Existe una explicación científica para las luces que se ven en el cielo durante los sismos.

Ayer por la noche, mientras muchos dormíamos, México fue sacudido por un tremendo sismo de 8.2 grados en la escala sismológica de magnitud de momento (MW), convirtiéndose así en el movimiento telúrico más fuerte que se ha afectado a la capital desde que se tiene registro. Es decir, el sismo de ayer fue de una escala mayor al terremoto de 1985.

Luego del temblor, las redes sociales se llenaron con videos de las extrañas luces en el cielo que aparecieron durante el sismo. No faltó quien comenzó a propagar rumores o teoría conspiratorias, mientras otros más sensatos sostenían que se trataba de la explosión de generadores eléctricos. En realidad, la razón de las luces en el cielo es menos un tema de ciencia ficción, y más un asunto de geología.

Las “luces de Terremoto” (Earth Quake Ligh o EQL, por sus siglas en inglés), como se conoce comúnmente al fenómeno, han sido estudiadas desde hace siglos. A pesar de que todavía no existe una explicación 100% confirmada, la teoría más aceptada fue formulada por Friedemann Freund, un científico de la NASA, quien descubrió que estas luces se originan por el gran aumento de carga eléctrica en el suelo cuando se mueve la corteza terrestre.

Así lo explica Freund en uno de sus artículos académicos:

“Cuando las piedras de la corteza terrestre crecen y se doblan por las fuerzas tectónicas, las cargas electromagnéticas latentes son liberadas y dan lugar a una deslumbrante variedad de fenómenos, que incluso forman parte del folclore asociado a ellos en varias partes del mundo. Estos fenómenos van desde señales eléctricas y magnéticas anómalas, hasta luces de terremotos que alumbran las cimas de los cerros, y generan comportamientos extraños en los animales […] Todo por una única causa: el despertar y propagación de cargas normalmente latentes en las rocas más profundas de la Tierra.”

Es decir, las luces se producen por los deslizamientos del suelo cerca de las fallas geológicas de la Tierra que producen los sismos, generando una carga eléctrica poco común por la enorme fricción. Las rocas que forman las fallas geológicas funcionan como conductoras de la electricidad, que luego es liberada de esa forma espectacular en algo conocido como triboluminiscencia.​

Durante un sismo grande, la fricción de las rocas puede generar en su superficie corrientes eléctricas por el flujo de iones. Es importante mencionar que, por ser producto de la fricción de las fallas geológicas grandes, las luces en el cielo suelen presentarse antes y después de un gran temblor, por eso –en teoría– pueden ayudarnos a saber cuando está a punto de avecinarse un sismo fuerte minutos antes de que ocurra.

Así que, por lo menos en esto, Fox Mulder tenía razón cuando nos invitaba a mirar el cielo porque “la verdad está ahí afuera”.

fuente Geo Science World

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