El primer capítulo de la serie augura un futuro fértil para las series de fantasía producidas por Amazon.

Finalmente se estrenó lo que podría ser la apuesta más contundente que tiene Amazon para su plataforma de streaming hasta el momento. Se trata de American Gods, la serie de Starz que está basada en la novela homónima del tremendo Neil Gaiman. Y solamente puedo decir que es brutalmente sangrienta, y que está llena de suspenso, incógnitas y acción.

¿Qué sucede cuando los viejos dioses tienen que enfrentarse a las nuevas deidades creadas por la humanidad? Una historia trepidante que nos invita a reflexionar sobre nuestro papel en la historia antigua y moderna.

La premisa que subyace a la trama es muy sencilla y harto explorada con anterioridad: los dioses dependen de nuestra fe y alabanza para sobrevivir; pero donde otros sólo se encargan de enfatizar este punto, el ojo de Gaiman lo subvierte y crea una narrativa original, donde se erigen nuevos dioses que el hombre moderno ha creado a través del culto a la tecnología, el internet y los medios masivos. Por supuesto, en medio de esta olímpica batalla de ajedrez, el ser humano está en el centro de la trama.

Nota: A continuación, puedes encontrar algunos spoilers.

Dioses de sangre

Los dioses, nos lo ha enseñado la mitología, lejos de ser benevolentes son seres caprichosos. Zeus, Odín, Hera, Anubis o Shiva: todos buscan la complacencia antes de interceder por la humanidad. Así ha sido siempre y así seguirá siendo. Eso parece decirnos este primer capítulo de American Gods en un baño de violencia y sangre en cantidades iguales durante los primeros ocho minutos de la serie, que sirven de preludio para comprender que, la condición de Estados Unidos, es la de una nación fundada sobre la sangre, dispuesta a adorar a sus dioses para conseguir sus favores.

American Gods: un viaje moderno cuyos alcances van más allá de la sangre y el sexo
Un prólogo vikingo.

Todo empieza con Shadow Moon (Ricky Whittle) siendo liberado anticipadamente para regresar a casa y asistir al funeral de su esposa, pero –como el viaje del héroe– antes tendrá que afrontar una serie de circunstancias que dificultan su regreso. Es en medio de todo esto conoce a Mr. Wednesday, interpretado nada más y nada menos que por el majestuoso Ian McShane (John Wick, Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides), un dios sardónico que ve más allá de lo evidente y disfruta en ligeras dosis de las complicaciones humanas, mostrando dureza y misericordia al mismo tiempo.

También, el viaje de regreso le permite a Shadow conocer a un leprechaun que servirá para tambalear su sistema de creencias y empezar a comprender que el mundo no es lo que parece. Ahora los dioses caminan en la Tierra y tienen forma humana. Y eso parece reafirmarlo cuando Technical Boy (Bruce Langley) hace su aparición y le propina una tremenda paliza.

American Gods: un viaje moderno cuyos alcances van más allá de la sangre y el sexo
Mr. Wednesday y Shadow Moon.

Mientras tanto, un hombre blanco conoce a una hermosa mujer de color que lo lleva a su lecho para tener una de las escenas de sexo más perturbadoras que hemos visto últimamente en la pantalla chica, sobre todo porque en el ritual del sexo asistimos a la forma más terrible del Eros que, para buscar su forma más acabada, tiene necesariamente que transformarse en su antónimo por excelencia: el Thanatos. La figura de la femme fatale, la diosa del amor, la diosa madre, hace acto de presencia en la figura de Bilquis (Yetide Badaki), la mítica reina de Saba. Digamos que estas son las primeras dos líneas de la trama que se sueltan en este capítulo y sobre las cuales parece se desenvolverá el resto de la temporada de American Gods.

Una serie con artillería pesada

No sólo porque apela a la violencia y el erotismo American Gods puede convertirse en la serie favorita de muchos. Su combinación detrás de cámaras es también una garantía de que puede convertirse en la Game of Thrones de Starz y Amazon Prime. La historia ha sido cuidada por el propio Neil Gaiman, quien junto a Michael Green (Smallville, Heroes) y Bryan Fuller (Star Trek, Hannibal), reconstruyeron a los personajes para que cumplieran su función fuera del papel.

Sabemos que una de las obsesiones de Gaiman es la construcción de mitologías particulares que, a diferencia de J. R. R. Tolkien o George R. R. Martin, se entretejen en el mundo real como lo hizo con The Sandman. Por eso la historia de American Gods es otra forma de interpretar la mitología clásica y sus grandes obras, como la Ilíada, la Odisea o como la Eneida, pero con su propia dosis de posmodernidad, donde se evidencia una crisis cultural profunda, construida a partir de rupturas, discontinuidades y que se fundamenta en la negación de su propia tradición histórica; y donde el culto a la novedad y al cambio son lo más importante.

American Gods: un viaje moderno cuyos alcances van más allá de la sangre y el sexo
La reina de Saba.

En una escena Mr. Wendesday le dice a Shadow Moon: “siempre es bueno encontrarse un viajero… al final todo se trata de que las personas crean en ti, no es su dinero, es su fe”, y por eso Moon es el trasunto de Odiseo y Sigfrido, porque en una sociedad donde el presente es lo más importante gracias al desarrollo de los mercados financieros, la tecnología, los sistemas de la información y las costumbres individualistas, todas las religiones profanas, “portadoras de esperanzas”, están extinguiéndose.

Algo así es lo que podemos inferir de este primer capítulo de American Gods, esperando por supuesto que la serie, no sólo mantenga la calidad de este inicio, sino que crezca a favor de una trama que podría tener mucha tela de donde cortar, más allá de la violencia y el sexo.

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