La presión atmosférica, la falta de lluvia y los agentes contaminantes mantienen a la Ciudad de México en esta alerta.

De acuerdo con un estudio realizado por el INEGI, entre 2005 y 2014 el número de autos registrados en la Ciudad de México pasó de 3.5 millones a 6.8 millones. Si se mantuvo el ritmo de crecimiento, es posible que para cuando se termine este 2017 se tengan otros 1.1 millones de vehículos registrados.

Y si consideramos la cantidad de autos que ingresan diariamente del Estado de México, entonces no es difícil imaginar que el nivel de contaminación en el aire active la contingencia ambiental. Esto, desde luego, sin contar otros factores contaminantes como las fábricas. Lo más alarmante es que la nube tóxica lleva varios días sobre la ciudad, y las autoridades de la CDMX han declarado la contingencia ambiental más larga en casi 20 años.

La contingencia ambiental se refiere al conjunto de medidas que las autoridades toman para proteger a los habitantes de cierta área cuando la contaminación puede poner en riesgo su salud. En el caso de la Contingencia Fase I, se activa en el Valle de México cuando el aire es “extremadamente malo” y la salud de la población general puede verse afectada.

Pero, ¿porque ha durado tanto la contingencia ambiental? La Secretaría de Medio Ambiente (SEMARNAT), a través de su cuenta de Twitter explica en un video por qué los contaminantes producidos en la ciudad no se están dispersando. Existen dos tipos de sistemas de presión atmosférica: la alta y la baja. Las condiciones climáticas de los últimos días han sido de alta presión, que normalmente se asocian con un buen clima debido a que el aire desciende y se calienta, provocando que las nubes se evaporen.

El problema es que en ciudades con alta emisión de contaminantes (como la CDMX), la alta presión atmosférica puede resultar contraproducente. Un cielo despejado permite que entre más radiación solar, que al contacto con los óxidos de nitrógeno que producen los vehículos y otros contaminantes forman el ozono. Así, se crean inversiones térmicas que funcionan como una barrera que no deja pasar aire fresco y mantiene el aire contaminado en el ambiente.

Normalmente, en condiciones como ésta la lluvia se encarga de “limpiar el aire”. Cuando el vapor de agua se condensa alrededor de una mota de polvo muy pequeña y la “captura”. Esto significa que el agua en estado líquido tiene un núcleo de polvo atmosférico en el centro. Y, además, cuando el agua se condensa y cae, las gotas de lluvia arrastran todas las partículas sólidas de contaminantes. Por eso, cuando el aire de la ciudad está muy contaminado, las gotas manchan los parabrisas de los coches.

Esta es la forma en la que se puede limpiar naturalmente el aire de la Ciudad de México, pero ante la falta de precipitaciones, lo que sí podemos hacer tanto los ciudadanos como las instituciones gubernamentales, es incentivar el uso del transporte público y la bicicleta, compartir nuestros autos, así como reelaborar las políticas públicas para que vayan más allá de midas como el Hoy no Circula.

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