NASA quiere recuperar bolsas de caca abandonadas en la Luna por la misión Apolo

La huella más visible que dejó el hombre en la Luna fueron 96 bolsas de caca.
(Foto: NASA)

Neil Armstrong no solo fue el primer hombre en dejar su huella plasmada en la Luna hace 50 años, sino también, uno de los primeros sujetos en contaminarla con caca junto con las otras seis misiones de Apolo que también alunizaron.

En total, la Luna fue colonizada con unas 96 bolsas de desechos humanos repletos de pañales, mezclados con vómito, orines y comida.  Y ahí han permanecido durante décadas, probablemente intactas, sin que nadie sepa qué fue lo que ocurrió con ellas. Ahora, el reto de la NASA, además de devolver al hombre al espacio, es recuperar esas bolsas y verificar la posibilidad de observar si el 50% por ciento de la masa de la caca conformada por bacterias aún sigue con vida, en una atmósfera mucho más inhóspita que la de la Tierra con temperaturas de hasta menos de 173 grados Celsius.

El proceso para defecar empleado por los astronautas de las misiones Apolo era bastante desagradable y en promedio les tomaba alrededor de 45 minutos completar su tarea.

“En la ausencia de un sistema que proporcione medios positivos para la eliminación de las heces del cuerpo, se tuvo que confiar en un sistema extremadamente básico para la recolección de heces en vuelo”, explica un informe de la NASA. “El dispositivo utilizado fue una bolsa de plástico que se pegó con cinta adhesiva a las nalgas para capturar las heces”.

Durante las maniobras espaciales el procedimiento era distinto, los astronautas tenían que llevar consigo un pañal. Aunque de acuerdo con Business Insider, se desconoce si Armstrong y Buzz Aldrin los traían puestos al momento de alunizar. Lo único claro es que Buzz hizo de las suyas en sus pantalones. “Me oriné en mis pantalones”, contó hace 10 años durante el 40 aniversario de la misión Apolo 11.

Una bolsa de jett que se encuentra debajo del módulo lunar de Apolo en 1969. (Foto: NASA)

Pero eso es lo que pretenden analizar los investigadores de la NASA: si hay vida al interior de esos desechos.

Sin embargo hay una “baja probabilidad” de que la caca abandonada haya sobrevivido realmente, piensa Andrew Schuerger, un científico de la vida espacial de la Universidad de Florida en entrevista con Vox. Aunque por otro lado, “los microbios no necesitan tener mucha protección”, dice Margaret Race, bióloga del Instituto SETI.

“No tenemos una definición de vida que diga: ‘Nunca puede ir más allá de esta temperatura, más allá de esta salinidad, más allá de ese nivel ácido'”, menciona Race. “Cada vez que buscamos lugares, encontramos vida”.

Esperemos que sigan con vida esos desechos y si no, habrá que hacer lo nuestro de nuevo.