trabajo para llamar la atención sobre las consecuencias catastróficas para la humanidad del uso de armas nucleares, y por sus esfuerzos pioneros para lograr un tratado de prohibición de ese tipo de armas. Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se usen las armas nucleares es mayor de lo que ha sido por un largo tiempo. Algunos estados están modernizando sus arsenales nucleares y hay un peligro real de que más países intenten conseguir armar nucleares, como mostró Corea del Norte”, señaló Berit Reiss-Andersen, la presidente del Comité Noruego del Nobel.

La ICAN tiene su sede central en Ginebra, Suiza, y su mayor éxito hasta el momento fue lograr, en julio de este año, que 122 países firmaran el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. Lamentablemente no logró que ninguna de las nueve potencias nucleares (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel) firmaran el acuerdo. Por lo que solo alcanzó una importancia simbólica, y no real.

Desde su fundación, en 2007, la ICAN se ha dedicado a movilizar a activistas de todo el mundo para manifestar su desacuerdo con la proliferación de armas nucleares. Un tema que cobró relevancia este año por las declaraciones del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, quien lanzó amenazas de un ataque intercontinental con bombas de hidrógeno y ordenó realizar más pruebas balísticas que, incluso, llegaron hasta el territorio de Japón.

Actualmente la ICAN cuenta con un presupuesto anual de 1.4 millones de dólares, proporcionado por partidas aportadas por los gobiernos de potencias europeas, incluyendo Noruega, Suiza, Holanda, Alemania y el Vaticano, así como donaciones privadas de la Unión Europea y de varias fundaciones alrededor del mundo. Entre las ONGs que forman parte de la ICAN destacan los Hibakusha, una agrupación formada por los supervivientes de los bombardeos nucleares de Estados Unidos en contra de Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Después de este anuncio, solo falta revelar al ganador del Nobel de Economía, lo que ocurrirá el próximo lunes 9 de octubre.

fuente Nobel Prize

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