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Encuentra submarino de la Primera Guerra Mundial hundido en aguas mexicanas

Arqueólogos del INAH encontraron el USS H-1 Seawolf, submarino norteamericano hundido en 1920.
(Foto: INAH)

El 6 de enero de 1920, el submarino USS H-1 Seawolf, junto al H-2, emprendía su regreso a las costas de California, Estados Unidos. cruzando por el canal de Panamá luego de realizar un patrullaje por el Atlántico. Al anochecer del 12 de marzo, los dos submarinos navegaban en aguas sudcalifornianas, pero en medio de una tormenta, sin posibilidad de maniobra, el H-1 encalló a 365 metros de Punta Redonda, en Isla Santa Margarita.

El comandante James R. Webb ordenó a la tripulación abandonar la embarcación y nadar hacia la playa. Cuatro de los 25 tripulantes, incluido Webb, fueron vencidos por el mar. A 400 metros de distancia, en medio de la oscuridad, el H-2 logró cambiar curso, sin embargo, su posición impidió ayudar al H-1.

(Foto: INAH)

Este año, gracias a la fotogrametría, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia encontraron cerca de la Playa Occidental de la Isla Santa Margarita, Baja California Sur, a 15 metros de profundidad, los restos del USS H-1 Seawolf, que ha sido el único submarino de la Primera Guerra Mundial en México.

La fotogrametría consiste en la captura de miles de fotografías a lo largo y anchoque se unen a través de un programa de cómputo para crear un mosaico. El software permite conocer el ángulo de inclinación con que fue captada cada imagen, el tipo de lente y cámara.

(Foto: INAH)

De acuerdo con el INAH, barcos de salvamento de la armada norteamericana intentaron poner a flote al USS H-1 en 1920, sin éxito. El 12 de abril se hundió para no volver a ver la luz, hasta 2016 que se reportó el avistamiento de sus restos en bahía Magdalena, al occidente de la Isla Santa Margarita, en Baja California Sur.

(Foto: INAH)

Hace tres años, los restos fueron víctimas de saqueo por los componentes de bronce, hasta que el fotorreportero Alfredo Martínez lo relocalizó y dio aviso al INAH hace tres años.

“Ahora, el H-1 forma parte del gran rompecabezas histórico de la navegación en el Pacífico mexicano, que especialistas de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH intentan armar”, dijo el INAH en un comunicado.

Roberto Junco, titular de la SAS, comentó que el nuevo pecio coloca una pieza del siglo XX al rompecabezas, y dio a conocer los avances del proyecto para estudiar y conservar esta embarcación, realizado junto con el arqueólogo George Schwarz, de la Unidad de Arqueología de la Marina Norteamericana, y concebido como una prueba piloto para visualizar al patrimonio cultural sumergido, en beneficio económico de las comunidades cercanas al sitio.

“Desde que se recibió aviso de la presencia del submarino, el INAH ha realizado dos temporadas de inmersiones: la primera en 2017, con una exploración de reconocimiento en la cual, por medio de dos buceos a poco más de 14 metros de profundidad, se tomaron fotografías y medidas generales del pecio mediante el método tradicional: con cinta de medir, tablas y lápiz”. De popa a proa, la embarcación mide 44.30 metros; desde popa, a los 31.8 metros, la estructura se colapsa y se observa el área de controles, y más adelante la de torpedos; la parte de la torreta también está colapsada. El estado del casco es malo y donde éste se ha perdido hay múltiples agujeros que dejan ver el esqueleto del submarino. La sección de popa está llena de arena”, explicó Junco.

En 2018, ya confirmada la antigüedad y valor histórico de la embarcación, la segunda exploración permitió hacer un registro puntual del submarino utilizando, por primera vez en México, el método de la fotogrametría en una embarcación completa, llevado a cabo por el arqueólogo Korato Yamafune, experto a nivel mundial. El modelo en tercera dimensión ahora servirá para monitorear su estado de conservación, refirió el titular de la SAS.

(Foto: INAH)

Roberto Junco anotó que con el H-1 se instaura esta nueva técnica en los procesos de estudio del patrimonio cultural sumergido. A 80 años del nacimiento del INAH, la fotogrametría se convierte en una herramienta de trabajo cotidiana, sin dejar de lado las tradicionales, “lo cual constituye un parteaguas y un cambio de paradigmas en la manera como se hace arqueología subacuática en México”.

(Foto: INAH)